Autor: Ascanio Cavallo
AÚN ES DE NOCHE EN CARACAS
AÚN ES DE NOCHE EN CARACAS AGENDA CINE Esta es una pequeña película con un trasfondo enorme y movedizo, que seguramente ha cambiado después del 3 de enero.
Transcurre en la Caracas chavista, aunque no precisa si bajo Hugo Chávez o Nicolás Maduro. ¿Es la Venezuela de las expropiaciones masivas o la de la descomposición delictiva? ¿ La del partido o la de los motoqueros? Y por fin, ¿es esta distinción relevante? En verdad, no mucho, salvo por el hecho de que toda revolución tiene sus fases. Aquí se trata de Adelaida (Natalia Reyes), cuya madre ha muerto en vísperas de una enorme manifestación opositora al régimen. Mientras va al cementerio, un plano enigmático pero ominoso recorre las chabolas en las alturas de Caracas, como si ubicase allí el origen de todo. En el camposanto, Adelaida ve una pandilla de motos, fuertemente armada, otro anticipo de lo que vendrá. Caracas es una ciudad de pesadilla: resuenan las ametralladoras, hay balazos por todos lados, la represión es intensa.
En algún momento, Adelaida regresa al depart a m e n t o d e s u madre, pero ya no puede entrar: lo ha tomado un colectivo de mujeres bajo el mando de l a M a r i s c a l a (Sheila Monterola), que trafica con alimentos. Adelaida busca refugio en el departamento de una vecina que está muerta y poco después llega allí Santiago (Moisés Angola), un joven al que se cree desaparecido. Esta es, en realidad, la película: el encierro de dos personas que creen poder resistir una devastación que avanza. Es un huis-clos, una historia encerrada, cercada por una guerra informe en la que siempre gana el régimen, con sus militares o con sus pandillas. En el último tercio, Adelaida encuentra un modo de escapar, que significa dejar atrás el trabajo, las amistades, el país y hasta su identidad. Una condena al exilio. Las directoras venezolanas Rondón y Ugás filmaron muy poco en Caracas, ciudad ya sometida a cortes de energía, violencia cotidiana y dominio territorial de los colectivos, el lado soviético de la revolución venezolana. El relato está desagradablemente poblado de flashbacks, pero fuera de eso se las arregla para sostener la historia en el espacio claustrofóbico del departamento sitiado. Es probable que esta sea la primera de las películas contrarrevolucionarias de Venezuela, una de las pocas que han podido denunciar con tanta fiereza a la dictadura Chávez-Maduro. Lo que muestra es la locura de una ciudad entregada al caos, donde impera la anarquía y ya no queda convivencia ni paz. Es un cine de fragmentos, modesto y digno, que escarba en lo que ya era sabido pero nadie se animaba a filmar. Rondón y Ugás han sido más valientes que la mayoría de sus colegas. Dirección: Mariana Rondón y Marité Ugás. Con: Natalia Reyes, Moisés Angola, Edgar Ramírez, Sheila Monterola, Samantha Castillo, Kala Martínez, Leónidas Urbina. 97 minutos. En cines Autor: Ascanio Cavallo. Dirección: Mariana Rondón y Marité Ugás. Con: Natalia Reyes, Moisés Angola, Edgar Ramírez, Sheila Monterola, Samantha Castillo, Kala Martínez, Leónidas Urbina. 97 minutos. En cines