Editorial: Avanza el embalse Zapallar
Editorial: Avanza el embalse Zapallar EDITORIAL porque 1.250 familias que viven de la tierra tendrán la posibilidad de cambiar sus cultivos y obtener mejores ingresos y niveles de bienestar, sino también porque se hará realidad una obra de riego que está llamada a ser un potente apalancador de inversión privada y una efectiva herramienta de movilidad social. Un hito fundamental para el embalse Zapallar se registró el pasado viernes con la Resolución Satisfactoria (RS) que le otorgó el Ministerio de Desarrollo Social y que habilita el proceso de licitación para su construcción.
El anuncio fue hecho por la directora nacional de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH), María Loreto Mery, en el marco de la celebración de los 115 años de la Junta de Vigilancia del Río Diguillín, organización que desde principios del siglo 20 viene promoviendo esta obra y que igual que ahora fue clave en la concreción, en 1996, del sistema de riego Laja-Diguillín.
Lamentablemente, aquel proyecto no alcanzó a ejecutarse por completo, faltando precisamente este embalse que hoy adquiere mayor valor en el escenario actual de cambio climático y menor disponibilidad de agua, y una demanda que crece año tras año.
Sin embargo, ha sido su alta rentabilidad social, dada por el perfil de sus beneficiarios, la clave para avanzar a un ritmo que miran con envidia desde la zona norte de la Región, donde sigue pendiente la licitación del embalse La Punilla.
Con una capacidad de almacenamiento de 80 millones de metros cúbicos de agua (dos veces y media el embalse Coihueco), Zapallar no solo le cambiará la vida a miles de pequeños agricultores de tres de las comunas más pobres de la región, que podrán cultivar especies más rentables y generar mayores ingresos; sino que tendrá un impacto general en la cuenca, al dar mayor seguridad de riego y rentabilizará el suelo agrícola en un escenario marcado por la competencia de rubros no agrícolas, la falta de apoyo a los cultivos tradicionales y la migración rural.
El presupuesto estimado por la DOH -dependiente del Ministerio de Obras Públicasasciende a US$ 170 millones, que corresponde a la construcción del embalse y al canal matriz, que fueron las obras que incluyó el estudio de impacto ambiental (EIA) aprobado en 2024. Es decir, en ese valor no están consideradas las expropiaciones, así como tampoco la red de canales secundarios y ramales, que serán objeto de otro EIA. De esta forma, se estima que la inversión total en el proyecto, que será financiado directamente por el Estado a través del Ministerio de Obras Públicas, bordeará los US$350 millones. Para una región con una clara vocación agrícola como la nuestra, la disponibilidad de agua, sin duda, es vital.
Y por lo mismo, lo ocurrido esta semana con el proyecto del embalse Zapalllar es una buena noticia no solo porque cada vez está más cerca de cumplirse un viejo anhelo de los agricultores de la cuenca del Diguillín, o porque 1.250 familias que viven de la tierra tendrán la posibilidad de cambiar sus cultivos y obtener mejores ingresos y niveles de bienestar, sino también porque se hará realidad una obra de riego que está llamada a ser un potente apalancador de inversión privada y una efectiva herramienta de movilidad social.. Lo ocurrido esta semana con el embalse Zapalllar es una buena noticia no solo porque cada vez está más cerca de cumplirse un viejo anhelo de los agricultores de la cuenca del Diguillín, o EDITORIAL