Nueva Santa Olga: una reconstrucción efectiva, pero con heridas abiertas
Nueva Santa Olga: una reconstrucción efectiva, pero con heridas abiertas ueve años han transcurrido de la trágica jornada en que el poblado de San Olga, distante unos 10 minutos de ConstituN ción urbano, resultara arrasado por los incendios forestales. Las llamas avanzaron rápido la noche del 25 de enero de 2017 y ya iniciada la siguiente madrugada, la pesadilla estaba desatada. En cuestión de minutos, Santa Olga y los sectores Alto Los Morán y Los Aromos habían quedado destruidos y reducidos a cenizas. Los cerca de cinco mil habitantes de la localidad habían evacuado sus viviendas, los últimos a avanzadas horas de la noche anterior, ante el inminente arribo del fuego desde la zona de Cauquenes.
Este siniestro forestal marcó un antes y un después y se comenzó a hablar de los mega incendios, algo que después volveríamos a ver en Viña del Mar y Valparaíso, y más reciente aún, en las regiones de Ñuble y Biobío, especialmente en la comuna de Penco y localidades como Lirquén y Punta de Parra. Hoy Santa Olga es otra Santa Olga.
Luce renovada, más ordenada y urbanizada, con sus viviendas sólidas, calles pavimentadas, un sistema de agua potable rural funcionando, terminal de buses, parque y un liceo de envergadura en el sector Los Aromos, que es motivo de orgullo.
La reconstrucción de Santa Olga y alrededores bien puede ser tomado como un buen ejercicio y que podría ser motivo de estudio para el proceso de reedificación que se debe llevar a cabo en las regiones de Ñuble y Biobío.
El modelo de reconstrucción de Santa Olga funcionó en base a una mesa con participación de distintos actores -el gobierno, la municipalidad, empresas privadas y la propia comunidad -. La fórmula ya había sido probada antes a raíz del terremoto y tsunami del 2010 que en Constitución dejó una estela de muerte y destrucción, y la implementación del denominado Plan de Reconstrucción Sustentable (PRES). Sin embargo, en Santa Olga aún hay heridas abiertas y que no terminan de cicatrizar. No todo lo planificado está hecho.
No todo lo prometido está construido. "A nueve años de los incendios que destruyeron Santa Olga y otras localidades de nuestra comuna, el saldo es de un ejemplo de como tomar una reconstrucción, liderar a través de las empresas y todas las entidades que colaboran, hacerlas parte de la municipalidad, abrir las mesas de reconstrucción a los dirigentes es fundamental, no hacer nada a espaldas de ellos, trabajar de la mano con el gobierno independiente del color político que tengan", señaló el alcalde de Constitución, Carlos Valenzuela, quien acaba de exponer esta experiencia en un seminario sobre reconstrucción en la Universidad del Biobío. "La reconstrucción de Santa Olga es un ejemplo para seguir pensando también en lo que están ocurriendo en las regiones de Ñuble y Biobío", enfatizó con convicción. Pero el alcalde también tiene la certeza de que aún faltan tareas por realizar. "Obviamente aún quedan etapas que reconstruir, quedan problemas que solucionar, por ejemplo, la plaza de Santa Olga no está", dijo. También planteó que faltan viviendas y la sede de los adultos mayores. Y es que al parecer un proceso de reconstrucción toma más tiempo del que se quisiera. Lo saben bien en Constitución. Aún no está terminado del todo el PRES. Falta concluir el Parque de Mitigación en el río Maule. Pero la demora y el lento caminar de la reedificación no es un problema exclusivo de comunas más apartadas. Basta salir al centro de Talca, en pleno casco histórico de la ciudad, a casi 16 años de terremoto 8.8, sobreviven aún las ruinas de los emblemáticos edificios del Mercado Central y las Escuelas Concentradas. No solo eso. La reconstrucción del edificio de la Intendencia, frente a la Plaza de Armas, aún no logra ser terminada.
Para Carlos Valenzuela, lo clave fue "hacer de la tragedia una oportunidad" y lograr que "la gente tiene que reconstruirse en sus viviendas, pero tiene que vivir mejor que de lo que A 9 años de la tragedia que destruyó el poblado de Constitución, su modelo de reedificación podría servir para el proceso a iniciarse en Ñuble y Biobío. Patricio Moraga Vallejos. Fotografías Luis Casanova Valdés.
Colaboración Moisés Fuenzálida A 9 años de la tragedia que destruyó el poblado de Constitución, su modelo de reedificación podría servir para el proceso a iniciarse en Ñuble y Biobío Nueva Santa Olga: una reconstrucción efectiva, pero con heridas abiertas estaban cuando ocurrieron los incendios". La mirada de los vecinos Las imágenes de destrucción en Ñuble y Biobío, transmitidas por televisión e internet, impactaron a todos, pero muy especialmente a los habitantes de Santa Olga y alrededores. Para ellos fue volver a vivir lo ocurrido hace nueve años.
