Autor: Rodrigo Contreras Vergara
11 Oriente con 1 Sur, el paradero de los universitarios
11 Oriente con 1 Sur, el paradero de los universitarios 16 DIARIO TALCA JATE uando el Diario El Centro C existía y su edificio, hoy reconvertido en sede universitaria, se ubicaba en la Avenida Lircay, cerca del campus de la Universidad de Talca, le hacía el quite a tomar la micro 5. Casi siempre cruzaba a la vereda norte de la 2 Sur y me subía a la 2 que cruzaba la Alameda. Evitaba la 5 porque, si bien -viniendo del surponientese vaciaba en la 2 Sur, volvía a llenarse a tope en la 11 Oriente con 1 Sur.
Justo ahí se ubica un paradero que es utilizado por estudiantes que se trasladan en la 5 a la Universidad de Talca y otros tantos que toman la A hacia la Universidad Católica del Maule y el Inacap. La mayoría de los universitarios que toman la locomoción en la 11 Oriente, vienen de comunas y localidades cercanas que se bajan en el terminal de buses que queda a una cuadra y media. Ese paradero es un laboratorio al aire libre.
Basta acercarse, observar y entablar una charla rápida con los jóvenes que esperan locomoción, para tener un panorama más o menos claro de las virtudes y defectos del transporte en una ciudad que aspira a ser universitaria. Son pasadas las once de la mañana y los jóvenes que suben a las micros, son reemplazados casi inmediatamente por otros que vienen desde el terminal de buses en un flujo constante. Nicol Castillo está apoyada en parte de la estructura del paradero. Tiene puestos sus audífonos y revisa su celular. Es su primer día de clases en la Universidad de Talca. No solo eso. Es su primer viaje en locomoción colectiva al campus Lircay de la Talca. Hasta el año pasado estudiaba diseño en la Universidad Finis Terrae en Santiago. Su familia se trasladó a San Clemente y Nicol hizo el cambio a la misma carrera en la UTalca. De los tres años que había cursado solo le convalidaron uno. Esboza una leve sonrisa cuando me lo cuenta. Largo viaje desde San Clemente a Talca, bajarse en el terminal y caminar hasta la 11 Oriente para tomar la micro a la U. En el celular tiene abierta la aplicación RED Regional, en la que busca cómo llegar a la universidad. Le bastaba preguntar a alguien, tal vez a los mismos jóvenes que esperan en el paradero, para saber que le sirve la 5. Pero estamos en el 2026. Santiago es Santiago y Talca es Talca. Pasar de una gran ciudad a una ciudad intermedia de provincia no debe ser difícil. Aunque las comparaciones a veces no son justas. Pero cuando todo es nuevo siempre hay incertidumbre. No sé si acá le sirve igual el Google Maps o RED Regional. No alcanzo a preguntarle. Se asoma la 5 y Nicol guarda el celular y se apresta a subir. Sin su Bip. En efectivo. Ojalá con monedas. Crónica Martín Andrade y Madeleine Gutiérrez deben haber escuchado la conversación con Nicol. Pese a la premura, aceptan hablar. Ambos tienen 18 años y entraron a primer año de sus respectivas carreras en la UTalca. Martín a ingeniería informática empresarial y Madeleine a auditoría e ingeniería en control de gestión. ¿Están esperando la 5 supongo? No. Pidieron un Uber. La micro se llena y se demora en pasar. Prefirieron, al menos esta vez, usar la aplicación. Madeleine mira alternativamente su celular y los vehículos que vienen por la 11 Oriente. Está cerca, advierte. Cumpliendo la regla de quienes esperan en este paradero, Martín es de San Clemente y Madeleine de San Javier. Martín se queja de que no pasen colectivos. Ya, llegó, avisa Madeleine, mientras un auto blanco se detiene delante de uno de los buses rojos de la municipalidad. Una joven se suma a Martín y Madeleine y los tres se suben al Uber. Leonardo Alvear es el único talquino con el que hablé. Tiene 19 años y está estudiando su segundo año en ingeniería en mantenimiento industrial en el Inacap. Vive en el sector de La Florida. Así es que el trayecto hacia la universidad es largo. Se demora en la ida una hora y 20 minutos más o menos. De regreso, un poco menos, una 22 marzo 2026 WJJ -FOUR-O REALLY NEW YORK CITY hora. Dice que las micros pasan más o menos seguido, el problema es que siempre se llenan. A eso hay que sumar el taco que se produce en las mañanas. Sería bueno, piensa Leonardo, que aumentara la frecuencia. El flujo de estudiantes no se detiene. Todos desembocan en el paradero de la 11 Oriente con 1 Sur. Las micros siguen pasando. Movido inicio de clases para los universitarios. Yo evito las micros. Prefiero caminar. A no ser que tenga que ir a la UTalca. Y siempre en la 2, nunca en la 5. Autor: Rodrigo Contreras Vergara. Los universitarios iniciaron el año académico. Muchos vienen de comunas y localidades cercanas, llegan al terminal de buses y bajan a la 11 Oriente a tomar locomoción. Deben sortear la poca frecuencia, que redunda en micros llenas, y los tacos En Uber a la universidad. Martín, Madeleine y una amiga se cansaron de que las micros pasen llenas. El primer viaje en micro de Nicol en Talca. Hasta el año pasado estudió en Santiago. Leonardo Alvear se demora 1 hora y 20 minutos desde su casa en La Florida hasta el Inacap en la Avenida San Miguel.