Autor: Francisco Guzmán, Claro empresas
Columnas de Opinión: Infraestructura digital: la base invisible de la economía moderna
Columnas de Opinión: Infraestructura digital: la base invisible de la economía moderna 'n la discusión sobre crecimiento y productividad, la economía digital suele centrarse en inteligencia artificial, automatización o nuevas plataformas. Sin embargo, hay un elemento menos visible que no solo condiciona, sino que define ese desarrollo: la infraestructura digital. No hay inteligencia artificial sin capacidad de procesamiento, ni economía digital sin redes robustas. Data centers, fibra óptica, cloud y redes 5G no son un complemento tecnológico, sino un factor estructural de competitividad. Son, en los hechos, infraestructura crítica para el funcionamiento económico. Pero su impacto no se limita a lo empresarial. Esta infraestructura está presente en la vida cotidiana de millones de personas: habilita el streaming, los pagos digitales, el teletrabajo, la educación online y el acceso a servicios que hoy damos por sentado. Es, en la práctica, el sistema nervioso que mantiene en funcionamiento a la sociedad digital. En este contexto, los data centers adquieren un rol estratégico. No solo procesan y almacenan información: habilitan analítica avanzada, inteligencia artificial y servicios en tiempo real. Su desarrollo responde a una demanda creciente por latencia, capacidad y seguridad, pero también a una exigencia cada vez mayor por eficiencia energética y sostenibilidad operativa. Aquí emerge una tensión relevante para la industria. El despliegue de infraestructura digital requiere inversiones intensivas y de largo plazo, en un entorno de alta competencia y presión sobre los retornos. Sin escala y condiciones adecuadas, la velocidad de desarrollo puede verse comprometida, afectando la capacidad del país para capturar oportunidades en la economía digital. Chile, en ese escenario, tiene una oportunidad concreta. Su estabilidad, conectividad internacional y condiciones geográficas lo posicionan como un potencial hub digital regional. Pero ese liderazgo no está asegurado. Requiere acelerar la inversión en infraestructura, desarrollar talento especializado y fortalecer una colaboración público-privada que entienda esta agenda como una prioridad país. A esto se suma un elemento clave: la confianza. En un entorno donde los datos son activos críticos, la seguridad, la protección de la información y la resiliencia operacional no son atributos diferenciadores, sino condiciones habilitantes del desarrollo digital. El desafío, por tanto, no es solo tecnológico. Es económico y estratégico. La infraestructura digital define la capacidad de un país para competir, innovar y crecer en la nueva economía. Porque, en definitiva, el desarrollo digital no comienza en las aplicaciones ni en los algoritmos, sino en la solidez de la infraestructura que los hace posibles. Y es ahí donde se juega, en gran medida, la competitividad futura de Chile. Autor: Francisco Guzmán, Claro empresas. Por Francisco Guzmán, vicepresidente de Claro empresas.