Autor: Mario Zolezzi Velásquez
Cartas: Cable submarino estadounidense
Cartas: Cable submarino estadounidense Un suceso controvertido que ocurrió durante la Guerra Civil de 1891, sostenida encarnizadamente entre las fuerzas leales al presidente José Manuel Balmaceda y las levantadas por la Junta de Iquique, se relacionó con un cable submarino de una compañía estadounidense, el que se extendía entre Valparaíso y Lima, y que constituía un medio de comunicación muy valioso para los objetivos que perseguía cada bando en esa lucha fratricida para alcanzar la victoria final, pretendiendo estos que solo sirviera para su causa, colocando a la empresa yanqui en una posición incómoda y afecta a perjuicios comerciales, como solía ocurrir en estas contiendas civiles tan frecuentes en otros países latinoamericanos.
Los congresistas, con el apoyo de la Escuadra sublevada, dominaban el mar y, con esa gran ventaja bélica, se apoderaron de Tarapacá y los cuantiosos recursos de la renta del salitre, y sucesivamente de las otras provincias del norte, excepto Coquimbo.
La Junta de Iquique administra su amplio territorio, extrae recursos, organiza un ejército para derrocar a Balmaceda; se precisa comprar materiales de guerra en el extranjero, hay que contar con servicio cablegráfico submarino al sur y Norteamérica y Europa; allí tiene agentes confidenciales. Estados Unidos manifiesta simpatía con el gobierno de Santiago; Gran Bretaña mantiene una neutralidad no muy convincente. Es la Reina de los Mares: sus diversas flotas defienden la metrópolis y su vasto imperio ultramarino, comunicado con una vasta red de cables submarinos en expansión. Hoy estos han regresado en gloria y majestad, y aquí tenemos el caso del cable submarino chino, que ha enfrentado a Chile con los Estados Unidos. En 1890 se realizaron los trabajos de tendido del cable submarino de The Central and South America Telegraph Co. Ltd., a cargo del buque cablero Silvertown, de 5.000 toneladas, que se encontraba anclado en la bahía de Iquique durante el Combate de la Aduana, el 19 de febrero de 1891.
El Nacional, marzo de 1891, publica un aviso que afirma: "Compañía Telegráfica del Centro y Sudamérica (vía Galveston). La nueva línea que esta Compañía tiene extendida entre el Callao-Iquique-Valparaíso. .. ". La Junta de Iquique estaba molesta contra esa compañía por haberse restablecido el servicio del cable en Valparaíso, lo que favorecía al enemigo. En reacción, resolvió que debía restablecerse el servicio de Iquique al Perú y suspenderse el que se hacía con Valparaíso, refiere un autor. Otra fuente, por otro lado, indica que el cable de Valparaíso al norte, hasta Lima, vía Iquique, había sido desconectado para que los gobiernistas no tuvieran noticias de los movimientos militares enemigos. El Cable Central, su nombre abreviado, buscó una solución a ese problema ante las autoridades de Iquique, donde Estados Unidos tenía un cónsul, que debió haber recibido instrucciones de la Legación en Santiago al respecto. La Junta de Iquique tenía resentimientos contra los yanquis por el incidente del Itata.
Fracasadas esas gestiones, la compañía decidió actuar con firme resolución: un barco cablero hizo el trabajo de restablecer la comunicación del cable submarino Lima-Valparaíso, colocándose en faena un poco más allá del límite de las aguas territoriales chilenas, frente a Iquique, y con vigilancia de un crucero estadounidense. La guerra civil terminó con la victoria del Ejército de la Junta de Iquique, financiado con la renta del salitre. Esta es una pequeña historia de un cable submarino yanqui que implicó a dos gobiernos, el de Santiago y el de Iquique, en el trágico año de 1891. Actualmente, se desarrolla otra historia de un controvertido proyecto chino de un gigantesco cable submarino Valparaíso-Hong Kong, que ha causado fuertes roces entre Chiley Estados Unidos, por razones determinadas. Autor: Mario Zolezzi Velásquez.