Autor: Mario Contreras Dubo
"Chile Vamos murió"
"Chile Vamos murió" Ricardo Neumann: C on 38 años el diputado Ricardo Neumann (UDI) es parte del recambio de la derecha en el Congreso; sin embargo, el dato de su edad puede llamar a engaño.
A pesar de su -relativajuventud, este abogado de la UC, experto en regulación medioambiental, y con una maestría en Theatre Arts Management en la Universidad de Columbia, tiene experiencia en la escena política: fue director del Programa Jóvenes al Servicio de Chile de la Fundación Jaime Guzmán, director ejecutivo de la Fundación para el Progreso, y convencional constituyente (2021-2022). Su historia política, no obstante, partió algo antes.
En 2010 se presentó por el Movimiento Gremial en la elección a presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC). Allí compitió contra el líder del NAU, Giorgio Jackson, perdiendo por poco: 361 votos. "Enfrentamos a una izquierda que renegaba de la política de acuerdos de la Concertación y prometía una mejor educación pública. Ese discurso les permitió ganar las elecciones, y pasar de la universidad al Congreso, y del Congreso a La Moneda. A nosotros, que perdimos, nos tocó una vuelta más larga: terminamos nuestras carreras, trabajamos y nos formamos en el mundo real.
Esa diferencia ayuda a explicar el contraste entre una generación de izquierda que salió del poder dejando una educación en crisis (esa misma que prometían reivindicar) y una generación de derecha que se preparó para aportar con mayor sentido de realidad", explica el diputado por el distrito 16 (Chimbarongo, San Fernando y Santa Cruz, entre otras comunas de la Región de O'Higgins). -En primera vuelta usted le ganó a Solidaridad, el grupo de Diego Schalper. -Solidaridad, en ese momento, se articulaba más bien en torno a liderazgos circunstanciales. El gremialismo, en cambio, es una propuesta doctrinaria con casi 60 años de historia, que ha formado a cientos de servidores públicos, incluido el actual Presidente de la República. Una derecha que se construye desde figuras no trasciende; una que se construye desde principios, sí. Mientras la izquierda es capaz de unirse por el amor al poder, la derecha muchas veces tropieza en el amor propio entre quienes piensan muy parecido.
Esa lección es clave para entender cómo los personalismos pueden hacerte perder una FEUC o impedir mayorías políticas más amplias en el Congreso. "Estar en la Convención fue como un reality show" -¿ Por qué mientras estaba en Derecho en la UC estudió paralelamente teatro? -Aunque parezca una mezcla poco común, ambas disciplinas buscan resolver conflictos a través de la verdad: el derecho resuelve conflictos sociales con verdad jurídica, y el teatro resuelve conflictos dramáticos estableciendo verdades relatiAutor: Mario Contreras Dubo.
El diputado UDI dice que "hoy solo queda un cascarón vacío que afecta negativamente la identidad de cada uno de los partidos que alguna vez integraron esta coalición meramente electoral". "Estar en la Convención fue como un reality show" -¿ Por qué mientras estaba en Derecho en la UC estudió paralelamente teatro? -Aunque parezca una mezcla poco común, ambas disciplinas buscan resolver conflictos a través de la verdad: el derecho resuelve conflictos sociales con verdad jurídica, y el teatro resuelve conflictos dramáticos estableciendo verdades relatiRN debería definir cual es la esencia de su propuesta política para Chile más allá de ser un continente de egos y figuraciones de distintas facciones". Más que nombres en una directiva, la UDI debe recuperar su identidad: una derecha popular, conectada con las personas y una clase media que hoy necesita más certezas que nunca". "Chile Vamos murió" vas a la naturaleza humana. -¿ Después pasó al derecho regulatorio en medioambiente? Trabajó en eso al salir de la UC. -Me permitió ver de cerca la tensión entre progreso y protección. Vi cómo la permisología terminaba trabando proyectos, industrias e incluso hospitales, y entendí que el rol del Estado no puede ser obstaculizar, sino facilitar el desarrollo humano en equilibrio con la naturaleza. El progreso no se opone a la protección medioambiental. -¿ Su ingreso definitivo a la política fue tras un llamado del entonces secretario general de la UDI, que José Antonio Kast, en 2012? -Sí. Mientras trabajaba como abogado, José Antonio Kast me llamó para liderar el área joven de la primaria presidencial de Pablo Longueira contra Andrés Allamand. Ese llamado reactivó el "bichito" político, al darme cuenta que hay cosas que necesariamente deben resolverse desde lo público.
