Autor: Cristian Rodríguez Director IPP UCN
Columnas de Opinión: Chile y Antofagasta en un mundo que cambió
Columnas de Opinión: Chile y Antofagasta en un mundo que cambió l escenario global ya no es el de hace una década. Y no volverá a serlo. La competencia entre China y Estados Unidos Ino es un episodio transitorio ni una anomalía asociada a un liderazgo particular.
Es el resultado de transformaciones estructurales: el ascenso tecnológico asiático, la pandemia que expuso vulnerabilidades en cadenas de suministro, la guerra que revalorizó la seguridad energética y la transición climática que convirtió al cobre y al litio en activos estratégicos. Para Chile y Antofagasta, esto tiene implicancias directas. Estamos en medio de esa competencia, no en la periferia. Y, además, América Latina forma parte del entorno de seguridad hemisférica de Estados Unidos. Ese dato configura expectativas, condiciona alianzas y decisiones.
En comercio existe margen: China seguirá siendo un mercado fundamental para el cobre; Estados Unidos y Europa seguirán siendo socios clave. ¿Qué entendemos por infraestructura crítica? Puertos, redes eléctricas, sistemas de transmisión, data centers, telecomunicaciones, equipamiento estratégico y nodos logísticos que sostienen la economía. En el nuevo contexto, estos activos no son solo inversiones: son piezas sensibles de seguridad económica. Las decisiones sobre su propiedad, tecnología y gobernanza se leen bajo criterios estratégicos. Aquí es donde el análisis debe ser claro y no ideológico. ¿ Qué significa "ideológico" en este contexto? Significa reducir un debate estratégico a consignas simplistas o bien plantear que cualquier consideración geopolítica es subordinación. La soberanía no se pierde en este escenario; se redefine. Consiste en gestionar interdependencias, diversificar riesgos y fortalecer capacidades internas. Chile puede mantener apertura comercial y, al mismo tiempo, actuar con coherencia en infraestructura crítica. Lo que no se debe hacer es improvisar o enviar señales contradictorias. La ambigüedad puede generar desconfianza en aliados estratégicos. Tampoco es prudente suponer que la competencia global desaparecerá en el próximo ciclo electoral en Washington. Antofagasta vivirá esta realidad de manera directa. La región concentra producción minera estratégica, infraestructu ra portuaria y proyectos energéticos renovables. Cada decisión sobre expansión portuaria, integración energética o encadenamientos tecnológicos tiene implicancias que superan lo local. El margen es menor, pero la oportunidad es mayor. Porque el nuevo contexto también abre un superciclo de minerales críticos. Pero para que esa ventaja se traduzca en bienestar y progreso, se requiere claridad: permisos eficientes, fortalecimiento de proveedores locales, inversión en capital humano, inversión en infraestructura y servicios urbanos de calidad. El mundo cambió y no volverá atrás. La pregunta no es si nos gusta el nuevo tablero, sino cómo jugaremos en él. Antofagasta tiene recursos y centralidad. Lo decisivo será convertir esa posición en desarrollo sostenible, bienestar y cohesión social, sin ingenuidad ni consignas. Autor: Cristian Rodríguez Director IPP UCN. Columna