Autor: Pablo Rodillo M./Agencias
Aranceles, Irán, tierras raras y molestia: La difícil visita de Trump a Xi
Aranceles, Irán, tierras raras y molestia: La difícil visita de Trump a Xi I Presidente de Estados Unidos, Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, por fin se reunirán esta semana en Beijing E luego de que la visita del magnate al gigante asiático se aplazara a última hora a comienzos de abril. Se trata así de una cumbre de alto nivel muy esperada entre los líderes de las dos grandes potencias mundiales en un contexto internacional tenso debido a la guerra en Medio Oriente. Aunque en EE.UU. ya daban por hecho la visita del magnate, fue sólo esta mañana que Beijing confirmó la visita de Trump del 13 al 15 de mayo.
Esta será primera de un Mandatario estadounidense al gigante asiático desde 2017, cuando el propio republicano viajó en noviembre de ese año. "Por invitación del Presidente Xi Jinping, el Presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump, realizará una visita de Estado a China", indicó el ministerio chino de Relaciones Exteriores en un comunicado entregado esta mañana. Y como es común en este tipo de visitas, el comercio, aranceles y la carrera por la inteligencia artificial son parte de la agenda de buenas intenciones entre ambos lideres.
También está previsto discutirán la creación de una nueva Junta de Comercio para mantener a sus países en diálogo constante sobre asuntos económicos, así como sobre la promoción de industrias clave como la energética, la aeroespacial y la agrícola.
Trump llegará a Beijing la noche del miércoles y a la mañana siguiente participará en una ceremonia de bienvenida antes de reunirse a solas con Xi y posteriormente recorrer el Templo del Cielo, un lugar religioso que data del siglo XV y simboliza la relación entre la Tierra y el cielo. El jueves Trump asistirá un banquete de Estado y al día siguiente tomará un té y tendrá un almuerzo de trabajo con Xi antes de partir de vuelta a EE.UU.
Sin embargo y a pesar de la agenda oficial, donde se mostrará la buena sintonía entre ambos líderes, se espera que ambos traten temas incómodos como la situación de Taiwán y la guerra que lleva a cabo EE. UU e Israel en Medio Oriente que no tiene contento a Beijing.
Tensa relación "No se tratará de una visita fácil a pesar de que Trump lleva años elogiando efusivamente a Xi, dejando en claro que lo considera como un competidor fuerte y digno de su respeto y admiración", aseguró Associated Press.
Y es que los profundos vínculos económicos de Beijing con Irán, así como las tensiones comerciales por las amenazas arancelarias que se remontan al primer mandato del magnate, podrían enfriar el buen ánimo una vez que Trump llegue a Beijing esta semana.
Con la incertidumbre de lo que pasará en Medio Oriente -que hay acuerdo y que no hay acuerdoprolongue la crisis energética mundial desatada por el conflicto, se espera que Trump, aproveche para instar a Xi a presionar a Irán para que haga concesiones y ponga fin al actual limbo. Beijing es el mayor comprador del petróleo sancionado de la República Islámica, lo que le da influencia. Pero China no está contenta., Ya lidiaba con un crecimiento más lento y el desempleo cuando Trump impuso los aranceles el año pasado. Aunque demostró resiliencia, impulsando las exportaciones y registrando un crecimiento del 5%, el descontento hacia EE.UU. persistió. Y ahora el conflicto en Medio Oriente está empezando a tener un nuevo impacto, ejerciendo presión sobre los pedidos de fábrica, los costos y el empleo chinos.
En ese sentido, se espera que la bienvenida sea algo más fría que la última. "A pesar de la fanfarria que se mostrará, probablemente no será la misma grandiosidad de la primera visita de Trump a China en 2017, que Beijing calificó como una 'visita de Estado-plus'", aseguró la agencia Associated Press. "Incluso antes de la guerra con Irán, no iban a hacer una visita de Estado-plus como la última vez, simplemente porque las cosas están tensas", aseguró Jonathan Czin, exdirector para China en el Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno del expresidente Joe Biden.
Ali Wyne, asesor principal de investigación y promoción sobre Estados Unidos y China para el Crisis Group, señaló por su parte que la "delegación china probablemente hará todo lo posible para garantizar que Trump salga de Beijing creyendo que acaba de concluir la visita de Estado más extraordinaria de sus dos presidencias". Pero, añadió, la "fanfarria y la pompa cumplirían ahora una función distinta de la que tuvieron cuando visitó Beijing por primera vez", porque "Xi tiene una mucho mejor comprensión de Trump, además de que la propia estrategia de seguridad nacional y la estrategia de defensa nacional del gobierno reconocen a China como un rival casi equivalente". Frágil tregua comercial Antes de que Trump llegue a China, el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, mantendrán este miércoles en Seúl, Corea del Sur, un encuentro donde los lazos económicos será el principal tema de conversación.
Se trata de la segunda cita de ambos esta año luego de haber encabezado en marzo en París otro del que Beijing dijo que salieron "consensos preliminares". La vista de Trump también viene precedida de la tregua comercial pactada por Xi y Trump en la ciudad surcoreana de Busan en octubre del año pasado, que redujo del 57 % al 47 % los aranceles a las importaciones chinas a EE.UU., además de suspender tasas portuarias recíprocas y aliviar parcialmente las restricciones chinas sobre tierras raras. En ese sentido, la analista Patricia M.
Kim, del Brookings Institution, considera que "el resultado más probable" de la visita de Trump a China será "una extensión de la actual tregua", con la continuidad de las exportaciones chinas de tierras raras y las compras de productos agrícolas estadounidenses a cambio de "un alivio parcial de aranceles". Según Kim, Trump anunciará tras su visita "compromisos impactantes" de compras chinas de bienes estadounidenses, incluidos productos agrícolas, energía, aviones Boeing y semiconductores, mientras que las prioridades de Beijing pasan por "extender la tregua, preservar el acceso a tecnología estadounidense y relajar, o al menos impedir, un mayor endurecimiento de los controles de exportación de Estados Unidos". "A estas alturas, todo el mundo acepta que los aranceles han llegado para quedarse. Lo que más desea la parte china es previsibilidad", aseguró por su parte la revista británica The Economist. Autor: Pablo Rodillo M. /Agencias. Aunque se mostrará la buena sintonía, lo que busca China "es previsibilidad" por parte de EE. UU, asegura The Economist. El magnate aterriza en Beijing