Columnas de Opinión: La pérdida de la confianza
Columnas de Opinión: La pérdida de la confianza MIRADA CONSTITUCIONALcreto en general no existía, de manqueeel rcontarol era más fácil y natural.
La conclquue salcianzóó n Pu t-names que las sociedades más prósperas son aquellas que poseen alta confianza abstracta, esa confianza hacia las instituciones en vez de la confianza hacia las personas, Otros trabajos sociológicos tienden a confirmar esas investigaciones.
Anthony Giddens (sí, el creador de la maltratada tercera vía) en su investigación sobre las consecuencias de la modernidad observa ese mismo fenómeno de expansión de una confianza abstracta en desmedro de la confianza familística o personal.
En las sociedades que se 'modernizan eincrementan la prosperidad, explica, la confianza se vuelve cada vez más abstracta: no se confía en el médico personalmente considerado, sino en esta o aquella clínica, se confía en sistemas expertos al viajar y no en el piloto, y así.
Sitodo lo anterior es cierto (y hay otras investigaciones de la llamada economía neo institucional que muestran lo mismo) entonces lo que hay que desarrollar en la sociedad chiJena es la confianza en las instituciones, y en cambio no enfatizarla confianza en las personas. Esto vale para las organizaciones y también desde luego para el estado.
Siel abogado Hermosilla no hubiera cultivado la confianza personal con los jueces y los políticos; si estos mantuvieran en base al sentido del deber alguna distancia entre sí si algunos fiscales no se sintieran amigos de este o aquel abogado, etcétera, en suma, si se dejara de creer que para que las organizaciones funcionen debeexistir una suerte desolidaridad familiar entresus miembros, es probable que algunas cosas delas que hoy nos quejamos no hubieran ocurrido y el estado y la sociedad funcionarían mejor e incluso la confianza íntima sería más sincerasisela expulsara de los roles ysela dejara para los afectos.
Es frecuente hoy día oír queya nose puede confiar en nadie puesto que incluso algunos jueces, por ejemplo, el juez "Ulloa (y para qué deciralcaldes y políticos) están siendoinvestigados o como el ministro Mery, bajo sospecha. Pero quizá el problema sea al TeVéS.
Quizá porqueen ciertos sectores del estado hay demasiada confianza en quienes desempeñan los cargos, una amistad casi familística entre quienes ocupan roles públicos, es que existen muchos delos proble "mas quehoy aquejan ala sociedesdeel tráfico de dad chilena, influencias a los probables cohechos.
Sin esa confianza personal, nada del caso audios vinculado al abogado Hermosilla habría ocurrido; la solicitud de favores de la diputada Cariola a la alcaldesa Hasler no se habrían producido; algunos delos problemas que ha experimentadoel presidentecon su segundo piso se habrían resuelto másrápido; el caso Con'venios no habría alcanzado la que posee; y para envergadura qué decir el caso Procultura, cuyos partícipes parecen haber al presidente, no sidocercanos se habría configurado, y así. El problema, en suma, puede ser que la confianza personal y no su falta es el problema. La confianza personal corroería alas instituciones. Hace ya algunos años, un famoso sociólogo, Robert Putnam, investigó por qué razón elnorte de Italia se parece a la desarrollada y próspera Alemania, en tantoelsur alos países pobres de América Latina. La investigación condujo a Putnam concluir que el problemaera quela confianza horizontal, es decir, aquella que se establece entre los pares y los cercanos, estaba muy extendida en el sur. Estefenómeno producía dos efectos.
Uno era que la confianza personal solo fomentaba compromisos entre los cercanos, entre aquellosqueconfiaban, produciendo ineficiencias; el otro era quela confianza llevaba al secreto y a la mafia, Ese era el problema del sur: En el norte, en cambio, dondese había desarrollado la confianza vertical y más abstracta, una confianza hacialas reglas, los contratos y los negocios se expandían hacia los extraños y el se-. MIRADA CONSTITUCIONAL