Editorial: La primera visita presidencial a la Antártica
Editorial: La primera visita presidencial a la Antártica n día como hoy, 17 de Chile en la Antártica y de proyecde febrero de 1948, el Presidente Gabriel González Videla marcó un hito histórico al contar autoridad frente a otros actores internacionales.
A bordo del buque Presidente Pinto, Gonzalez Videla llegó a bahía Soberanía, descubrió el busto del capitan Arturo Prat y condecoró a oficiales de la base polar, reforzando un mensaje claro de presencia, legitimidad y respeto por la labor cientifica y militar que se desarrollaba en la región.
El historiador Mauricio Jara, del Centro de Estudios Hemisféricos y Polares, destaca que la acción del Presidente chileno fue una expresión de entendimiento de la compleja jurisdicción territorial, al presidir la fundación de la base Bernardo O'Higgins en el islote Isabel Riquelme. Esta visita U vertirse en el primer jefe de Estado del mundo en visitar el continente antártico. Esta visita no sólo constituyó un acto simbólico, sino que sento las bases de una política de Estado que, 78 años después, sigue guiando la presencia chilena en los territorios polares. La visita de González Videla se produjo en un contexto internacional complejo, donde los reclamos ingleses sobre territorios antárticos generaban tensiones diplomáticas.
Para Cancillería, la decisión de enviar a un Mandatario era una necesidad estrano solo fue ceremonial: fue un acto tégica, una manera de afirmar dereestratégico, que consolidó la politica chos centenarios sobre la soberania antartica chilena en un momento en que el sistema multilateral internacional aún no estaba consolidado y las potencias buscaban asegurar posiciones en territorios con valor geopolitico y recursos estratégicos. Hoy, cuando el multilateralismo parece tambalear ante tensiones globales, guerras comerciales y competencia por recursos criticos, la visita de González Videla cobra aún más relevancia.
Mantener la continuidad de la presencia presidencial en la Antártica no es solo un gesto simbólico: es una declaración estratégica, un recordatorio de que la politica exterior de Chile se construye también a partir de su capacidad de proyectar soberania y defender sus intereses en territorios clave para la seguridad, la ciencia y los recursos. Juan Anibal Barria Garcia, coordinador regional de la Secretaría General de Política Exterior, subraya la importancia de la tradición presidencial: "Es un hito en nuestra historia de politica antártica.
Mantener esta continuidad de que los jefes de Estado vayan es un aliciente a nuestras Fuerzas Armadas, que hacen presencia soberana y colaboran en actividades de salvamento, rescate y cooperación cientifica". La modemidad tecnológica y diplomática amplifica hoy estas acciones, pero los fundamentos siguen siendo los mismos que en 1948: presencia efectiva, legitimidad internacional y defensa de intereses estratégicos. El hito histórico protagonizado por González Videla no debe ser sopasado sólo como un recuerdo, sino que debe entenderse como una lección sobre la relevancia de proyectar soberania, especialmente cuando el sistema internacional parece resquebrajarse..