Autor: Cristina Cifuentes
Las definiciones de Xi y Trump en su cumbre de Beijing: advertencias sobre Taiwán, la guerra en Irán e inversiones
Las definiciones de Xi y Trump en su cumbre de Beijing: advertencias sobre Taiwán, la guerra en Irán e inversiones El presidente chino, Xi Jinping, alertó el jueves a su par estadounidense, Donald Trump, que sus dos países podrían enfrentarse por Taiwán si el asunto no se maneja adecuadamente, una advertencia inusualmente severa que contrastó con los elogios que le hizo el inquilino de la Casa Blanca.
El intercambio de opiniones en la esperada cumbre en Beijing puso de manifiesto la profunda distancia que aún separa a Trump y Xi en asuntos como la guerra en Irán, las disputas comerciales y las relaciones de Washington con Taiwán. La advertencia de Xi sobre Taiwán refleja el descontento de China con el plan estadounidense de vender armas a la isla. La administración Trump aprobó un paquete de armas para Taipéi por un valor de 11.000 millones de dólares, pero aún no ha comenzado a entregarlo.
Taiwán ha sido durante mucho tiempo un punto álgido en la relación entre Estados Unidos y China, ya que Beijing se niega a descartar el uso de la fuerza militar para obtener el control de la isla y Estados Unidos está obligado por ley a proporcionar a Taipéi los medios para defenderse.
Estados Unidos tiene un compromiso de larga data de ayudar a la isla a defenderse si es atacada, pero Trump ha mostrado una mayor ambivalencia hacia Taiwán, lo que alimenta las especulaciones sobre si se podría persuadir al presidente para que reduzca el apoyo de Washington. Para los analistas la tensión sugirió que la visita de tres días de Trump a China probablemente se centre más en la pompa y el simbolismo que en avances políticos o económicos sustanciales.
Ambos se reunieron durante aproximadamente dos horas a puerta cerrada en el Gran Salón del Pueblo, tras una elaborada ceremonia de bienvenida que incluyó el estruendo de los cañones, una banda que interpreto el himno nacional estadounidense, "The Star-Spangled Banner", y cientos de escolares saltando y ondeando flores y banderas estadounidenses y chinas. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Xi afirmó: "Si se gestionan adecuadamente, las relaciones entre ambos países pueden mantener una estabilidad general.
Si se gestionan mal, los dos países chocarán o incluso se enfrentarán, lo que pondrá en una situación extremadamente peligrosa toda la relación entre Estados Unidos y China". "La independencia de Taiwán y la paz en el estrecho de Taiwán son tan irreconciliables como el fuego y el agua", declaró el líder chino. "Salvaguardar la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán es el principal denominador común entre China y Estados Unidos". Trump no respondió públicamente a la declaración de Xi. "Genial. Un lugar magnífico. Increíble. China es preciosa", comentó tras las conversaciones matutinas, al ser consultado sobre cómo habían transcurrido. No respondió a las preguntas sobre Taiwán. El líder republicano llegó a la reunión con un asunto urgente entre manos: la guerra en Irán. Teherán depende de China para su supervivencia económica, y Trump quiere la ayuda de Xi para negociar el fin de la guerra.
Según un funcionario de la Casa Blanca, los dos líderes sí hablaron de Irán, y China estuvo de acuerdo en que el estrecho de Ormuz debería seguir siendo una vía marítima libre y en que Teherán no debería tener armas nucleares. Pero en el primer día de la cumbre no hubo indicios de que China estuviera dispuesta a hacer más. El comunicado oficial de Beijing se limitó a decir que ambas partes "intercambiaron puntos de vista" sobre SIGUE Autor: Cristina Cifuentes. Ambos líderes se reunieron durante aproximadamente dos horas a puerta cerrada en el Gran Salón del Pueblo en Beijing. "La relación entre China y Estados Unidos va a ser mejor que nunca", aseguró Donald Trump. El presidente chino, Xi Jinping, encabeza una ceremonia de bienvenida para el presidente estadounidense, Donald Trump, quien se encuentra de visita de Estado en China. Donald Trump y Xi Jinping frente al Gran Salón del Pueblo, antes de sus conversaciones en Beijing. la situación en Medio Oriente. Según la versión de los hechos de la Casa Blanca, Xi también expresó cierto interés en aumentar las compras chinas de petróleo estadounidense.
China hizo hincapié en Taiwán incluso después de que Estados Unidos llevara días indicando que no tenía previsto realizar cambios sustanciales en su política de larga data de no apoyar la independencia de la isla, aunque sin oponerse formalmente a ella. La Casa Blanca no mencionó a Taiwán.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, quien acompaña a Trump en China, confirmó a NBC News que se abordó el tema de Taiwán, y dijo que los chinos "siempre lo mencionan desde su perspectiva, nosotros siempre dejamos clara nuestra posición y luego pasamos a otros temas". Elogios e Irán El jueves, el único día completo de reuniones y eventos, comenzó con gran pompa para la ocasión. Un sonriente Xi saludó a Trump con un apretón de manos, no con el "gran abrazo" que el mandatario estadounidense había dicho que esperaba. La ceremonia de llegada, con alfombra roja y vistas a la Plaza de Tiananmén, contó con una guardia de honor militar y escolares ondeando banderas. Los cañones resonaron en la plaza mientras los militares interpretaban el himno nacional y Trump saludaba. Posteriormente, un funcionario chino se inclinó hacia un periodista y le preguntó si a Trump le había gustado la ceremonia.
