Editorial: Agro y educación: una alianza virtuosa
Editorial: Agro y educación: una alianza virtuosa El conversatorio "Visiones sobre los desafíos y proyecciones del Agro y la Educación en el escenario nacional y regional", realizado en el marco de Expo Socabio 2026 y organizado por Santo Tomás Los Ángeles, dejó una idea clara: el Biobío tiene condiciones concretas para fortalecer su desarrollo silvoagropecuario. Pero también evidenció que ese potencial no se concretará por sí solo, sino que requiere coordinación, decisiones oportunas y una mirada común entre el mundo productivo, la academia y el sector público. La instancia -que reunió al empresario Juan Sutil y al presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Antonio Walker-permitió poner sobre la mesa tanto las fortalezas del sector como las brechas que aún persisten. Y en ese equilibrio entre optimismo y realismo está, precisamente, el valor de la conversación. Las cifras del agro siguen siendo relevantes para la economía del país. Sin embargo, los propios actores del sector advirtieron que el escenario futuro dependerá de factores clave como la inversión, la certeza para emprender y la formación de capital humano pertinente. En este contexto, la educación técnico-profesional aparece como una pieza fundamental. No se trata solo de aumentar la matrícula, sino de fortalecer la vinculación entre estudiantes y empresas. Otro punto que no puede quedar fuera es la agricultura familiar campesina. Si la gran mayoría de los productores son pequeños, cualquier estrategia de desarrollo debe necesariamente incluirlos. La asociatividad, el acceso a tecnología y la capacitación continua serán herramientas decisivas para avanzar hacia un crecimiento más equilibrado. A esto se suma un cambio que ya está en marcha: la incorporación acelerada de tecnología y digitalización en el agro. La agricultura de precisión, el uso de datos y la automatización están redefiniendo el sector. Por lo mismo, la formación de hoy debe anticiparse a esas necesidades para no generar brechas en el corto plazo. También quedó sobre la mesa un elemento transversal: la confianza para invertir. Sin condiciones claras y sin una colaboración público-privada efectiva, el potencial regional difícilmente se traducirá en resultados sostenidos. El Biobío cuenta con ventajas importantes -clima, disponibilidad hídrica y tradición productiva-, pero convertirlas en desarrollo requiere continuidad y trabajo conjunto. El valor de instancias como este conversatorio es precisamente abrir espacios de diálogo con foco territorial. El desafío ahora es dar el siguiente paso y transformar las coincidencias en acciones concretas..