Editorial: Valparaíso ante su ventana portuaria
Editorial: Valparaíso ante su ventana portuaria a aprobación del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) para extender la concesión del Terminal 2 a TPV hasta fines de 2029 resuelve, por fin, una incógnita que mantenía en suspenso el futuro inmeL diato del puerto. La decisión es prudente: se trata de un periodo de transición breve, sin nuevas obligaciones de inversión, hasta que en 2030 comience la operación bajo un frente único. El tribunal hizo bien en analizar ambas solicitudes por separado y en blindar las futuras bases de licitación con restricciones a la integración horizontal y vertical. La certeza regulatoria es, en sí misma, una buena noticia. Pero sería un error confundir certeza con avance. Como reconoció el propio presidente de Ultramar, Richard von Appen, Valparaíso llega tarde. La ampliación que permitiría atender simultáneamente dos naves de nueva generación debió concretarse hace años. Mientras se discutían concesiones y permisos, la carga, la tecnología y la competencia regional siguieron su curso. La aprobación ambiental de los proyectos de Valparaíso y San Antonio es un alivio, no un triunfo: marca el inicio de obras que la ciudad necesitaba ayer. El desafio de fondo trasciende los metros de muelle. Un puerto moderno no puede seguir dándole la espalda a la ciudad que lo alberga.
Recuperar el borde costero, abrir el acceso al mar, concretar el muelle de cruceros y elevar el estándar del Muelle Prat son tareas que definirán si Valparaíso vuelve a ser un polo de inversión o se resigna a administrar su decadencia con ese embuste que fue Valparaíso Dialoga. La conectividad, ese anhelado tren rápido a Santiago, y la seguridad urbana son condiciones, no adornos. Chile no compite sólo con los puertos vecinos, sino con su propia lentitud. La extensión aprobada compra tiempo; el país no puede darse el lujo de desperdiciarlo. Valparaíso tiene futuro, pero ese futuro exige decidir rápido, invertir bien y, sobre todo, integrar el puerto con su gente. La ventana está abierta. No lo estará para siempre. Como reconoció el propio presidente de Ultramar, Richard von Appen, Valparaíso llega bastante tarde. La ampliación del puerto debió concretarse hace varios años.. El TDLC dio certeza al futuro portuario, pero el verdadero desafio es ejecutar a tiempo una ampliación y reconciliarse con la ciudad. E Editorial Como reconoció el propio presidente de Ultramar, Richard von Appen, Valparaíso llega bastante tarde. La ampliación del puerto debió concretarse hace varios años.