Editorial: Hidrógeno verde e incertidumbre
Editorial: Hidrógeno verde e incertidumbre D mica de Magallanes. Una industria capaz de cambiar la matriz productiva regional, atraer inversiones históricas, generar miles de empleos y posicionar a la zona austral como un polo energetico de relevancia mundial. Hoy, sin embargo, ese relato comienza a tensionarse con una realidad mucho más compleja, marcada por el eventual "congelamiento" de proyectos, el retiro de actores clave y una incertidumbre que ya no puede ser ignorada. Lo que ocurre en Magallanes no es un hecho aislado ni meramente coyuntural.
Responde a una combinación de factores estructurales: un urante los últimos cinco mercado internacional que no teraños, el hidrógeno verde fue presentado como el gran motor de transformación económina de consolidarse, precios que aún no alcanzan niveles competitivos, una demanda externa más lenta de lo proyectado y un entorno regulatorio interno que, lejos de otorgar certezas, ha sumado capas de complejidad. El resultado es una industria que, pese a su enorme potencial, se encuentra hoy en una pausa forzada, con decisiones de inversión postergadas y señales de repliegue que operan como un efecto dominó. La salida de empresas de la asociación gremial regional y el inminente "congelamiento" de iniciativas emblematicas no sólo afectan cifras de inversión o cronogramas de ejecución. Comprometen, sobre todo, la credibilidad de una estrategia que fue impulsada desde el más alto nivel del Estado como una politica país. Magallanes asumió costos, expectativas y debates públicos en torno al hidrógeno verde, bajo la premisa de que el desarrollo llegaria acompañado de reglas claras, estabilidad y un horizonte previsible. Cuando esas condiciones se debilitan, el impacto trasciende a las empresas y alcanza al tejido social y económico de la región. En este escenario, resulta legítimo preguntarse si el diseño de las politicas públicas estuvo a la altura del desafio.
La demora en la definición de incentivos efectivos, las modificaciones sobre la marcha, la proliferación de exigencias adicionales y la falta de una visión integral entre desarrollo productivo y protección ambiental han terminado por erosionar la confianza de los inversionistas. La protección del medio ambiente es irrenunciable, pero debe construirse sobre marcos claros, previsibles y coherentes, especialmente cuando se trata de industrias en fase inicial y de alto riesgo. La discusión de fondo no es si el hidrógeno verde tiene futuro, sino si Chile y Magallanes estan hoy en condiciones de liderar ese proceso. Otros países avanzan con mayor velocidad, subsidios más agresivos y estrategias coordinadas para asegurar mercados de destino. En comparación, la región enfrenta una paradoja, ya que posee uno de los mejores potenciales eólicos del planeta, pero carece aún de las condiciones habilitantes para traducir esa ventaja natural en desarrollo concreto. El riesgo, si esta tendencia se consolida, no es sólo perder inversiones millonarias o miles de empleos proyectados. Es hipotecar una oportunidad histórica y reforzar una sensación de frustración regional frente a promesas que no logran materializarse..