Autor: Por Cristián Warnken
Columnas de Opinión: Sin relato
Columnas de Opinión: Sin relato ¿ Qué pasa con el Presidente Kast, que no ha podido explicar bien su paquete de reformas, una de las piedras angulares de este, s e s u p o n e, u n “nuevo comienzo”? En la cadena nacional, el Presidente no transmitió con suficiente convicción al país por qué y cómo estas reformas favorecían a la clase media. No fue elocuente ni movilizó ninguna emoción. Y el ministro de Hacienda, un economista del que nadie puede dudar de sus capacidades y competencias, parece hablarles más a economistas que al chileno de a pie. Y mientras tanto, la izquierda se encargó de instalar la falaz idea de que el corazón de esta reforma busca privilegiar a los ricos, bajándoles los impuestos. O sea, inoculó el veneno. Increíble: el Gobierno no había preparado un relato suficientemente simple y claro para neutralizar esa falacia.
El primer, el segundo, el tercer piso, todos fallaron en algo elemental: la política no se hace solo tirando cifras a la mesa (eso está muy bien para un encuentro de empresarios en CasaPiedra), sino contando un cuento, no una mentira, un cuento, como ha sido en la historia humana desde los comienzos, porque sin relato no hay comunidad, no hay polis, no hay proyecto político común ni épica. El famoso “storytelling”, con el que Alejandro Magno le ganó a Darío. El PDG, en cambio, un partido populista, sí ha demostrado tener un relato entendible por todos, y él ha venido a salvar el “Plan”, por ahora. Es el gran triunfador de esta jornada Y, ojo, esto podrá tener consecuencias.
La derecha, experta en hacer excels, cree que la política solo se hace con técnica y que lo otro es relleno, adorno, “cosas inútiles”. Por eso el ninguneo de sus propios intelectuales, de las ideas, de las humanidades, etc. Todo aquello que provee de sentido. Y no se puede gobernar sin ofrecer un sentido. Gobernar es también narrar. Gobernar es mucho más que administrar bien. Y no sirve tener un Plan de Reconstrucción que, en lo esencial, apunta en la dirección correcta si no hay dos o tres ideas fuerza bien pensadas y trabajadas que convenzan al pueblo. La falta de empleo es uno de los dolores de los chilenos hoy. Era ahí donde había que colocar el foco y el énfasis. Pero si no se tiene ese dolor todos los días, ¿cómo colocarlo en el centro? Por eso, el Gobierno terminó respondiendo sobre los impuestos a los ricos, o sea, dentro del guion de la izquierda.
En teoría, la élite de técnicos de la derecha sabe que hay que mejorar las cifras de empleo, pero como no está viviendo eso en carne propia, no es un dolor que movilice su energía e imaginación política. Habría que haber dicho: si hay que bajarles los impuestos a los ricos para que haya más empleo, habrá que hacerlo.
Sin culpa. ¿Acaso no fracasó la política de los gobiernos de izquierda, desde Bachelet dos, que, subiendo los impuestos, empobreció más a la clase media? ¿ Cómo una idea fracasada en la práctica puede imponerse en el sentido común? Así es la guerra de los relatos. Pero no le echemos la culpa a la izquierda de que este Plan de Reconstrucción no esté convenciendo. Lo que ha quedado en evidencia en estos primeros meses de gobierno es que muchas cosas que se suponían pensadas y planificadas, entre ellas el relato y la comunicación, se están improvisando en el camino. Sin relato, no sirven los datos. Kast ganó con votos prestados en segunda vuelta, a ese universo de votantes debe hablarle con convicción y pedagogía.
No basta con que se apruebe en la Cámara de Diputados la idea de legislar y no bastará incluso que el Plan de Reconstrucción se apruebe si este gobierno no encuentra un narrador que nos convenza de que Chile sí puede y debe salir de este largo estancamiento y que nos diga, sin tecnicismos, con peras y manzanas, cómo hacerlo.
O, como en el Macbeth de Shakespeare, terminaremos diciendo: “la vida no es más que un mal actor que se pavonea y agita en el escenario y después no vuelve a ser oído; es un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y furia, que nada significa”. Si desea comentar esta columna, hágalo en el blog. El primer, el segundo, el tercer piso, todos fallaron en algo elemental: la política no se hace solo tirando cifras a la mesa, sino contando un cuento. Autor: Por Cristián Warnken. COLUMNADEOPINIÓN El primer, el segundo, el tercer piso, todos fallaron en algo elemental: la política no se hace solo tirando cifras a la mesa, sino contando un cuento.