Autor: RICARDO CÁRCAMO
Punta de Parra, el pueblo costero que casi desaparece
Punta de Parra, el pueblo costero que casi desaparece Et negocio, una ferretería, erdimos todo. Teníamos un nuestra casa.
Mis papás y mis tres tíos también perdieron todo", cuenta Margarita Ortiz, madre de dos hijos y residente desde hace 35 años de Punta de Parra, pueblo costero de la comuna de Tomé, al norte de Lirquén. Los incendios forestales dejaron en cenizas cerca del 80% de la localidad. Estaba junto a su familia en QuiIlón, cerca de Chillán, cuando el fuego asechó su barrio.
Se enteró por el grupo de Whatsapp vecinal de lo que estaba pasando. "Salimos como a las dos de la mañana y llegamos aproximadamente a las cuatro, pero no nos dejaron pasar hasta después de las ocho de la mañana, cuando ya estaba todo quemado", relata con dolor. Cuando entró a Punta de Parra vio todo en el suelo. "El colegio que tanto nos costó instalar, el jardín infantil, no hay ninguna casa en pie. Todo lo antiguo de Punta de Parra está en el suelo, todo", describe amargamente.
La mujer recuerda que durante tres años fue presidenta de la junta de vecinos y como organización pelearon porque una inmobiliaria del sector construyera cortafuegos. "Hubo una ocasión en que nosotros hicimos uno con nuestros recursos, conseguimos máquinas y cortamos árboles y después ellos mismos me querían denunciar por lo que habíamos hecho", asegura. "Estaba segura de que si había un incendio que viniera desde Lirquén hacia Punta de Parra, y a eso se le suma el viento que siempre corre desde ese lugar hacia nuestro pueblo, las casas se iban a quemar. Se hicieron cartas y nunca pasó nada", agrega.
El delegado municipal de Tomé, Roberto Yévenes, dice que Punta de Parra sí contaba con cortafuegos y ATON apunta a que las pavesas fueron el principal medio de propagación del fuego. "Las pavesas son las ramas que están ubicadas en la corona del árbol y que, al quemarse, se desprenden y comienzan a volar. Pueden viajar uno, dos o tres kilómetros, caen lejos y comienzan a prender focos en distintos lugares. Eso pasó, las pavesas cayeron en los techos de las casas y se comenzaron a quemar", explica.
La autoridad califica la situación como un desastre y da cuenta de que la mayoría de los habitantes de la zona son personas mayores y jubilados. "Yo diría que el 80% de Punta de Parra se quemó, está en ruinas y hay dos adultos mayores que perdieron la vida", sostiene Yévenes.
Comenta que hubo muchos focos de incendio en distintos lugares, entre diez y 15, lo cual no permitió atacar todos los flancos al mismo tiempo. "A eso se sumó el viento fuerte que hubo durante la noche y las altas temperaturas. Todo eso sucedió a la vez y ocasionó la tormenta perfecta para que lamentablemente ocurriera esto", señala. Autor: RICARDO CÁRCAMO.
Delegado municipal apunta a las pavesas como principal medio de propagación del fuego. "No hay ninguna casa en pie", relata una vecina que perdió su casa y su negocio En Punta de Parra viven mayoritariamente personas mayores.