Autor: Giovanna Moreira Almonacid, ex delegada presidencial regional
Columnas de Opinión: El desafío de prevenir los incendios forestales
Columnas de Opinión: El desafío de prevenir los incendios forestales L a tragedia que hoy vive la Región del Biobio ha conmocionado al país. Los incendios forestales no sólo han destruido viviendas y extensas superficies de bosque, sino que han cobrado vidas humanas, dejando comunidades profundamente marcadas por el dolor. Las imágenes del fuego avanzando sin control y de familias que lo pierden todo han generado una conmoción transversal que no ha dejado a nadie indiferente. Lo ocurrido en Biobío no es un hecho aislado. Forma parte de una tendencia cada vez más evidente: incendios menos frecuentes, pero mucho más destructivos, favorecidos por altas temperaturas, vientos intensos y una interfaz urbano-rural cada vez más expuesta. Cuando estas condiciones confluyen, el combate directo resulta insuficiente y el incendio supera rápidamente las capacidades de control. Esta realidad obliga a replantear el enfoque. El Gobierno ha aumentado de manera significativa el presupuesto destinado al combate de incendios forestales, fortaleciendo las capacidades regionales con más brigadas, aeronaves y recursos operativos. Sin embargo, el problema de fondo no se resuelve únicamente ampliando la respuesta ante la emergencia. Evitar que sigan configurándose las condiciones que favorecen estos siniestros exige situar la prevención, la planificación territorial y la gestión del riesgo en el centro de la acción pública. Este llamado es especialmente relevante para la Región de Los Lagos.
Su abundante vegetación, el relieve complejo y la expansión de viviendas hacia zonas rurales y de interfaz urbano-rural hacen necesario fortalecer una estrategia preventiva permanente, orientada a la preparación, la reducción de riesgos y la protección del territorio. Hoy la región cuenta con un importante despliegue preventivo. Conaf ha implementado un Programa de Protección de Incendios que considera 22 brigadas de combate, incluidas brigadas nocturnas, apoyo aéreo y una central de operaciones activa las 24 horas. A ello se suma un trabajo preventivo con comunidades, establecimientos educacionales y municipios.
En materia de infraestructura, el Ministerio de Obras Públicas ejecuta cerca de 318 kilómetros de cortafuegos, con un avance aproximado del 80%. Este esfuerzo se complementa con la labor voluntaria y comprometida de Bomberos de Chile. La evidencia demuestra que bajo condiciones climáticas extremas, ninguna capacidad operativa logra compensar una prevención deficiente. La planificación territorial, el manejo del combustible vegetal y la responsabilidad individual siguen siendo pilares indispensables. Lo ocurrido en la Región del Biobio nos duele, pero también nos debe enseñar. Desde Los Lagos, debemos asumir que la prevención no es una tarea ocasional, sino una responsabilidad permanente con nuestro territorio y nuestras comunidades. Autor: Giovanna Moreira Almonacid, ex delegada presidencial regional. C Columna