Columnas de Opinión: Momento de actuar
Columnas de Opinión: Momento de actuar Claudio Elórtegui Doctor en Comunicación Director Escuela de Periodismo Pontificia Universidad Católica de Valparaíso on el reciente rechazo en la comisión de Hacienda del artícuC lo 8 del proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional, los parlamentarios de diversos sectores dieron una señal de importancia para la compleja realidad que viven los creadores en el Chile actual. El artículo en cuestión buscaba crear una excepción a la Ley de Propiedad Intelectual para permitir el uso de obras protegidas por sistemas de IA sin necesidad de autorización ni pagos a los autores.
Esta propuesta causó alarma en la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) y la Asociación Nacional de Televisión (ANATEL). Somos un país con una digitalización avanzada y con audiencias que consumen contenidos de forma significativa desde todo lo que tenga una pantalla inteligente.
Junto con ello, nuestro espacio tradicional de interacción y de socialización humano se ha movilizado con una inusitada velocidad y contundencia hacia las plataformas de redes sociales, lo que ha ido generando, con nuestros datos, un entrenamiento de los algoritmos de las compañías propietarias de esos contextos de comunicación, cada vez más sofisticado y completo.
Estas empresas, por ende, han podido ir desarrollando modelos de inteligencia artificial en dichos espacios que han terminado por redibujar los contornos de lo público y lo simbólico, por ende, de lo político y lo económico.
La IA de este complejo industrial concretará avances para la humanidad sin precedentes, pero su descontrolada carrera en la intervención de una serie de prácticas culturales y propias de cada realidad nacional, exigen procesos de negociación, corregulación o regulación en favor de los actores locales productivos-creativos ya existentes.
Lejos de tener pausas para reflexionar sobre el impacto que han ido generando en procesos electorales, en climas de polarización y la fuerte presión que imponen sobre la geopolítica global para dinamizar la obtención de los materiales geológicos que requieren para desarrollar su tecnología imparable, la concentración de estas compañías no se detiene, pues la competencia por el control, producción y distribución de los datos y la información, está detrás también de la pugna de las potencias que buscan el liderazgo mundial.
De hecho, las miradas no solo se posaron en los presidentes Donald Trump y Xi Jinping estas últimas horas, sino en las delegaciones de los tecno-magnates de ambas naciones, en el marco de la histórica visita del mandatario estadounidense en China. Eneste acelerado proceso, propio de la IV Revolución Industrial, los medios de comunicación de los países, especialmente en vías de desarrollo, viven momentos de gran vulnerabilidad. Chile no es la excepción.
Con ciudadanías que demandan un consumo incesante de noticias y que quieren estar conectadas con la actualidad, las empresas tecnológicas ya no solo utilizan los contenidos creados por los medios chilenos para desarrollar los muros, menús y aplicaciones informativas para los usuarios de sus redes sociales.
También, emplean lo creado por los equipos de prensa, como fuentes confiables que son, para derivar la relación con la noticia al procesamiento del lenguaje natural, es decir, alimentan los chatbots de IA que hoy están dando respuesta a todo lo que se les consulta por parte de las personas en internet.
Es decir, responden a las solicitudes de la consulta informativa nacional o regional con lo reporteado, producido y editorializado por los departamentos de prensa de los medios de comunicación chilenos, llevándose todo el modelo de negocio publicitario y fijando las reglas de esas relaciones comerciales, pero no pagando ni un solo peso a los creadores de esos contenidos. Algo así, es insostenible para cualquier industria, incluyendo la de los medios nacionales.
Estamos llegando a un punto de no retorno. ¿ Queremos todavía tener canales de televisión chilenos, diarios chilenos, radios chilenas o empresas informativas multiplataformas nacionales? Una democracia sin equipos garantes de la libertad de expresión y que no resguarden las agendas públicas de nuestro país, ponen en bandeja un sistema corporativo que llenará los vacíos de la información con lo que los algoritmos y sus propietarios globales quieran disponer, entrando a una fase política que ni el propio Orwell imaginó. 8 La concentración de estas compañías no se detiene, pues la competencia por el control de los datos está detrás de la pugna de las potencias que buscan el liderazgo mundial.. La concentración de estas compañías no se detiene, pues la competencia por el control de los datos está detrás de la pugna de las potencias que buscan el liderazgo mundial.