Autor: Roberto Bravo, Líderes Escolares
Cartas: Tragedia en Calama I
Cartas: Tragedia en Calama I ·Lo que temíamos, finalmente llegó. Y no hay forma de suavizarlo: se cruzó una gruesa línea roja que jamás debió traspasarse. Hoy no estamos frente a una discusión teórica ni a un debate académico. Hoy, una inspectora ha sido asesinada en un espacio que debería ser, por definición, seguro: una escuela. Hoy, una comunidad completa está devastada, y un país entero debería sentirse interpelado. En medio de este dolor profundo, lo que menos se necesita son mezquindades políticas. Tampoco sirven las declaraciones grandilocuentes, los análisis tibios o las explicaciones que buscan acomodarse a ideologías. Nada de eso responde a la urgencia de lo que estamos viviendo. Este hecho nos obliga a asumir una verdad incómoda: la prevención es indispensable, sí, pero no es suficiente. También se requieren medidas concretas de resguardo, ahora, no en diez años más. Sin tapujos. Sin relativizaciones. Sin miedo a incomodar. Porque hoy una comunidad llora. Hoy hay estudiantes que no saben cómo volver a clases, docentes que enfrentan el miedo, familias que ven quebrada la confianza en el espacio escolar. Y frente a eso, el país no puede fallar. Por esa inspectora. Por esos estudiantes. Por cada comunidad educativa que hoy se pregunta si está realmente protegida, necesitamos estar a la altura. Con decisiones reales, con coraje y con sentido de urgencia. Lo demás, todo lo demás, sobra. Autor: Roberto Bravo, Líderes Escolares.