Editorial: Nueva etapa en las relaciones con Bolivia
Editorial: Nueva etapa en las relaciones con Bolivia a presencia del Presidente de Bolivia la semana pasada en Chile para el cambio de mando fue una señal positiva del nuevo ánimo que predomina en las relaciones L entre ambos países.
No es la primera vez que un mandatario de ese país asiste a la ceremonia, como tampoco ha sido extraño que presidentes chilenos viajen al traspaso del poder en Bolivia, el propio ex presidente Gabriel Boric estuvo presente en enero pasado durante la asunción de Rodrigo Paz.
Sin embargo, es claro que el espíritu que hoy moviliza al nuevo jefe de Estado de ese país es muy distinto al que existía no sólo durante el periodo de Evo Morales, sino también durante la reciente administración de Luis Arce, donde si bien se avanzó en el diálogo bilateral no hubo espacio para profundizar los lazos y avanzar hacia la reanudación de relaciones diplomáticas.
Esto último si ha estado, en cambio, en el discurso del nuevo mandatario boliviano, quien desde su periodo de campaña dejó claro su aspiración de no quedar atrapado en conflictos del pasado y trabajar por la normalización de los lazos entre ambos países que, con la excepción de un breve periodo entre 1975 y 1978, han estado cortadas desde 1964 por decisión en ambos casos de las autoridades bolivianas.
En 2004 el entonces Presidente Ricardo Lagos ofreció directamente al entonces mandatario boliviano Carlos Mesa, en la Cumbre de las Américas de Monterrey, reanudar los lazos diplomáticos, pero la propuesta no fue acogida por La Paz.
Desde entonces y, en especial tras la llegada al poder de Evo Morales, esa opción fue aún más retoma y el país incluso tuvo que enfrenta una demanda de Bolivia ante la Corte Internacional de La Haya. Por eso, las señales dadas en estos últimos meses permiten esperar que esta vez el camino sea distinto.
El propio canciller boliviano dijo en enero pasado en una entrevista a este diario la voluntad de su gobierno de restablecer las relaciones diplomáticas, precisando, además, que si bien la reivindicación marítima tiene status constitucional en ese país, ello no significa, que acabe siendo "el ancla que impida avanzar en muchos otros temas". Si bien es cierto que normalizar los lazos diplomáticos no viene aparejado de una solución inmediata de todos los problemas, sí ofrece un mejor espacio y un clima más favorable para conversar. En el ámbito comercial, más allá de existir un acuerdo, hay mucho donde avanzar para incrementar el intercambio. También permitiría mejorar la coordinación entre dos países que comparten una frontera de más de 850 kilómetros. El proceso recién comienza y la normalización no será inmediata, pero hasta ahora se han dado pasos importantes. El actual Presidente de la República se ha reunido ya en tres ocasiones con su par boliviano, dos en calidad de presidente electo, en las que insistió en el deseo de potenciar la relación. Por su parte, el canciller boliviano adelantó la idea de crear un gabinete binacional para dar seguimiento a la agenda entre ambos países.
Más allá del tema migratorio, que en estos días concentra la atención por el plan Escudo Fronterizo -el que despertó críticas de algunos sectores en Bolivia-, la lista de asuntos bilaterales es extensa, e incluye desde la profundización del acuerdo comercial entre ambos países, hasta la inversión en infraestructura y el mejoramiento del trabajo conjunto contra la creciente amenaza del narcotráfico y el crimen organizado.. La voluntad del Presidente boliviano de avanzar hacia la normalización de los lazos bilaterales con Chile, reiterada durante su visita para el cambio de mando, abre un camino positivo para dejar atrás las tensiones que marcaron las últimas décadas.