Autor: LUIS URRUTIA PRESIDENTE ASOCIACIÓN GREMIAL AGRÍCOLA CENTRAL
Columnas de Opinión: El alza de los combustibles y el desafío estructural del agro chileno
Columnas de Opinión: El alza de los combustibles y el desafío estructural del agro chileno El incremento en el precio de los combustibles vuelve a poner en evidencia una delas principales vulnerabilidades del sector agrícola chileno: su alta dependencia de la energía fósil. Entendemos que esta alza responde a factores externos, como el encarecimiento del petróleo anivel internacional, asícomoalimitaciones internas para seguir conteniendo estos precios. Sin embargo, en la práctica, el impacto en la agricultura es inmediato y transversal. El diésel no es un insumo más. Es el motor del agro. Está presente en cada etapa del proceso productivo: desde la preparación de suelos hasta la cosecha, pasando por la aplicación de insumos y el transporte de la producción. Por lo tanto, cualquier variación en su precio se traduce directamente en mayores costos por hectárea, afectando la rentabilidad delos cultivos y la viabilidad de muchas explotaciones agrícolas. Aesto se suma un efecto indirecto relevante: el encarecimiento de la logística y la distribución, que termina impactando el precio de los alimentos.
En otras palabras, el alza del combustible no solo afecta al productor, sino también al consumidor final En un escenario global competitivo, donde países agrícolas cuentan con subsidios energéticos o menores costos estructurales, estas alzas debilitan la posición de Chile como potencia agroalimentaria. Por ello, el desafío no es solo contingente, sino estructural. En el corto plazo, es necesario implementar medidas que permitan amortiguar el impacto, como fortalecer la devolución del impuesto específico al diésel o la creación de mecanismos de apoyo transitorio para el sector. Pero más importante aún es avanzar en una estrategia de largo plazo.
Chile tiene una oportunidad única de transformar su matriz energé: tica agrícola, aprovechando su potencial en energías renovables, especialmente la solar, La incorporación de soluciones energéticas en predios agrícolas, junto con el recambio tecnológico yla mejora en eficiencia, no solo reduciría la dependencia del diésel, sino que también fortalecería la competitividad del sector. La agricultura chilena ha demostrado históricamente su capacidad de adaptación.
Frente a este nuevo escenario, se requiere una articulación público-privada que permita enfrentar la contingencia sin perder de vista el futuro, Porque detrás del agro no solo hay producción: hay empleo, desarrollo regional y seguridad alimentaria. Autor: LUIS URRUTIA PRESIDENTE ASOCIACIÓN GREMIAL AGRÍCOLA CENTRAL. OPINIÓN