Mala dieta
Mala dieta EDITORIALResulta evidente que a la hora de comer, la prevención sigue siendo la mejor receta para combatir una enfermedad que suele no presentar síntomas hasta que ya es demasiado tarde. Gracias al avance de la ciencia y la tecnología, hoy contamos con abundante información referida a múltiples cuestiones que en temas de salud son un gran apoyo para la prevención de enfermedades. Tal el caso de lo relacionado con hábitos y costumbres alimentarias que nos permiten acceder a una vida más saludable. Pese a ello, la última Encuesta Nacional de Salud constató que casi el 27% de los chilenos es hipertenso. En Ñuble, en tanto, más de 70 mil personas mayores de 15 años tienen esta condición asociada con la posibilidad de padecer una severa enfermedad. La seriedad del problema ha llevado en los últimos años a tomar medidas que aminoren el empleo de la sal. Esapreocupación a nivel global se ha reflejado en una recomen-dación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) queaconseja no exceder en el consumo los 3 gramos diarios.
En la misma línea, la organización WASH (World Action on Salt and Health, por sus siglas en inglés) realizó la semana pasada una campaña de concien tización enfocada en los niños, en quienes muchas veces no se repara a la hora de hablar de hipertensión, pero también consumen cantida-des excesivas de este condimento, muchas veces, como entantos otros comportamientos aprendidos, siguiendo elmal ejem plo de sus padres. Los adultos deben tomar conciencia sobre la importancia de desarrollar ellos mismos hábitos alimenti cios sanos e inculcarlos a los menores, pues la preferencia por lo salado también puede desaprenderse.
Un consumo desmedidode sodio a edad temprana puede influir peligrosamente enel desarrollo de la hipertensión que funciona como factorde riesgo para innumerables enfermedades del corazón, los riñones, la obesidad, la osteoporosis o el asma, entre otras. En América Latina se dan las tasas más altas de hipertensión del mundo.
Se estima que casi un 90% de los niños consume más sal que la recomendada, esto es que pueden estar duplicando el consumo recomen dado diario paraun adulto de entre 3 y 5 gramos, aun cuando en Chile el promedio (adulto) ronda los 10 gramos diarios. Casi unatragedia para la salud inmediata y futura.
A la labor educativa propia del hogar y del colegio debensumarse las modificaciones normativas necesarias para quela industria alimentaria también tienda a reducir la cantidad de sal en alimentos para niños y a regular convenientemente la publicidad de determinados alimentos peligrosos para todos y, en particular, para los más pequeños. La disciplina de mirar las etiquetas nutricionales de los alimentos constituye un buen primer paso, así como preferir los alimentos frescos a los procesados, a la hora de elegir alternativas más saludables.
Optar por retirar los salerosde las mesas junto con el hábito de salar antes de probary elegir limón, especias o hierbas resulta también mucho más recomendable a la hora de sazonar, en lugar de salsascomo la de soja, el ketchup, la mostaza o la mayonesa, quesolo deben consumirse en pequeñas proporciones. Una dieta baja en sal evitaría hasta uno de cada cuatroaccidentes cerebrovasculares o ataques al corazón y unade cada siete muertes en Chile.
Resulta evidente que a la hora de comer, la prevención sigue siendo la mejor recetapara combatir una enfermedad que suele no presentar síntomas hasta que ya es demasiado tarde.. Una dieta baja en sal evitaría hasta uno de cada cuatro accidentes cerebrovasculares o ataques al corazón y una de cada siete muertes en Chile. EDITORIAL