COLUMNAS DE OPINIÓN: Paridad en STEM: un asunto de justicia y eficiencia
COLUMNAS DE OPINIÓN: Paridad en STEM: un asunto de justicia y eficiencia En este medio se ha generado una controversia en torno a la paridad de género en las carreras STEM (aquellas relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas), por lo que resulta necesario aclarar algunos puntos. En primer lugar, afirmar que las diferencias entre mujeres y hombres no implican desigualdades en capacidades intelectuales no es una declaración ideológica, sino una conclusión respaldada por la evidencia.
Aun así, las brechas de género persisten tanto en el mundo laboral como en el académico, y si no tomamos medidas, podríamos tardar 134 años en alcanzar la paridad (WEF, 2024). Acelerar este proceso no es activismo: es una cuestión de justicia y eficiencia. La segregación histórica de las mujeres en STEM se relaciona con las barreras estructurales que han restringido el acceso de las mujeres a la educación y a ciertas profesiones.
Durante décadas, universidades chilenas y del extranjero prohibieron el ingreso de alumnas o aplicaron cuotas de género en beneficio de los varones, garantizando el acceso de estos a carreras como Ingeniería, Economía, Medicina, Arquitectura y Derecho (Undurraga y Bravo, 2025). La discriminación ha sido una constante: si en la Facultad de Comercio y Ciencias Económicas de la UC se resolvió admitir solo un tercio de alumnas por generación (1943), la U. de Pensilvania (EE.UU. ) aceptó mujeres --solo en la Escuela de Artes Liberales-cuando la Gran Depresión afectó sus finanzas, y en Oberlin College (EE.UU. ), las estudiantes se hacían cargo del trabajo doméstico en la casa de estudios.
La actual brecha de género en carreras STEM obedece a una historia de exclusiones en la que el ingreso femenino a la universidad solo era favorecido en las carreras relacionadas con las tareas de cuidado (Pedagogía, Enfermería, Trabajo social). La afirmación, sacada de contexto, de que las mujeres, en promedio, tienen peor desempeño en matemáticas, ignora el papel crucial del ambiente en el desarrollo de habilidades cognitivas (Cvencek et al., 2024 & Susperreguy, 2022). La "amenaza del estereotipo" es un fenómeno documentado en psicología y neurociencia: cuando se le recuerda a una mujer que "los hombres son mejores en matemáticas", su rendimiento puede verse afectado debido a la activación de áreas cerebrales asociadas a la ansiedad y la autorregulación, en lugar de aquellas que facilitan la resolución de problemas (Krendl, 2008; Schmader, 2008), afectando su rendimiento (Beilock, 2007). Cuando se eliminan estos estímulos, las diferencias en el rendimiento desaparecen o se reducen significativamente (Sholten, 2021). El entorno en el que crecemos también influye.
Los profesores de matemáticas en formación suelen tener expectativas más bajas para las alumnas, incluso cuando su rendimiento es similar al de los alumnos (Mizala, 2015). En un cerebro que es plástico, tanto el refuerzo positivo como los mensajes implícitos a las niñas de que no son lo suficientemente buenas en matemáticas afectan su confianza y rendimiento. A esto se suma el impacto de la socialización temprana y el juego.
Los niños suelen ser estimulados con actividades que favorecen el desarrollo de habilidades visuoespaciales, mientras que a las niñas se les fomenta las habilidades verbales y de cuidado (Cherney, 2014). Estas diferencias, aunque sutiles, les dan a los niños una ventaja inicial en matemáticas y disciplinas afines.
Sin embargo, esta ventaja no es determinística: cuando se expone a las niñas a juegos que entrenan el pensamiento espacial, su desempeño mejora significativamente (Yang, 2020). Apoyar la paridad no implica negar las diferencias entre hombres y mujeres ni imponer cuotas sin fundamento. Implica reconocer que la brecha de género no es un reflejo de diferencias biológicas innatas, sino el resultado de siglos de barreras estructurales, estereotipos y socialización diferenciada. Esperar 100 años a que estas diferencias se corrijan por sí mismas implica perder talentos y oportunidades: de mujeres en disciplinas STEM y de varones en carreras relacionadas con las tareas de cuidado. Si queremos una sociedad más justa y eficiente, debemos actuar ahora.
Paridad en STEM: un asunto de justicia y eficiencia "... apoyar la paridad no implica negar las diferencias entre hombres y mujeres ni imponer cuotas sin fundamento, sino reconocer que la brecha de género no es un reflejo de diferencias biológicas innatas... ". FLORENCIA ÁLAMOS GRAU FRANCISCO ABOITIZ DOMÍNGUEZ Neurocientíficos VERÓNICA UNDURRAGA SCHÜLER Historiadora Académicos PUC. - -