Autor: Crónica periodistas@elpinguino.com
Centro de Estudios Estratégicos de la Armada de Chile: Treinta y cinco años pensando el mar
La ceremonia recordó que el verdadero valor de Cedestra no está en el tiempo transcurrido, sino en la capacidad de proyectar el país hacia los desafíos marítimos y antárticos del siglo XXI. El pensamiento naval que anticipa escenarios Tres décadas y media pensando Chile desde el mar. Centro de Estudios Estratégicos de la Armada de Chile: Treinta y cinco años pensando el mar Treinta y cinco años de vida institucional cumplió el Centro de Estudios Estratégicos de la Armada de Chile, Cedestra.
Esa pausa fue más que protocolar: fue el reconocimiento silencioso de que hay instituciones cuya labor no se mide en titulares, sino en la calidad de las decisiones que un país es capaz de tomar a lo largo del tiempo. Fue en las históricas dependencias del Club Naval de Valparaíso donde la institución eligió reunirse para conmemorar su trayectoria. Un lugar cargado de historia naval, apropiado para un centro que lleva más de tres décadas y media dedicado a pensar Chile desde el mar. La ceremonia convocó a almirantes en servicio y en retiro, académicos, analistas civiles, investigadores asociados y representantes de otras instituciones de defensa.
Quienes habitan el mundo del pensamiento estratégico saben que su trabajo ocurre lejos de los aplausos inmediatos: en documentos que tardan años en encontrar destinatarios, en ideas que maduran entre seminarios y boletines, en análisis que a veces anticipan lo que el tiempo finalmente confirma.
El tanque de ideas de la Armada El Cedestra fue fundado en 1991 como respuesta institucional a una necesidad que ya no podía postergarse: Chile necesitaba no solo buques y dotaciones bien entrenadas, sino también ideas. Necesitaba un espacio capaz de pensar el mar en toda su complejidad estratégica, geopolítica y jurídica; de anticipar escenarios en vez de reaccionar ante ellos.
Nació así el principal think tank naval de Chile, con una misión que sus propios fundadores describieron como una contribución a la comprensión de fenómenos que impactan a la Armada de Chile a largo plazo, desde una perspectiva interdisciplinaria y en permanente colaboración con otros sectores. En sus 35 años de historia, el centro ha generado una producción académica de referencia en materias marítimas, antárticas, de seguridad regional y geopolítica internacional. Desde sus primeros años publicó trabajos fundamentales sobre el Protocolo de Madrid y los derechos soberanos de Chile en la Antártica, documentos que hoy siguen siendo citados por investigadores y tomadores de decisiones. Esa vocación de largo aliento es precisamente lo que se celebró en Valparaíso: no la acumulación de años, sino la coherencia de un proAutor: Crónica periodistas@elpinguino.com. Centro de Estudios Estratégicos de la Armada de Chile: Treinta y cinco años pensando el mar pósito mantenido durante tres décadas y media de transformaciones mundiales.
La ceremonia: reflexión académica y memoria institucional El programa de la conmemoración combinó con cuidado la mirada hacia el pasado y la proyección hacia el futuro, dos dimensiones que cualquier centro de pensamiento estratégico debe mantener en permanente tensión productiva. La jornada incluyó la presentación del Dr. Gerardo Vidal Flores, académico que subrayó ante los asistentes la centralidad de la mirada prospectiva en el análisis estratégico contemporáneo.
Sus palabras articularon con precisión el dilema que enfrenta cualquier institución dedicada al pensamiento de largo plazo: “Chile requiere de una reflexión estratégica que no solo reaccione a las contingencias, sino que sea capaz de anticipar los escenarios complejos de un mundo en constante transformación. ” La intervención del Dr. Vidal enriqueció el debate sobre las disciplinas que se imbrincan con la estrategia -las relaciones internacionales, la ciencia política, la prospectivarecordando que pensar bien el futuro exige rigor metodológico y humildad intelectual en igual medida. No hay receta que resista la complejidad del mundo que viene; hay, en cambio, herramientas conceptuales cuyo uso cuidadoso permite reducir la incertidumbre y orientar mejor las decisiones. El momento central de la ceremonia estuvo a cargo del director ejecutivo del Cedestra, vicealmirante José Luis Fernández Morales, quien trazó en su discurso las coordenadas del presente y el horizonte del centro.
Sus palabras destacaron la importancia de un análisis riguroso y la utilización de tecnología para estudios vinculados a las ciencias sociales, así como el trabajo coordinado con los demás centros de la institución que contribuyen al pensamiento estratégico de la Armada desde sus respectivas áreas.
El director también resaltó la colaboración de los investigadores asociados que aportan voluntariamente a las distintas áreas de estudio del Cedestra, reconocimiento a un modelo de trabajo que combina el expertise naval con el saber académico civil. La ceremonia incluyó asimismo un sentido homenaje a los exdirectores que lideraron el centro desde su fundación en 1991.
