Autor: Patricio Ramírez R., coordinador Observatorio Económico Social Ufro
Columnas de Opinión: La Araucanía frente al shock del petróleo y sus efectos
Columnas de Opinión: La Araucanía frente al shock del petróleo y sus efectos I reciente ajuste al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), sumado al encarecimiento internacional del petróleo en un contexto de tensiones geopolíticas en Medio Oriente, constituye un shock relevante para la economía chilena.
Su principal canal de transmisión es el aumento del precio de los combustibles, el cual no solo impacta directamente el IPC, sino que también se propaga hacia el conjunto de la estructura de costos de la economía. En consecuencia, el efecto más inmediato es un incremento del costo de vida, con implicancias especialmente significativas en territorios estructuralmente más vulnerables como La Araucanía. Desde una perspectiva macroeconómica, el alza de combustibles tiene un doble efecto. Por una parte, reduce el ingreso disponible real de los hogares, al elevar el gasto en transporte y energía. Por otra, incrementa los costos de producción y distribución, lo que se traduce en mayores precios de bienes esenciales, particularmente alimentos. Como si fuera todo, luego vienen los efectos indirectos sobre el precio de los alimentos, frutas, verduras y abarrotes por un mayor costo de producción. En regiones con alta ruralidad, estos efectos se intensifican. En La Araucanía, la dependencia del transporte privado es mayor debido a la menor cobertura y frecuencia del transporte público. Asimismo, la estructura productiva, con fuerte presencia de actividades agrícolas y pequeños productores, es altamente sensible a variaciones en los costos de insumos y logística. Esto implica que el alza del diésel no solo afecta a los consumidores finales, sino también a productores, reduciendo márgenes y eventualmente trasladándose a precios. Adicionalmente, el componente energético del gasto de los hogares adquiere mayor relevancia en zonas del sur del país. El uso intensivo de combustibles para calefacción, especialmente en los meses de menor temperatura, agrava la presión sobre los presupuestos familiares.
En este contexto, el aumento de precios en calefacción, combustibles y derivados se trasforma en un problema donde los hogares deben destinar una proporción creciente de sus ingresos a cubrir necesidades básicas de calefacción y movilidad. En suma, el alza de los combustibles, en un escenario de shock externo persistente, no solo eleva la inflación de corto plazo, sino que deteriora el bienestar económico de los hogares.
Este efecto es marcadamente regresivo y territorialmente desigual, afectando con mayor intensidad a regiones como La Araucanía, donde la combinación de menores ingresos, mayor ruralidad y alta dependencia energética amplifica el impacto sobre el costo de la vida. Como si fuera todo, luego vienen los efectos indirectos sobre el precio de los alimentos, frutas, verduras y abarrotes por un mayor costo de producción. Autor: Patricio Ramírez R., coordinador Observatorio Económico Social Ufro. C Columna Como si fuera todo, luego vienen los efectos indirectos sobre el precio de los alimentos, frutas, verduras y abarrotes por un mayor costo de producción.