Editorial: Cumbre presidencial en Miami
Editorial: Cumbre presidencial en Miami Una nueva manifestación del interés de Estados Unidos por fortalecer alianzas interamericanas fue la cumbre presidencial “Escudo de las Américas”, el fin de semana pasado en Miami. A la cita, convocada por el Presidente Donald Trump, asistieron los mandatarios de Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Trinidad y Tobago, más José Antonio Kast, entonces Presidente electo. La presencia de once mandatarios en la reunión es demostrativa de la prioridad y urgencia compartida del combate al narcotráfico en sus agendas. Lamentable fue la ausencia de los presidentes de Brasil, Colombia y México, países de origen de las principales organizaciones criminales que se extienden regional y globalmente. A la vez, la inasistencia de los mencionados jefes de Estado confirma las divisiones políticas por las que atraviesa América Latina.
El liderazgo asumido por Trump en esta materia es coherente con su doctrina de seguridad nacional, proclamada a fines del año pasado, que busca situar al continente americano en la esfera de influencia de Estados Unidos, disuadiendo la penetración continental de China.
El encuentro lanzó el denominado Escudo de las Importante fue la reserva manifestada por el Presidente electo en cuanto a que la cooperación entre los países en esta materia está sujeta a los límites legales de cada país. Américas, que apunta a la cooperación y uso de la fuerza militar para desmantelar los carteles de narcotraficantes que amagan la seguridad, libertades y la salubridad de los pueblos americanos. La iniciativa podría permitir compartir experiencias, capacitaciones operacionales, estrategias, acciones conjuntas, incorporación de avances tecnológicos e inteligencia para combatir el crimen organizado transnacional. Importante fue la reserva manifestada por el Presidente electo en cuanto a que la cooperación entre los países en esta materia está sujeta a los límites constitucionales y legales de cada país. La asistencia del Presidente Kast al evento, y la amistosa recepción del Presidente Trump, permitieron iniciar una nueva etapa, normalizar y reparar las maltrechas relaciones diplomáticas de Chile con Estados Unidos.
El ideologismo de la política exterior del gobierno del Presidente Boric, sus ataques personales al Presidente Trump, su negativa a dialogar con el secretario de Estado, Marco Rubio, y los desencuentros con el embajador de Estados Unidos residente en Santiago, habían dejado las relaciones bilaterales en el nivel más bajo en décadas, afectando gravemente la promoción y defensa de los intereses nacionales ante el gobierno de Estados Unidos..