Ejecutivos de empresas como Elon Musk (Tesla, SpaceX), Tim Cook (Apple), Larry Fink (Black Rock, el mayor fondo de inversión del mundo) y Jensen Huang (Nvidia, diseñadora de chips, la empresa más valiosa del planeta por capitalización bursátil, y pieza crítica en la rivalidad tecnológica en esta era de la IA), junto con el hijo del presidente, Eric Trump, y su esposa Lara, acompañaron a la delegación del gobierno estadounidense.
Son "los mejores empresarios, los más grandes, supongo que los mejores del mundo", los definió Trump ante Xi. "Están aquí hoy para presentarle sus respetos a usted y a China, y esperan con interés comerciar y hacer negocios, y será totalmente recíproco por nuestra parte". La intervención del mandatario republicano estuvo repleta de palabras elogiosas: "Siento un gran respeto por China, por el trabajo que ha hecho, es usted un gran líder, se lo digo a todo el mundo", dijo sobre Xi. "A veces a la gente no le gusta que lo diga, pero lo digo de todos modos porque es verdad". "La relación entre China y Estados Unidos va a ser mejor que nunca antes", aseguró el magnate republicano en el primer intercambio de palabras, abierto a la prensa.
Repitió en varias ocasiones el "honor" que supone para él la visita, y ser su "amigo". "Hemos tenido una relación fantástica, nos hemos llevado bien y, cuando ha habido dificultades, las hemos solucionado", expresó. "Yo te llamaba y tú me llamabas", continuó, al más puro estilo Trump. "La gente no sabe que, cuando teníamos un problema, lo solucionábamos muy rápido y vamos a tener un futuro fantástico juntos". Xi lanzó una batería de preguntas: "¿ Podrán China y Estados Unidos superar la llamada 'trampa de Tucidides' y abrir un nuevo paradigma de relaciones entre grandes potencias? ¿ Podrán unir esfuerzos para hacer frente a los desafíos globales e inyectar más estabilidad al mundo? ¿ Podrán, teniendo presentes el bienestar de los pueblos de ambos paísesy el futuro y destino de la humanidad, construir conjuntamente un futuro mejor para las relaciones bilaterales?“. Dentro de los desafíos se encuentra la guerra en Irán. En un comunicado, la Casa Blanca se refirió al tema e indicó que ambas partes habían acordado que el estrecho de Ormuz debía permanecer abierto. El cierre del paso marítimo ha dejado varados a buques petroleros y ha provocado un aumento drástico de los precios de la energía, lo que amenaza el crecimiento económico mundial.
Xi le dijo a Trump que no compartiría equipo militar con Irán, según declaró el presidente estadounidense en una entrevista que se emitiría este jueves por la noche en el programa "Hannity" de Fox News Channel. También le comentó a Sean Hannity que Xi expresó su deseo de que se llegara a un acuerdo y se ofreció a ayudar. Cuando se le preguntó si el apoyo de China a Irán se había tratado durante su viaje a Beijing, Trump respondió: "Dijo que no va a proporcionar equipo militar.
Eso es una declaración importante". "Lo dijo con mucha firmeza", añadió Trump. "Pero al mismo tiempo dijo que compran gran parte de su petróleo allí y que les gustaría seguir haciéndolo". La guerra está dominando la agenda interna de Trump y avivando los temores sobre la posibilidad de un debilitamiento de la economía estadounidense a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato de noviembre en las que los republicanos esperan mantener el control del Congreso.
China es el mayor comprador de petróleo iraní, y Rubio dijo en una entrevista con Fox News que Trump defendería la necesidad de que Beijing ejerciera su influencia sobre Irán, señalando que los funcionarios de la administración harían hincapié en que "las economías se están derrumbando debido a esta crisis", lo que significa que los consumidores "compran menos productos chinos". No está claro si Trump persuadió a Xi para que ejerciera su influencia.
La Casa Blanca, en cambio, afirmó que el líder chino se oponía a cualquier imposición de peajes a los buques que cruzan el estrecho -como ha propuesto Irány expresó interés en que China pudiera comprar más petróleo estadounidense para reducir su dependencia del petróleo del Golfo en el futuro.
Cuando se le preguntó el jueves en una audiencia del Congreso si China está proporcionando inteligencia a Irán para ayudarlo a atacar a las fuerzas estadounidenses, el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, no quiso hablar sobre inteligencia, pero dijo que el Ejército iraní "está compuesto en gran parte por equipo ruso y chino". Se esperaba que las reuniones de esta semana entre Trump y Xi incluyan conversaciones sobre la compra de productos agrícolas y aviones estadounidenses, así como la posibilidad de ampliar el acceso de las empresas estadounidenses al vasto mercado de consumo chino. También se ha especulado con que Trump y sus asesores buscan una importante inversión de China. Sin embargo, tal promesa podría verse complicada por la profunda desconfianza que existe en Estados Unidos hacia las empresas chinas, a las que muchos trabajadores culpan del debilitamiento de la industria manufacturera estadounidense.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, reconoció el desafío en una entrevista con CNBC el jueves, explicando que Estados Unidos y China están trabajando para desarrollar una junta de inversiones que determine qué sectores son aceptables para la inversión china.
Esto, en esencia, proporcionaría a China orientación sobre cómo invertir en Estados Unidos sin que sus transacciones sean bloqueadas por el Comité de Inversión Extranjera, un grupo interinstitucional que revisa la inversión extranjera y que está dirigido por Bessent. "Miren, hay muchas cosas en las que los chinos podrían invertir en Estados Unidos", dijo Trump.. .