Autor: FRANCISCO ALVEAR NOVOA Sociólogo Mg. Gestión y Liderazgo Educacional
COLUMNAS DE OPINIÓN: ¿Violencia escolar? sobre el origen de una crisis
COLUMNAS DE OPINIÓN: ¿ Violencia escolar? sobre el origen de una crisis Cada vez que un hecho de violencia grave o una amenaza sacude a una de nuestras escuelas, la respuesta pública tiende a ser casi un reflejo condicionado ante la emergencia: endurecer la mano, revisar mochilas, instalar pórticos. Debatimos, actuamos y generamos soluciones como si el problema naciera al interior de las escuelas.
Para directores, docentes y expertos el diagnóstico es compartido hace décadas, las escuelas son cajas de resonancia social de frustraciones, agotamiento, soledades, miedos, violencia estructural y mala planificación de políticas públicas, que teniendo buenas razones y motivos, pueden generar más presión en un sistema que hace décadas se encuentra acumulando contaminación en su interior.
Estos factores psicosociales externos a la escuela resuenan profun¿ Violencia escolar? sobre el origen de una crisis damente en el deterioro sostenido de la salud mental infanto-juvenil, la huida de nuestros jóvenes hacia «el refugio» a menudo tóxico y adictivo de las pantallas ante la falta de vínculos, y una profunda crisis estructural, familiar y comunitaria hace que nuestros niños y adolescentes transiten cargando una mochila invisible llena de rabia, desesperanza y una profunda soledad. Pero el punto que más nos interpela es nuestro propio rol como adultos. Como indica la neuropsiquiatra Dra.
Amanda Cespedes, apuntamos con el dedo a la juventud, pero ¿ qué hay de nuestra salud mental como adultos?. Vemos a madres y padres agotados por la supervivencia diaria, lidiando con sus propios deterioros de salud mental frecuentemente sin tratamiento y, sin saber cómo conectar con hijos que se encierran en mundos virtuales buscando la pertenencia que no encuentran en su entorno físico directo. Al mismo tiempo, tenemos docentes sobrepasados, a quienes se les exige excelencia académica y la gestión de aulas cada vez más complejas, sin entregarles el tiempo, la preparación ni el respaldo emocional necesario.
Las autoridades generan soluciones a corto plazo instalando detectores de metales, revisiones de mochila, bolsos transparentes desde una perspectiva de la desconfianza, que más temprano que tarde se convertirá en un nuevo factor de malestar que continuará horadando los delicados vínculos sociales que tenemos. Las soluciones efectistas son lidiar con los síntomas cuando la enfermedad ya está avanzada.
La verdadera urgencia radica en la prevención, en detectar tempranamente el dolor emocional, en enseñar a dialogar frente al conflicto y, por sobre todo, en rescatar una capacidad humana que parece en desuso «la compasión», según palabras de la misma Dra. Cespedes. Las escuelas, además de indicadores académicos son núcleos del desarrollo humano. Pero, esta no puede cargar con todos los problemas que generan los sistemas sociales sobre la población. Requiere que volvamos a atender sistémicamente la complejidad de nuestra propia sociedad. Mirar dentro de las familias, las comunidades, las instituciones y el mercado, para hacer de nuestro espacio relacional uno de construcción de vínculos saludables y compasivos. FRANCISCO ALVEAR NOVOA Sociólogo Mg. Gestión y Liderazgo Educacional.