Autor: RICARDO SALMAN ABURDENE PRESIDENTE DE CORÑUBLE.
Columnas de Opinión: Chillán 1939: un antes y un después
Columnas de Opinión: Chillán 1939: un antes y un después R ecientemente conmemoramos los 87 años del terremoto de Chillán de 1939, una de las tragedias más devastadoras de nuestra historia republicana. A las 23.32 horas del 24 de enero, un sismo de magnitud 8,3 sacudió con violencia estas tierras, destruyó casi por completo la ciudad y dejó miles de vidas truncadas. Las cifras oficiales hablan de 24.000 fallecidos, aunque crónicas de la época estiman hasta 30.000 : un impacto humano que todavía estremece. La ceremonia en el Cementerio Municipal-donde muchas víctimas descansan en una fosa común-nos convoca a dimensionar el dolor y a honrar a quienes sufrieron, resistieron y reconstruyeron. Porque aquel desastre no fue solo tragedia: marcó un punto de inflexión para Chillán y para el país, y nos recuerda que la memoria también es responsabilidad. Entre lo más duro estuvo el rescate de cuerpos bajo los escombros. Miles debieron ser sepultados con urgencia por el riesgo sanitario de ese caluroso verano. En medio de la desolación aparecieron héroes anónimos: vecinos, voluntarios y servidores públicos que organizaron la supervivencia diaria de quienes habían quedado sin casa, y muchas veces sin familia. La respuesta fue rápida: hospitales de emergencia, campañas de víveres, estructuras provisorias y, desde Obras Públicas, escuelas, albergues y comedores. Luego vino la recuperación de servicios básicos, caminos y puentes, abriendo un largo proceso de reconstrucción. De esa experiencia nacieron instituciones fundamentales.
El presidente Pedro Aguirre Cerda, en su primer mes de mandato, viajó a Chillán el 25 de enero de 1939 y después impulsó la Ley N. º 6.434, que creó la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) para la industrialización y reactivación económica. Junto a ella surgió la Corporación de Reconstrucción y Auxilio, encargada de coordinar limpieza, reconstrucción y apoyo social, antecedente de nuestros sistemas de gestión de emergencias: Onemi y hoy, Senapred. La acción estatal tampoco se limitó a lo económico.
Desde el Ministerio de Salubridad se articularon la Caja del Seguro Obrero, los Servicios de Beneficencia y la Dirección General de Sanidad, creando Servicios de Emergencia para atender a damnificados y reforzar la salud pública en las provincias afectadas. Este terremoto fue también un antes y un después para la ingeniería chilena: impulsó estudios, normas y una cultura constructiva que explica por qué Chile ha aprendido a edificar mejor frente a grandes sismos. La prevención no se improvisa; se construye con memoria, técnica y disciplina. Como recordó el historiador Marco Aurelio Reyes, el mayor valor de esta tierra ha sido siempre su gente: resiliencia, solidaridad y determinación. Chillán se levantó no solo con ladrillos y acero, sino con voluntad colectiva. Y en la conmemoración, un gesto artístico lo expresó con precisión. Profesores de la Escuela Artística Claudio Arrau León-integrantes de la Orquesta Sinfónica de Ñuble-interpretaron Bach: Preludio y Fuga y el Aire.
En esa música hubo orden en medio del caos y continuidad después del quiebre; una forma de recordar que la reconstrucción también es espiritual y cultural, y que el arte preserva la memoria, dignifica el dolor y proyecta esperanza. Recordar no es volver atrás: es comprender quiénes somos. Que esta memoria nos impulse a enfrentar con responsabilidad los desafíos presentes, porque una sociedad que olvida su historia corre el riesgo de repetirla. Honremos a los caídos, a los sobrevivientes y a los héroes-anónimos y visibles-que hicieron posible la vida que hoy continuamos. La cultura que hacemos es, en parte, herencia de quienes se levantaron en 1939; y esa memoria merece vivirse con orgullo y responsabilidad. Recordar no es volver atrás: es comprender quiénes somos. Que esta memoria nos impulse a enfrentar con responsabilidad los desafíos presentes, porque una sociedad que olvida su historia corre el riesgo de repetirla. Honremos a los caídos, a los sobrevivientes y a los héroes -anónimos y visiblesque hicieron posible la vida que hoy continuamos.
La cultura que hacemos es, en parte, herencia de quienes se levantaron en 1939; y esa memoria merece vivirse con orgullo y responsabilidad Autor: RICARDO SALMAN ABURDENE PRESIDENTE DE CORÑUBLE.. Recordar no es volver atrás: es comprender quiénes somos. Que esta memoria nos impulse a enfrentar con responsabilidad los desafíos presentes, porque una sociedad que olvida su historia corre el riesgo de repetirla. Honremos a los caídos, a los sobrevivientes y a los héroes -anónimos y visiblesque hicieron posible la vida que hoy continuamos. La cultura que hacemos es, en parte, herencia de quienes se levantaron en 1939; y esa memoria merece vivirse con orgullo y responsabilidad