Autor: Fernanda Soza Directora ejecutiva de ChileMass
Columnas de Opinión: Innovar no basta
Columnas de Opinión: Innovar no basta CCLa carrera ya no es entre países, sino entre sistemas de innovación", afirmó recientemente Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, la instancia que cada año reúne en Davos a jefes de Estado, CEOs y líderes globales. La frase no es retórica.
En un momento en que Chile inicia un nuevo ciclo político, vale la pena hacerse una pregunta incómoda: ¿ estamos sentados en las mesas donde se decide cómo el conocimiento se convierte en impacto económico y social? En un mundo marcado por la inteligencia artificial, tensiones geopolíticas y competencia global, esa participación ya no ocurre de manera espontánea: requiere una diplomacia científico-tecnológica activa, capaz de conectar talento, instituciones y capacidades nacionales con los espacios donde se definen estándares, alianzas y prioridades globales. El Global Innovation Index 2025, publicado en septiembre pasado, ubicó a Chile en el puesto 51 entre 139 economías evaluadas, liderando a América Latina y el Caribe. El resultado refleja fortalezas relevantes en infraestructura, capital humano e institucionalidad, pero también deja en evidencia una brecha persistente entre las capacidades que el país ha construido y su traducción en resultados productivos. Para que un proyecto chileno logre crecer y proyectarse, necesita salir a probarse, contrastarse y dialogar con otros entornos. El mercado chileno es limitado por definición; por ello, la internacionalización deja de ser un complemento y se convierte en una herramienta clave para aprender, comparar y competir.
Un ejemplo reciente es la incorporación de Chile como "Estado Miembro Asociado" del CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear, el mayor laboratorio de física de partículas del mundo y uno de los centros científicos más influyentes a nivel global. Más allá de su valor simbólico, este tipo de vinculación con redes globales de excelencia permite elevar estándares, acelerar aprendizajes y abrir oportunidades que difícilmente podrían consolidarse en aislamiento. La experiencia es clara: la infraestructura o el talento no bastan por sí solos. El desafío no es seguir acumulando capacidades, sino avanzar hacia una etapa de mayor escala, donde los esfuerzos realizados se traduzcan en crecimiento productivo, empleo de calidad y soluciones con proyección internacional. Para ello, la conexión internacional no puede ocupar un rol periférico, sino integrarse al centro del debate sobre desarrollo y futuro económico. Chile no enfrenta un problema de talento ni de ideas, sino de conexión y escala. Autor: Fernanda Soza Directora ejecutiva de ChileMass.