COLUMNAS DE OPINIÓN: Las calles tranquilas
COLUMNAS DE OPINIÓN: Las calles tranquilas Por Giorgio Jackson n una reciente entrevista con Paula Escobar, el exministro de Hacienda Felipe Larraín intentó comparar las gestiones económicas del actual con el pasado gobierno. Con una sonrisa irónica, manifestó que le resultaba "bien curioso" que al presidente Boric "no le haya tocado ningún conflicto mayor interno", a diferencia de la violencia ocurrida en el Estallido Social.
Luego, afirmó que a esta administración "no le ha tocado ninguna crisis externa", criticando que Chile esté "creciendo al 2%, mientras el mundo lo hace al 3%". Veamos. "¿Por qué será que este gobierno tiene las calles súper tranquilas y el gobierno anterior tuvo eso? Yo no diría que fue por culpa del presidente Piñera o su gobierno", dijo el exministro que, a comienzos de octubre de 2019, invitara a los "románticos" a comprar flores a sus mujeres porque ese ítem había bajado de precio.
En el fondo, el subtexto que intenta instalar el director de Clapes UC es el mismo diagnóstico que llevó a un pésimo manejo del Estallido Social, esbozando que el descontento no sería real, sino una agitación delictual articulada por partidos de izquierda. Y como ahora son gobierno, no salen a protestar. Ecuación resuelta. Sin embargo, la premisa no es cierta, ya que desde 2022 ha habido múltiples manifestaciones: camioneros, estudiantes, mujeres, pescadores, mineros, matronas, comités de vivienda y muchas otras organizaciones. Pero una diferencia importante es que el Ejecutivo ha escuchado, reconocido e intentado encauzar los conflictos con empatía, diligencia y propuestas de solución, sin encasillarlos como un mero problema de orden público. Segundo, tampoco es correcto decir que a esta administración no le han tocado crisis externas. El gobierno asumió el 11 de marzo de 2022, apenas días después de la invasión rusa a Ucrania, que disparó los precios del petróleo y los alimentos, generando una crisis inflacionaria global. A eso se suma la desaceleración de China, nuestro principal socio comercial. Como si fuera poco, el tablero geopolítico y económico tambalea con las políticas arancelarias unilaterales de Donald Trump. Y qué decir de la impotencia de las cortes internacionales y organismos multilaterales ante el genocidio y crisis humanitaria de Gaza que observamos en vivo. Es cierto que no hubo una pandemia, pero la afirmación del exministro sencillamente no es cierta. Por último, en materia de crecimiento económico, es sabido que Chile viene arrastrando una crisis de productividad hace más de una década.
Sin ir más lejos, según cifras del Banco Central, el crecimiento de los últimos 12 meses antes del Estallido Social, con Larraín a cargo de la hacienda pública, fue de un 1,8%. Pero en un nuevo afán de minimizar, esta vez la gestión del exministro Marcel, Larraín sostuvo que "crecemos al 2% mientras el mundo lo hace al 3%". Los datos dicen otra cosa: el 2024 Chile creció al 2,6% y el gobierno proyecta para 2025 un 2,5%. Por su parte, según el Banco Mundial, el crecimiento global fue de un 2,8% en 2024, y se proyecta un 2,3% para 2025. Es decir, Chile en sus últimos dos años va a haber crecido prácticamente lo mismo que el mundo. ¿Queremos crecer más y mejor? Claro que sí, pero las caricaturas y cifras falsas no ayudan.
En definitiva, el exministro instala la idea de que la estabilidad política actual se explica, en el mejor de los casos, porque al presidente Boric le tocó un escenario benévolo y al presidente Piñera uno adverso, o si seguimos su sugerencia entre líneas, una conspiración de la sociedad civil para no protestar durante esta administración. La realidad, por supuesto, es otra: los gobiernos no enfrentan los mismos contextos, pero tampoco pueden atribuir sus resultados al azar. La estabilidad o conflictividad en los gobiernos, y en esto abunda la literatura, reside tanto en la fortaleza de sus instituciones y las condiciones estructurales, como también en el "arte" de gobernar los conflictos.
La misma periodista reaccionó a la frase de Larraín sobre las calles tranquilas, diciendo "bueno, eso es una gracia del gobierno, ¿no? Habría que ponerlo a su favor". Las prioridades y estilos de un gobierno tienen impactos palpables en la estabilidad del país.
Paradójicamente, al observar que las calles están tranquilas, Larraín reconoce --sin quererloque esta administración ha tenido capacidad y voluntad política para gestionar las crisis económicas y sociales durante su mandato. y sociales durante su mandato. y sociales durante su mandato. y sociales durante su mandato. y sociales durante su mandato. y sociales durante su mandato..