EDITORIAL: Grau y el déficit fiscal
EDITORIAL: Grau y el déficit fiscal E l cierre fiscal preliminar de 2025 entregado por el Ministerio de Hacienda hace algunos días, ha causado un intenso debate sobre la responsabilidad que le cabe al Gobierno ante el incumplimiento, por tercer año consecutivo, de sus propias metas y las fallas en la estimación de ingresos por parte de la Dirección de Presupuestos (Dipres). De acuerdo con lo informado, el déficit fiscal efectivo --la diferencia entre ingresos y gastos-escaló el año pasado a un 2,8% del PIB y es superior al proyectado en el último Informe de Finanzas Públicas (IFP). Esto permite anticipar que el déficit estructural, una medición de la sostenibilidad presupuestaria más allá de las fluctuaciones cíclicas y que se conocerá en los próximos días, se ubicará por encima del 3% del PIB, en circunstancias que el objetivo establecido en el decreto de política fiscal para 2025 era llegar a un déficit de 1,6% del PIB.
El erario de 2025 contempló inicialmente un déficit del 1% del PIB, corregido posteriormente al 2%, y un aumento de los ingresos de 6,8%, pero el incremento solo alcanzó a un 3,4%; a juicio del exdirector de la Dipres Matías Acevedo, el error de cálculo es el más "grande" desde la creación de la regla fiscal en 2001.
Según la cartera de Hacienda, cuatro razones explican tal disparidad: menos impuestos cancelados por las grandes empresas, una caída en los pagos provisionales mensuales de los principales contribuyentes, la apreciación del peso y la disminución en la recaudación del tributo adicional de los no-residentes.
Con todo, diversos economistas han anotado que la autoridad soslaya la responsabilidad que le compete en la importante brecha registrada entre las proyecciones de ingresos y lo efectivamente percibido, a pesar de las prevenciones levantadas por el Consejo Fiscal Autónomo (CFA). En este contexto, el ministro Nicolás Grau ha privilegiado concentrarse en destacar la reducción de la deuda pública, que pasó de 43,3% en septiembre pasado como porcentaje del PIB, a un 41,7% al cierre de 2025. Según Grau, por primera vez en 18 años el nivel de la deuda no ha subido en relación con el período previo. No obstante, se ha advertido también que tal descenso en realidad corresponde a efectos contables de corto plazo que podrían revertirse.
El exsubsecretario de Hacienda Alejandro Weber, ha ironizado que "hay que reconocer que tiene personalidad el ministro", porque, en rigor, el país atraviesa una "emergencia fiscal" debido a que el Ejecutivo "más que duplicó" el déficit estructural de los gobiernos anteriores.
Grau ha priorizado relevar las cifras de deuda, así como una interpretación sesgada de la tasa de crecimiento y de la responsabilidad gubernamental en esta, y minusvalorar aquellas que reflejan los gruesos yerros en las proyecciones de ingresos, cuyo efecto concreto ha sido la ampliación de los déficits fiscal y estructural.
Ciertamente, ese propósito colisiona con la apreciación de la ciudadanía acerca de los resultados de la administración: la última encuesta Pulso Ciudadano mostró que un 52,7% piensa que Boric entregará un peor país en lo económico.
En este sentido, una cosa es sostener razonamientos plausibles y otra distinta pensar que se puede torcer la sensación asentada en la población (y en buena parte de la evidencia) acerca de la gestión mediocre de la economía. "Una cosa es sostener razonamientos plausibles y otra distinta pensar que se puede torcer la sensación asentada en la población acerca de la gestión mediocre de la economía". Grau y el déficit fiscal.