Editorial: Chile no compra petróleo en Medio Oriente
Editorial: Chile no compra petróleo en Medio Oriente Suele ocurrir que ciertos graves episodios bélicos a nivel mundial pueden generar escenarios sociales, políticos y económicos en muchos países, incluso algunos muy distantes de las zonas en conflicto. Hace un par de semanas, una agencia informativa afirmaba que: "El alza del petróleo por el conflicto en Medio Oriente podría impactar la economía chilena con mayor inflación, alza en combustibles y encarecimiento del crédito.
Expertos advierten efectos en alimentos y transporte, afectando especialmente a las familias". Sin embargo, si se revisa otras fuentes, se puede encontrar el siguiente texto: "Una de las grandes barreras que enfrenta ENAP (Empresa Nacional del Petróleo) en la actualidad, es la reducida cantidad de países a los que puede acudir para comprar crudo (petróleo), a un precio competitivo. Tan acotado es el número de orígenes, que el 60 por ciento de las importaciones del petróleo que realiza la firma estatal, proviene de sólo dos países productores: Brasil y Ecuador.
Es más, si a dichas naciones se le agregan las compras del hidrocarburo que realiza ENAP en Colombia y Argentina, Sudamérica pasa a representar el 92 por ciento de las adquisiciones del crudo que utiliza la compañía. El remanente se trae desde el Reino Unido y Canadá". Queda claro, entonces, que Chile no adquiere petróleo en ninguno de los países del Medio Oriente.
Pasemos ahora a un tema algo más doméstico pero asociado también a las fuentes de energía que iremos necesitando para el otoño (que comienza hoy viernes a las 11:46 horas de Chile continental) y el siguiente invierno. Si consideramos que, de todas maneras, habrá cierta alza en combustibles populares como el kerosene (la familiar parafina), pareciera que será más económico y conveniente -al menos por ahorausar estufas eléctricas o termoventiladores. Recordemos que en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), el 53,3 por ciento corresponde a generación basada en recursos renovables, es decir, de origen hidroeléctrico, solar fotovoltaico, biomasa y geotermia. El otro 46,7 por ciento corresponde a centrales termoeléctricas a gas natural, carbón o derivados del petróleo..