Esa llamada marcó mi paso natural del gremialismo universitario a la política contingente. -En 2015 llegó a la Fundación para el Progreso (FPP). -En un principio asumí la dirección de cultura, en un giro poco habitual para la derecha. Mientras la mayoría de sus think tanks eran técnicos o prestaban asesoría legislativa, la FPP apostó por la formación de jóvenes y la divulgación cultural de ideas.
Organizamos charlas, talleres, contenido digital, exposiciones fotográficas y hasta obras de teatro en torno a lo que hasta ese momento era el incipiente concepto de "batalla cultural". -¿ En la misma línea fue a la Universidad de Columbia a estudiar un máster en teatro? -Fue para cerrar un ciclo que había quedado pendiente en pregrado. Tras años trabajando en divulgación cultural entendí que el teatro no era sólo una inquietud artística, sino también una herramienta para la acción política. En mi paso por Columbia tuve la oportunidad de trabajar en Broadway y estudiar una mención llamada "dramaturgia política", disciplina que utiliza herramientas del drama para el marketing y la comunicación electoral.
En vez de desarrollar un producto político instalable en un mercado de ideas llamado democracia (marketing político), la dramaturgia articula un relato anclado en la identidad de un personaje que debe conectar con una audiencia ciudadana. -¿ Cómo fue su experiencia en la Convención Constitucional? -Volví de EE.UU. en enero de 2020.
Entre estallido y pandemia, me encontré con un Chile en ese estado de "interregno" gramsciano, donde "lo nuevo" (expresado en un equivocado ánimo refundacional) aún no terminaba de nacer, y "lo viejo" (los famosos 30 años), aún no terminaban de morir.
La fiebre refundacional me hizo entender que mi paso por Columbia no sólo tenía que ver con una forma innovadora de hacer marketing político sino que me dio herramientas para hacer frente a un octubrismo que había que enfrentar en una cancha constituyente. Ahora, estar en la Convención fue lo más parecido a estar en un "reality show". Un proceso más performático que jurídico. Lo que debía ser un espacio de encuentro terminó siendo de imposición.
No nos dejaron escribir ni una coma, por lo que nuestro rol, más que redactar, era mostrar hacia afuera la ridiculez y el exceso que se vivían adentro. -Se habla que se formó una "cofradía" entre convencionales de derecha. ¿Existió? -Un proceso que parte con un himno pifiado y termina con una bandera ultrajada, era una embriaguez que había que mostrar para que el «Rechazo» triunfara. Ese fue el rol de la derecha en la constituyente.
Una derecha que en estado de necesidad máxima fue capaz de dejar sus egos y divisiones de lado, y en vez de entramparse en apelativos de "valiente" o "cobarde", se unió en una estrategia comunicacional que funcionó.
Se formó una cofradía de trinchera, una derecha que conectó con el sentido común de los chilenos y que le ganó a la izquierda en su cancha cultural. -Pero tras el plebiscito, esas diferencias reaparecieron en la derecha. -Es natural. En la urgencia hay unidad, luego vuelven las identidades. Lo importante es no olvidar la lección: a la derecha le va mejor cuando deja los egos, divisiones y apelativos de lado.
