EDITORIAL: El desafío del Gobierno en la gestión regional
EDITORIAL: El desafío del Gobierno en la gestión regional Editorial Editorial El desafío del Gobierno en la gestión regional Aun mes del cambio de mando del pasado 11 de marzo, la instalación del nuevo gobierno de José Antonio Kast en la Región del Biobío deja una imagen mixta, por un lado el dinamismo en el despliegue territorial de las autoridades nacionales, pero por otro vacíos evidentes en la consolidación de su estructura regional. Eliniciofue, sin duda, intenso. Apenas tres días después de asumir, el Mandatario aterrizó en la zona, marcando su primera salida de la capital con un recorrido por comunas golpeadas por los incendios forestales de enero, como Penco y Tomé. No llegó solo, ya que lo acompañó un contingente relevante de ministros y autoridades, en unaseñal políticaclara de prioridad hacia la reconstrucción.
La posterior presencia sostenida de secretarios de Estado, tales como Iván Poduje (Vivienda y Urbanismo), María Paz Arzola (Educación), May Chomali (Salud) y Claudio Alvarado (Interior), ha reforzado esa señal de compromiso, especialmente en un contexto donde la reconstrucción no admite dilaciones. Ese despliegue hasido, sin duda, unafortaleza. En momentos decrisis, la presencia del nivel central no solo acelera decisiones, sino que también transmite una señal de respaldo político a comunidades ue hanenfrentado pérdidas signiicativas. La Región del Biobío ha visto en estas visitas una oportunidad para posicionar sus urgencias enla agenda nacional. Sin embargo, esa misma escena inicial dejó entrever una debilidad que, con el paso de las semanas, se ha vuelto más evidente, comoeslairregularinstalación del aparatoregional. La imagen de un Presidente rodeado de ministros, pero con escasa representación local más allá del delegado presidencial Julio Anativia, no fue solo anecdótica, sino también reveladora. La designación de los secretarios regionales ministeriales (seremis) ha avanzado a un ritmo más pausado que en administraciones anteriores. Mientras en otros periodos los equipos regionales, 0 el grueso de ellos, se consolidaban en semanas, en esta ocasión los nombramientos han sido graduales, herméticos y, en algunos casos, polémicos. Desde el oficialismose ha defendido el proceso como "constante" y dentro de plazos razonables.
Pero la comparación inevitable con gestiones anteriores instala una percepción distinta en actores políticos y sociales, que apunta a la de un gobiemo que ha privilegiado el despliegue nacional porsobrela consolidación de sus vilegiado el despliegue nacional porsobrela consolidación de sus conjunto, tiene ahora tomar el protagonismo El equipo regional que está en conformación, tanto por las recientes designaciones como por la necesaria experiencia del trabajo que tan bien le hace a la Región. bases territoriales. Y esa percepción, en política, importa tanto como los hechos. Aeello se suma otro elemento relevante relacionado con la composición del gabinete regional. La baja presencia femenina y elalto número de autoridades sin militancia en partidos oficialistas confi guran un a heterogéneo, cuyo sello aún no logra delinearse con claridad.
De hecho, no son pocaslas autoridades que ya ejercieTON cargos en administraciones anteriores y que vuelven a responsabilidades iguales o similares, lo que si bien puede ser una ventaja dejala duda respecto dela capacidad de convocara nuevos nombres oformarnuevosliderazgos. Serárelevante comprobarla capacidad deimprimiruna "impronta regional" que dialogue con las particularidades del momento actual que vive Biobío. En este sentido, un punto importante a considerar es q 1e la gestión regional en terreno no puede sostenerse únicamente desdeSantiago. La presencia de ministros es valiosa, incluso necesaria en mo"mentos críticos, pero no sustituye el conocimiento profundo del territorio que se espera posean las autoridades locales. Son ellas, los seremis, delegados y equipos. regionales, quienes deben traducirlas políticas públicas en soluciones concretas, con pertinencia y sentido de urgencia, este último concepto reiterado porel propio delegado presidencial Julio Anativia. En ese sentido, el gobierno enfrenta un desafío ineludible, que es equilibrar el protagonismo del nivel central con el fortalecimiento de su representación regional. La reconstrucción de zonas afectadas, la reactivación económica y la seguridad requieren algo más que visitas periódicas; demandan liderazgo instalado, permanente y conectado con la realidad local. El primermes deja, entonces, diversas percepciones, que seráimportante tener la vista en los próximos meses.
El equipo regional que está en conformación, tanto porlas recientes designaciones como porla necesaria experiencia del trabajo conjunto, tiene ahora la oportunidad de tomarel protagonismo yla acción decidida que tan bien le hace a la Región.
Enregionescomo el Biobío, donde las urgencias son múltiples y persistentes, la diferencia entre una buena intención y una gestión efectiva suele estar marcada porun factor simple pero decisivo y es que quienes toman decisiones nosolo visiten el territorio, sino que pertenezcan a él. la oportunidad de y la acción decidida y la acción decidida.