Autor: DANIELA TORAN
"Más que bandas reclutando jóvenes, hay jóvenes disponibles para delinquir"
"Más que bandas reclutando jóvenes, hay jóvenes disponibles para delinquir" EM ás que bandas buscando jóvenes, hay jóvenes creciendo en condiciones que los empujan hacia el delito". Esa es una de las principales conclusiones de un estudio del Centro de Estudios Justicia y Sociedad de la Universidad Católica, liderado por la sicóloga y doctora en Criminología Catalina Droppelmann, que buscó entender cómo niños y adolescentes en Chile se incorporan a actividades delictivas. La investigación incluyó entrevistas a jóvenes que han pasado por el sistema judicial, así como a menores de 14 años inimputables. El objetivo fue indagar si existía reclutamiento por parte de bandas criminales.
El resultado va contra una idea instalada: en Chile no predomina un reclutamiento masivo y vertical de adolescentes por parte de bandas criminales como ocurre en países como Colombia. "No vemos que organizaciones salgan sistemáticamente a buscar jóvenes para integrarlos bajo coerción", afirma Droppelmann.
Prestan servicios traron fue una relación más bien transaccional: adolescentes que cometen delitos y que, en algunos casos, se vinculan con el mundo criminal prestando servicios puntuales. "Los propios jóvenes no perciben que tienen una relación vertical con esa organización, sino que prestan servicios, como robos por encargo, vigilancia o venta de droga, sin necesariamente pertenecer a una banda de forma estable. El compromiso es principalmente con CEDIDA AN ---PUBLIC PU su grupo de pares", explica.
El concepto clave del estudio es la "reclutabilidad estructural". "Lo que observamos tiene que ver con condiciones de alta pobreza y exclusión social: jóvenes fuera del sistema escolar, con familias fragmentadas o entornos donde el delito es cotidiano. En ese escenario, el mundo ilegal aparece como alternativa concreta: ofrece movilidad social, reconocimiento, poder y estatus. El problema no empieza en la esquina, empieza mucho antes: en la exclusión. Más que preguntarnos quién recluta, hay que preguntarnos cómo producimos vidas reclutables", dice. El "enganche" Droppelmann evita hablar de reclutamiento y prefiere el concepto de "enganche". "El ingreso no suele ser forzado. Los jóvenes tienen capacidad de agencia y, dadas sus condiciones, deciden involucrarse. Ocurre entre pares, en espacios cotidianos como la cancha o la plaza. Las redes son más bien horizontales y desestructuradas", dice. ¿Hay más jóvenes cometiendo delitos que antes? "Si tú observas los ingresos en el sistema judicial, van a la baja. Pero al mirar los delitos más graves, la tendencia cambia: los delitos violentos tienen una tendencia al alza.
Esto se vincula con la expansión de los mercados ilegales y mayor acceso a armas". Según datos de la Fiscalía D RESEARCH uth Justice D CLASES citados en el informe, la participación de menores en delitos ligados a crimen organizado aumentó 80% entre 2021 y 2024, pasando de 2.778 a 4.966 casos. Sin embargo, Droppelmann advierte que esa medición puede sobreestimar el fenómeno, ya que incluye delitos cometidos en grupo, algo habitual entre adolescentes. ¿La delincuencia juvenil es algo permanente? "La conducta delictual no es crónica. Aproximadamente el 85% deja de delinquir hacia los 28 años. Solo una minoría sigue una carrera delictual, porque aparecen roles como el trabajo o la familia que son incompatibles con la vida delictual". Catalina Droppelmann es doctora en Criminología de la Universidad de Cambridge. En lugar de eso, lo que enconEstudio apunta a la pobreza, el abandono escolar y la falta de oportunidades como las principales razones que acercan a los adolescentes al delito. Autor: DANIELA TORAN.
Catalina Droppelmann, directora del Centro de Estudios Justicia y Sociedad de la PUC En lugar de eso, lo que enconEstudio apunta a la pobreza, el abandono escolar y la falta de oportunidades como las principales razones que acercan a los adolescentes al delito.