Autor: Verónica Poblete, Directora Ejecutiva Bee Partners
Columnas de Opinión: La minería necesita un relato país
Columnas de Opinión: La minería necesita un relato país C Columna 1 cobre está en niveles históricamente altos. Los E mercados internacionales lo observan con atención, los inversionistas lo siguen día a día y las grandes potencias lo consideran un insumo estratégico para la transición energética, la electromovilidad y la infraestructura del futuro. Sin embargo, mientras el mundo vuelve a mirar a Chile por su minería, dentro del país seguimos viéndola como si fuera solo un dato económico. Ahíhay un problema de fondo. Porque la minería chilena no es solo una industria relevante: es una de las pocas palancas estructurales que tenemos para enfrentar los grandes desafíos. Y, aun así, no hemos sido capaces de convertirla en parte del sueño colectivo nacional. La conversación pública suele concentrarse en permisos, conflictos o cifras de producción. Todo eso importa, pero es insuficiente.
Falta la pregunta esencial: ¿ para qué quiere Chile su minería? ¿ Qué tipo de país aspira a construir a partir de ella? Cuando esa respuesta no se articula, la minería queda atrapada entre la defensa sectorial y la crítica permanente, sin un relato compartido que le dé sentido de largo plazo. Este vacío no es técnico. Es comunicacional y, por lo mismo, profundamente estratégico. En un contexto de crisis climática, demandas sociales acumuladas, brechas territoriales y un escenario geopolítico incierto, la minería no puede seguir comunicándose solo como una actividad productiva eficiente. Debe ser explicada como parte de la solución: como una herramienta concreta para financiar educación, ciencia, infraestructura, transición energética y desarrollo regional. Ese esfuerzo interpela directamente a varios actores. Al gobierno, que muchas veces comunica la minería desde la lógica del trámite, la regulación o la coyuntura, pero no desde una visión de desarrollo país. A las grandes empresas mineras y a sus gobiernos corporativos, que han avanzado en estándares, cumplimiento y reportabilidad, pero que aún comunican poco el propósito nacional que subyace a su operación. Y también a los gremios y sectores productivos asociados, que conocen mejor que nadie la relevancia estratégica del sector, pero no siempre logran traducirla en un relato comprensible y movilizador para la ciudadanía. Cuando ese relato no existe, la minería aparece fragmentada: como fuente de conflicto, como caja recaudadora o como actividad extractiva aislada. Y cuando no hay relato compartido, no hay legitimidad duradera. En cambio, cuando un país entiende para qué sirve su principal industria, está dispuesto a cuidarla, exigirle más y proyectarla mejor. Convertir la minería en un proyecto país no es una tarea de marketing ni de campañas. Requiere comunicación estratégica de largo plazo. Una comunicación capaz de conectar decisiones presentes con beneficios futuros, territorios con oportunidades reales, recursos naturales con capacidades humanas. Requiere explicar, con claridad y sin slogans, cómo el cobre que hoy alcanza precios récord puede transformarse mañana en bienestar, desarrollo y cohesión social. Este es un llamado explícito. A que el Estado, las empresas, los directorios y los gremios asuman que comunicar minería hoy no es solo informar resultados o gestionar crisis, sino construir sentido colectivo. Porque los países que logran transformar sus recursos naturales en desarrollo sostenible no lo hacen solo con buena técnica o buenos precios internacionales. Lo hacen porque son capaces de convertir esos recursos en un proyecto compartido. Chile todavía está a tiempo. Pero ese esfuerzo no se hará solo desde la operación ni desde la regulación.
Se hará, o no, desde la comunicación. 03 "Cuando esa respuesta no se articula, la minería queda atrapada entre la defensa sectorial y la crítica permanente, sin un relato compartido que le dé sentido de largo plazo". Autor: Verónica Poblete, Directora Ejecutiva Bee Partners. "Cuando esa respuesta no se articula, la minería queda atrapada entre la defensa sectorial y la crítica permanente, sin un relato compartido que le dé sentido de largo plazo".