Autor: PLAZA de IDEAS
Columnas de Opinión: Pymes bajo fuego: ayuda sin improvisación
Columnas de Opinión: Pymes bajo fuego: ayuda sin improvisación El humo que hoy cubre los sectores costeros y rurales de las regiones del Biobío y Ñuble no solo nubla el paisaje, sino también el horizonte inmediato de miles de familias. A pocas semanas del cambio de mando, la emergencia ignora los calendarios políticos. El Presidente electo, José Antonio Kast, ha comprometido un “gobierno de emergencia” marcado por el orden y el fin de la improvisación. La tragedia que golpea al sur es la oportunidad para demostrar que esa promesa es técnica y ejecutiva. En la “zona cero”, la economía local depende de las micro y pequeñas empresas (pymes) que lo han perdido todo. Para estas, la ayuda tradicional como la postergación de IVA, crédito Fogape y condonación de contribuciones son necesarias, pero insuficientes frente a la destrucción total. Estas medidas abordan el alivio financiero, pero la experiencia internacional aborda soluciones que se relacionan mejor con la eficiencia y la libertad económica que busca impulsar el próximo gobierno.
Por ejemplo, Estados Unidos aplica el mecanismo de “Tax Carryback” (reconocimiento retroactivo de pérdidas tributarias). La lógica es que, en vez de ofrecer más deuda a una pyme siniestrada que no tiene flujos, el Estado le devuelve en efectivo los impuestos a la renta que pagó en sus años de bonanza previos. No es un regalo; es una inyección de liquidez que premia el cumplimiento histórico y la responsabilidad del emprendedor.
En Australia destacan los “Bridge Grants”, subsidios directos diseñados para cubrir costos operativos inmediatos (arriendos o servicios), diseñados específicamente para cubrir el “valle de la muerte” entre el siniestro y el pago de los seguros privados, que suele tardar meses.
En lo laboral, el modelo alemán “Kurzarbeit” (retención puestos de trabajo) ofrece una alternativa al despido, donde el Estado subsidia parte del sueldo para mantener el vínculo laboral activo, evitando que la catástrofe derive en una crisis social local.
Por último, el caso de Nueva Zelandia ataca la “permisología” mediante una “ventanilla única de reconstrucción”, que elimina trabas municipales para acelerar la limpieza de escombros y construcción de nuevas obras, idealmente mediante intervención directa del aparato central y alianzas público-privadas. Por lo tanto, el llamado a la unidad nacional del Presidente electo abre el espacio para evaluar estas opciones. Integrar la ayuda tradicional con estas innovaciones sería una potente señal de modernización. Si logramos aplicar estas herramientas, el nuevo gobierno habrá demostrado que la “no improvisación” será sinónimo de una gestión de clase mundial al servicio de quienes más lo necesitan. JORGE HERMANN Autor: PLAZA de IDEAS. JORGE HERMANN