Eva Riquelme, residente en Santa Olga, aún siente dolor, y dice que con cada incendio que sucede vuelve a revivir lo que pasó en el poblado. "Una queda con miedo", dijo, agregando que en un incendio se pierde todo, hasta los recuerdos. "Se puede salir adelante, pero cuesta", enfatizó. Eva sostuvo que el pueblo se ve más ordenado, pero la gran carencia es el empleo.
Santa Olga nació en los años 60 como un asentamiento de trabajadores forestales y madereros, pero hoy, con un poblado regularizado y urbanizado, no pocos han sido los que han tenido que ir a buscar trabajo afuera. Loida Aros, presidenta de la junta de vecinos Los Aromos, está optimista. Comentó que "la vida nos ha cambiado para bien", con calles pavimentadas y veredas, y que la mayoría de los vecinos y vecinas ya tienen sus viviendas. Sabe que todavía faltan unas pocas casas, y es por ello que no abandonarán la mesa de reconstrucción hasta que se llegue al cien por ciento. Al parecer lo que falta son 3 o 5 viviendas que aún no han sido recepcionadas.
Eso sí, Loida con pena comentó que "ver lo que pasó en el sur es volver a vivir lo que pasó en Santa Olga" y que, por lo mismo, aconseja a esas comunidades a que "se unan, hagan una mesa de reconstrucción y que las reuniones se realicen en terreno". Carlos Hernández, era director de la quinta compañía de Bomberos de Santa Olga, cuando el incendio quemó la localidad. "Habíamos recién inaugurado nuestro cuartel", recordó con nostalgia, añadiendo que hay un antes y después con lo ocurrido. "Podemos ver que en muchos sectores se mejoró la localidad, mejor infraestructura.
Hoy puedes ver casas sólidas, Santa Olga más ordenada, calles pavimentadas, sistema de alcantarillado", afirmó, enfatizando que "hay una mesa que a nueve años aún sigue trabajando". Con lo sucedido en Ñuble y Biobío, Carlos no queda indiferente. "Con los incendios del sur, nos da pena, empatizando con las personas que perdieron todo, y rabia con las autoridades", dijo con un dejo de tristeza y preocupación.
Riesgo latente La inquietud de Carlos Hernández radica fundamentalmente en la falta de medidas de resguardo ante un nuevo incendio. "A nueve años, el bosque volvió a crecer y no se han tomado las medidas de resguardo correspondiente", apuntó, temiendo que lo que pasó el 2017 en Santa Olga o hace un par de semanas en Ñuble y Biobío vuelva a suceder.
Su preocupación es compartida por el alcalde Carlos Valenzuela. "Tenemos gente viviendo en los bosques, rodeados de bosques, y puede ocurrir un incendio grande", afirmó, añadiendo que "hace poco recorrí toda la zona y uno se da cuenta de que puede ocurrir lo mismos en Santa Olga, en Papalillo, y hay muchos otros lugares que están rodeados de bosques". "No hemos aprendido absolutamente nada", expresó lapidariamente. Esta intranquilidad es compartida. Con ocasión de una nueva sesión de la Mesa Regional de Protección y Prevención de Incendios Forestales, distintas autoridades expresaron su preocupación.
Uno de los más enfáticos fue el gerente de la CORMA Maule-O'Higgins, Leonardo Vergara, sosteniendo que "la situación que está viviendo el país es de máxima alerta, máximo riesgo, hemos visto la tragedia que ha ocurrido y en el Maule si no activamos todos los modelos de prevención y protocolos, podríamos tener una situación como la vivida en Ñuble y Biobío". Más directo aún, afirmó que "si nos relajamos un poco, lo que pasó en 2017 en Santa Olga, después en Santa Juana, en Viña del Mar, y lo que pasó ahora en el sur, se puede repetir en cualquier comuna de la región". Si bien el Delegado Presidencial Regional, Humberto Aqueveque, destacó el cumplimiento de acciones como la construcción de cortafuegos, en esa misma ocasión con inquietud afirmó que "no podemos señalar que estamos en una situación muy distinta a la del sur". Y es que el diagnóstico alerta.
Olas de calor cada vez más intensas y prolongadas en días, temperaturas extremas, vegetación como material combustible, viviendas cercanas a los bosques, una extensa sequía, y una simultaneidad de focos de incendios que preocupa de sobre manera y lleva a preguntarse si hoy se está mejor preparado para prevenir o enfrentar este tipo de emergencia.
Mientras se cavila en ello, el alcalde Valenzuela adelantó que "estoy golpeando puertas para cerrar el tema del terremoto y tsunami y también para Santa Olga y podamos entregar todo lo que se comprometió". Habrá que ver más adelante el resultado de esas gestiones.. Alcalde Carlos Valenzuela. Eva Riquelme. Carlos Hernández. Loida Aros.