Editorial: Las 40 horas, pero con flexibilidad
Editorial: Las 40 horas, pero con flexibilidad ace un mes entró en vigencia una nueva fase de la Ley 21.561 que reduce la jornada laboral semanal en Chile, con el objetivo de llegar a un máximo de 40 horas para quienes se riH gen por el Código del Trabajo. Su aplicación ha sido gradual desde 2022, cuando bajó de 45 a 44 horas y este 26 de abril pasó a 42. El objetivo final debería alcanzarse en 2028, según establece la normativa, incentivando principalmente el acuerdo entre empleadores y trabajadores, para ir adecuando los tiempos y cumplir con las nuevas reglas.
Según estimaciones del Ministerio del Trabajo, el cambio llegaría actualmente en forma directa a unos 100 mil habitantes de Los Ríos, en un universo de fuerza laboral que supera las 203 mil personas (total de quienes están en edad de trabajar). A nivel nacional se aplicaría a unos 4 millones, de una fuerza de trabajo de 10 millones 300 mil personas.
A pesar de no abarcar un universo mayoritario, esta regulación ha sido polémica y existen varias organizaciones de gremios productivos preocupadas por los efectos que ella pueda tener sobre el funcionamiento de sus respectivos sectores, en los cuales se necesita realizar jornadas intensas, estacionales, o por turnos, en modalidades que necesitan de flexibilidad, más que de restricciones.
Un sector particularmente afectado es el de la agroalimentación, que mantiene más de 295 mil empleos directos e indirectos entre las regiones de Maule y Los Lagos, generando exportaciones que superan los 3.400 millones de dólares. Su temor es que la rigidez laboral no converse con sus realidades y eso la lleve a encarecer costos, dificultar procesos y perder competitividad.
Frente a esto, solicitan que se considere a su sector de manera similar a otros como el minero o de transporte aéreo, que sí tienen posibilidades para adaptar la norma, "sin pasar a llevar los derechos laborales", recalcan.
Este argumento se repite en otras áreas y, considerando que aún faltan dos años para llegar a la meta final de la ley (las 40 horas), sin dudas que es necesario abrirse a una reflexión, que resguarde a los trabajadores de la precarización, pero que a la vez impida el encarecimiento de las contrataciones y ponga también foco en el desarrollo de las industrias y servicios.. Diferentes sectores productivos piden reflexionar sobre la aplicación de la ley. E Editorial