Si en la última elección parlamentaria hubiéramos ido en una sola lista, hoy tendríamos una mayoría clara en el Congreso. "La UDI no debe caer en egos" -¿ Cómo ve a Chile Vamos en el inicio del Gobierno? -Chile Vamos murió junto a Sebastián Piñera, su gran líder. Hoy solo queda un cascarón vacío que afecta negativamente la identidad de cada uno de los partidos que alguna vez integraron esta coalición meramente electoral. Esto se hace evidente cuando incluso uno lee en la prensa que ya ni se mencionan a la UDI, RN o al extinto Evópoli. Sus identidades se subordinan a un paraguas que ya no existe y eso le hace mal a los partidos. -¿ Qué tienen que hacer, entonces? -Hoy, el desafío es construir un proyecto de largo plazo.
Un proyecto político de derecha -a secasque le permita a José Antonio Kast pasarle la banda presidencial a un liderazgo del mismo sector, y así demostrar en un período prudente de al menos ocho años que las ideas de una sociedad libre y responsable son las que llevarán a Chile a ese desarrollo que hace menos de una década se nos esfumó de las manos. -¿ Cómo ve las críticas al Gobierno que han empezado a surgir en algunos sectores de Renovación Nacional? -Es la demostración que hay una derecha que muchas veces se queda en el personalismo y en el ego, más que en articular una opción política de largo plazo. -Los cuestionamientos han venido del diputado Diego Schalper, ¿se repite lo de la FEUC? -No es muy distinto de lo que ocurrió en 2010. -¿ Renovación Nacional debe definir si es partido de Gobierno? -Renovación Nacional debería definir cual es la esencia de su propuesta política para Chile más allá de ser un continente de egos y figuraciones de distintas facciones. -Pero hay decisiones cuestionadas transversalmente en el oficialismo.
Por ejemplo, ¿usted está de acuerdo con el despido de Priscilla Carrasco del SernamEG, aunque el Gobierno anunciara hoy que la decisión quedó en pausa? -Siempre voy a estar de acuerdo con desvincular a personas que no aporten a la gestión eficiente del Estado. -A propósito de los partidos: ¿ le interesa asumir un rol en la conducción de la UDI? Habrá elecciones en diciembre. -Creo que la UDI no debe caer en los egos y personalismos tan propios de la derecha y tiene la oportunidad de anclar en su identidad gremialista ese sentido popular que la llevó a ser el partido cuna de liderazgos que hoy pertenecen a distintas tiendas. Más que nombres en una directiva, la UDI debe recuperar su identidad: una derecha popular, conectada con las personas y una clase media que hoy necesita más certezas que nunca. No se trata de seguir dividiendo liderazgos entre el nuevo y el viejo orden.
La UDI recuperará su influencia desde la unidad, integrando armónicamente experiencia y juventud en las batallas sociales y culturales que se vienen por delante. -¿ Hoy se siente más cercano a quienes conducen el partido o a la alternativa de Pablo Longueira? -Ni lo uno ni lo otro. Estoy anclado a una opción que le permita que la UDI en su identidad gremialista, actualizar lo que significa ser popular.
Los nombres vendrán por consecuencia. -Hoy se cumplen 35 años del asesinato de Jaime Guzmán. ¿ Cómo proyecta su figura cuando quien está en La Moneda es discípulo de él? -A 35 años de su muerte, Jaime Guzmán no es un recuerdo: es una tarea. No como figura intocable, sino como una tradición viva que vuelve a interpelarnos. Porque las ideas que buscan el bien común no mueren con quien las piensa; atraviesan el tiempo y cobran fuerza cuando nuevas generaciones deciden asumirlas. Su vida fue convicción. Su muerte, sacrificio. Pero su legado no está en el pasado, está en lo que seamos capaces de hacer con él hoy. En un Chile que busca rumbo y sentido, Guzmán nos recuerda algo esencial: que la política no es poder, es propósito. Y que las ideas, cuando son verdaderas, no se heredan, se encarnan.
RN debería definir cual es la esencia de su propuesta política para Chile más allá de ser un continente de egos y figuraciones de distintas facciones". Más que nombres en una directiva, la UDI debe recuperar su identidad: una derecha popular, conectada con las personas y una clase media que hoy necesita más certezas que nunca". Autor: Mario Contreras Dubo.