Eran ellos quienes, en un contexto internacional radicalmente distinto -el mundo salía de la Guerra Fría y recomponía su arquitectura de seguridad-, apostaron por la idea de que una Armada moderna necesita no solo capacidades operativas, sino también pensamiento. Ese legado fue reconocido con el rigor y la emoción que merece: sin esa base construida durante décadas, el Cedestra de hoy no sería posible.
Las lecturas 2025: el conocimiento como ofrenda El momento de mayor carga simbólica de la tarde llegó con la entrega oficial del compendio “Lecturas 2025” al comandante en Jefe de la Armada, almirante Fernando Cabrera Salazar.
El gesto, aparentemente sencillo -un libro que cambia de manos en el marco de una ceremonia-, condensa en realidad el sentido profundo de un centro de pensamiento: la investigación no existe para archivarse, sino para nutrir las decisiones de quienes tienen la responsabilidad de conducir una institución. Las “Lecturas 2025” representan el esfuerzo continuo del Cedestra por generar reflexiones que aporten al debate académico nacional y, sobre todo, por poner ese conocimiento al servicio de quienes lo necesitan.
Que sea el comandante en Jefe su primer destinatario formal no es un detalle de protocolo: es una declaración de principios sobre la relación entre el saber y el poder institucional, entre el análisis académico y la toma de decisiones estratégicas.
Magallanes y la Antártica: la geografía que exige pensamiento Hay un territorio que aparece una y otra vez en la agenda del Cedestra, como si el análisis estratégico no pudiera evitar ser atraído por la gravedad de esa geografía extrema: Magallanes y la Antártica. La región más austral del Chile continental no es solo un punto en el mapa; es el lugar donde convergen la soberanía, la identidad nacional, la historia naval y los desafíos más urgentes del presente. Pensar Magallanes con rigor académico y proyección de largo plazo es, en el fondo, pensar el futuro del país. El Estrecho que en el siglo XVI articulaba las comunicaciones del mundo sigue siendo, en el siglo XXI, un espacio de enorme relevancia estratégica.
La gestión del paso interoceánico, la presencia cada vez más activa de actores extrarregionales en el Cono Sur, las oportunidades derivadas del concepto de Chile bioceánico y la proyección hacia el continente blanco son todos temas que el Cedestra ha abordado con la seriedad que merecen. La Antártica, en particular, ocupa un lugar central en la producción intelectual del Centro.
Desde documentos fundacionales de la década de 1990 hasta contribuciones recientes al debate sobre el Plan Estratégico Antártico 20262030, el Cedestra ha sido uno de los espacios donde la relación de Chile con el continente blanco se ha pensado con mayor profundidad. No se trata solo de soberanía: se trata de ciencia, de medioambiente, de cooperación internacional y de la identidad de un país que entiende que su destino se juega también el océano austral. Punta Arenas, puerta de entrada a la Antártica y base de operaciones del rompehielos Almirante Viel, es el recordatorio permanente de que el pensamiento estratégico tiene consecuencias concretas y geográficas. Cada campaña antártica que zarpa desde el Estrecho de Magallanes lleva consigo, además de carga y tripulación, las ideas que instituciones como el Cedestra han ido construyendo pacientemente durante décadas. Treinta y cinco años de conversación necesaria En el mundo de la defensa y la seguridad, la tentación del corto plazo es permanente. Los presupuestos se deciden año a año, los cargos rotan, las coyunturas se suceden. La contribución más valiosa de un centro de pensamiento estratégico es precisamente resistir esa tentación: mantener encendida la conversación de largo plazo, recordar que las grandes decisiones nacionales necesitan sustento intelectual acumulado durante décadas. A sus 35 años, el Cedestra enfrenta un escenario internacional más complejo e incierto que el que existía en 1991.
Las tensiones en el Indo-Pacífico, el creciente interés global por los recursos y el territorio antártico, el cambio climático como multiplicador de riesgos y amenazas, la economía de los océanos, la ciberseguridad marítima: todos estos temas reclaman exactamente el tipo de análisis pausado, riguroso y de largo aliento que el centro ha cultivado desde sus orígenes. La interdisciplinariedad que sus fundadores proclamaron como valor fundacional se revela hoy más necesaria que nunca: los grandes desafíos del mar no reconocen las fronteras entre disciplinas. La ceremonia no fue solo un brindis por el pasado. Fue también, y sobre todo, una declaración de intenciones: Chile necesita seguir pensando el mar. Necesita instituciones capaces de sostener esa conversación más allá de los ciclos políticos, más allá de las urgencias del presente, con la paciencia y el rigor que el futuro exige. Cuando el al mi rante Cabrera Salazar recibió las Lecturas 2025 de manos del Cedestra, no estaba recibiendo solo un libro. Estaba recibiendo treinta y cinco años de trabajo silencioso y riguroso, la evidencia de que hay quienes, desde el pensamiento, también sirven al mar. Autor: Crónica periodistas@elpinguino.com.