Autor: Eduardo Henríquez Ormeño
Fundación para la Superación de la Pobreza lleva 30 años cambiando vidas en la Región
Fundación para la Superación de la Pobreza lleva 30 años cambiando vidas en la Región reinta años de historia y T trabajo tiene Fundación para la Superación de la Pobreza Servicio País en Chile y en La Araucanía.
En esas tres décadas, esta organización ha logrado llegar a casi todas las comunas del territorio, lo que se traduce en un cambio de paradigma social, a instalación de capacidades y elacompañamiento de iniciativas que tienen por foco la sustentabilidad. Desde su puesta en marcha el año 1995, la fundación ha logrado movilizar a 6 mil 500 jóvenes voluntarios de norte a sur y a más de 200 profesionales. Mientras que en los últimos 5 años, ha gestado intervenciones en 270 comunas, y sólo el año 2024, como servicio, ha colaborado con el 80% de las comunas de esta larga faja de tierra. En La Araucanía, explica la directora regional, Paula Álvarez García, hoy está presente de siete comunas: Toltén, Lumaco, Purén, Melipeuco, Curarrehue, Cholchol y Galvarino. Y el año pasado, gracias al trabajo colabotrativo, la entidad materializa 8 intervenciones que suman a las más de 90 que se alcanzan a concretarse a nivel país. Para el gran objetivo de ayudar a "superar la pobreza", acota la directora, los conceptos y la forma de hacerlo han cambiado mucho respecto de la visión del pasado.
El modelo asistencialista ha quedado atrás y hoy es relevado por uno más participativo que se centra en el acompañamiento y en una mirada sustentable. "Hoy, nos focalizamos en los datos de la CASEN, donde lo que hacemos es priorizar territorios con altos índices de pobreza multidimensional. A partir de allí, conversamos con los municipios y generamos convenios de colaboración con ellos bajo la finalidad de llevar a jóvenes profesionales a trabajar a estos territorios. La idea es, precisamente, ayudar a las personas que viven en situación de pobreza a disminuir estos índices de vulnerabilidad y de exclusión social, y conectarlos con una 'estructura de oportunidades' que le llamamos nosotros. Es, básicamente, ayudar al desarrollo local.
Es generar herramientas o capacidades para que las personas también sean agentes de cambio en sus propios territorios". Con ayuda del equipo regional y en convenio con los ministerios de Desarrollo Social y Familia, y Vivienda y Urbanismo, más el apoyo profesionales que son reclutados según las necesidades de cada territorio en intervención, se trabaja en dos líneas, las cuales están en pleno desarrollo en la Región, con una proyección a largo plazo, en un proceso que dura de 6 a 8 años.
Esas dos líneas son: El modelo de intervención del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, que es un Servicio País que trabaja en cuatro fases y que propone que la comunidad en cuestión pueda avanzar autónomamente en torno a sus procesos de desarrollo. La segunda es el desarrollo del hábitat residencial y comunitario, bajo los parámetros del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.
La experiencia en la Región en estos 30 años muestra que el cambio de las realidades es posible y, sobre todo, el cambio de mentalidad. "Partimos desde la base de un fortalecimiento organizacional, un fortalecimiento comunitario, hasta generar capacidades, por ejemplo, para que el día de mañana puedan postular un proyecto de financiamiento público. Inicialmente, nuestros profesionales ayudan a postularlo, a generar un apalancamiento de recursos, pero con la idea de que los mismos dirigentes, las personas que trabajan en los territorios, aprendan estas capacidades", explica Paula Álvarez. Bajo esta premisa, para fundación "la pobreza" no es un concepto, "sino más bien una noción que parte no sólo de la lógica del asistencialismo, sino desde una lógica promocional.
Es decir, son las mismas personas las que entienden que la pobreza no se supera con ayudas puntuales, con un bono o una caja, sino con capacidades y herramientas para poder generar cambios a nivel local". La sustentabilidad y los procesos para llegar a ella son clave en el trabajo actual. "Equipar" a las comunidades y a las personas para convertirse en agentes de cambio requiere intervenciones de largo aliento, las que hasta ahora han dado resultados positivos y ejemplares. "Uno de los casos más referidos es la intervención realizada con las comunidades del Lago Budi, donde generamos rutas turísticas, o mejor aún, ayudamos al establecer una experiencia de turismo de intereses específicos, en este caso mapuche.
Se hizo un trabajo en el tiempo y si bien nosotros ya salimos de ese territorio hace ya diez años, la experiencia permanece, funciona y es una de las 'joyas de la corona'", explica Paula Álvarez.
Este último es el ejemplo madre de la actual forma de trabajo de esta entidad. "Esto es precisamente lo que el programa busca, no sólo hacer acciones cortoplacistas, sino de sustentables en el tiempo porque el día de mañana nosotros tendremos que salir de los territorios", acota la directora.
A 30 años del inicio de esta historia, la Región cuenta con la colaboración de un promedio de 18 profesionales y entre 30 y 40 voluntarios por ciclo anual, a lo que se suman 4 o 5 prácticas por año que articulan voluntades y profesiones dispuestos a servir al país y a ayudar a otros seres humanos a salir de la línea de la pobreza. Trabajo que este 2026 continúa en pie y con el mismo compromiso. 03 Autor: Eduardo Henríquez Ormeño. En sintonía con políticas ministeriales y en tres décadas de historia este servicio ha intervenido socialmente a territorios de casi toda la Región. Hoy está presente en Toltén, Lumaco, Purén, Melipeuco, Curarrehue, Cholchol y Galvarino. Su propósito es entregar capacidades para formar agentes de cambio dentro de las propias comunidades.