El programa que llevó a alumnos a apoyar a la comunidad indígena de remota isla de Indonesia
El programa que llevó a alumnos a apoyar a la comunidad indígena de remota isla de Indonesia Habían llegado al archipiélago de las Molucas, en Indonesia, para construir casas pero tuvieron que reformular el proyecto a la semana de aterrizar.
Bastó un par de días allí para darse cuenta de que “todo es muy distinto a Chile”, dice Roberto López, estudiante de Construcción Civil de la UC, sentado junto a su compañero Carlos Orellana y al profesor Freddy Yáñez. De fondo, la pared blanca de la casa de una familia de Herlau Pauni, una comunidad indígena que los acogió. “Veníamos con un anteproyecto listo, pero a nivel de diseño acá las construcciones son distintas y las relaciones culturales con los espacios del hogar son súper diferentes”, agrega. Viajaron en marzo para comenzar la construcción de 25 viviendas para 25 familias que ahora viven allegadas. “Se casan y tienen familias muy jóvenes. Yo tengo 23 y un chico de 21 años es uno de los beneficiarios. Tiene esposa e hijo y es menor que yo”, cuenta López.
El joven vive en un núcleo familiar que incluye a su hermano, también con esposa e hijo, además de uno o dos adultos mayores, y la familia extendida que puede ser un tío o un primo. Cada vivienda es compartida por entre 12 y 15 personas. En la casa donde están ahora, cuatro de los cinco hijos viven fuera. Desde este lugar pueden ver cómo se cocina y las reuniones que se hacen para rezar, generalmente en el espacio común de la vivienda. Así supieron que el espacio original del proyecto, con 24 metros cuadrados y un living que cumplía la función de pasillo, era insuficiente.
Hubo un rediseño y, esa es la idea, dice Orellana, “poder adaptarnos a ellos más que ellos a nuestras soluciones”. Para integrarse, Orellana hace clases de poesía, invita a los niños a inventar historias sobre el origen de la fauna chilena y realiza talleres donde casi todas las historias involucran pescar o andar en moto. También juegan a la pelota. Quieren conocerlos y hacer valer de la mejor manera los $2 millones que tienen por vivienda. Los están estrujando, dice el académico, que llegó recientemente a acompañar a sus alumnos.
Trabajan con fondos de una organización que aborda la vivienda popular, la fundación belga chilena Selavip (Servicio Latinoamericano, Africano y Asiático de Vivienda Popular), iniciada por el padre Josse van der Rest, a quien Yáñez recuerda como “el creador de la mediagua”. De todas maneras, han logrado expandirse en unos 10 m2 adicionales tratando de combinar mayor cantidad de superficie y calidad. Aquí es muy importante la comunicación coinciden. Para esto, la ONG Pohon Sagoe Maluku los ayuda a comunicarse y a lograr acuerdos donde cada parte aprende un poco. Como a adaptarse al clima y usar otros materiales. “Ahora está lloviendo hace 6 horas y hay 26 grados”, dice López mirando al exterior. Solo hay estación seca y húmeda. Usan la madera endémica de la isla, hacen fundaciones con coral calcificado y ocupan bloques de cemento que en Chile generalmente no se usan.
Y sobre eso, muchas veces tienen que apurarse porque la casa tiene que ser bendecida y, si la fundación queda a medias, los habitantes creen que pueden meterse los malos espíritus y la casa va a quedar marcada. Hoy hay siete viviendas activas en distintas etapas. La primera lleva un avance cercano al 60% y se proyecta que todas estén entregadas en septiembre. Por eso los alumnos ya están considerando extender su estadía hasta entonces. Están agradecidos de poder vivir la experiencia y felices de haber tomando la decisión. Su práctica pudo haber sido en una empresa, con buenas proyecciones, pero sin la oportunidad de colaborar y aportar a una comunidad y ver el impacto que tienen como profesionales dentro de un proyecto, coinciden. Orellana recuerda que conoció al profesor cuando fue a dar una charla y habló de la pobreza multidimensional. Era una visión que, para él, “se escapaba del rubro tradicional de la construcción”. Fue la primera vez que sintió que se abordaban otras caras de la carrera.
Yáñez es académico de la Escuela de Construcción Civil UC y el año pasado ya había impulsado el desarrollo de la iniciativa Drinking Water System en la comunidad Wansar, también en Indonesia, que el 17 de agosto pasado llevó agua potable por primera vez a los 170 habitantes de esa localidad de las montañas de la isla de Buru. Este año tocó llevar a cabo el Herlau Pauni Housing Project, en alianza también con la ONG Proyecto Universal, de la que el académico es cofundador. El viaje se enmarca en el programa Pallqa, que la Vicerrectoría de Asuntos Internacionales UC implementa desde 2022 y que busca conectar a estudiantes con organizaciones aliadas en América Latina, Asia-Pacífico y África.
En esta instancia Yáñez fue a evaluar la obra de Wansar, vio cómo había quedado e identificó algunas mejoras, y esta semana dejó a los alumnos para ir a Yakarta, la capital de Indonesia, donde estuvo reunido con el embajador chileno. Además, partió a recorrer cuatro nuevas comunidades para evaluar dónde se desarrollará el proyecto del próximo año. La idea, dice el académico, es ir trabajando con estas organizaciones e instalando capacidad en ellas para que después puedan replicar y hacer otros proyectos de forma independiente. “Debemos poder adaptarnos a ellos más que ellos a nuestras soluciones”. ROBERTO LÓPEZ Estudiante de Construcción Civil en la U. Católica.. Trabajan en un poblado donde grupos de entre 12 y 15 personas comparten un mismo techo y han aprendido sobre necesidades distintas a las de Chile. Allí levantan 25 casas que serán entregadas en septiembre. CATERINNA GIOVANNINI DOS ESTUDIANTES DE LAUC LLEVAN UN MES EN MOLUCAS: “Debemos poder adaptarnos a ellos más que ellos a nuestras soluciones”. ROBERTO LÓPEZ Estudiante de Construcción Civil en la U. Católica. Este ya es el segundo proyecto que hermana a la carrera de Construcción Civil con zonas de extrema vulnerabilidad de Indonesia. Vendrán más.