Autor: Pedro Cayuqueo, escritor y periodista
Columnas de Opinión: Pedro Ruiz Aldea
Columnas de Opinión: Pedro Ruiz Aldea ientras recorro con mi nuevo libro diversas comunas de Wallmapu aprovecho de releer la fascinante obra del periodista de Los Ángeles, Pedro Ruiz M Aldea. También llamado el "cronista olvidado" de La Araucanía, fue un testigo privilegiado de aquella convulsionada segunda mitad del siglo XIX, años en que se consolida el avance militar chileno sobre el otrora independiente territorio mapuche. Su historia es digna de ser contada. Pedro Ruiz Aldea nació hacia 1830, hijo de un juez de primera instancia que apenas pudo lo envío a estudiar al Instituto Nacional. El deseo de su padre era que fuera abogado, sin imaginarse que en la capital compartiría amistad e ideales con los jóvenes liberales Santiago Arcos, Francisco Bilbao y el propio Vicuña Mackenna. Ello lo alejó de las leyes y lo involucró en diversos entreveros políticos, entre ellos la revolución de 1851 contra el presidente Montt. Tras su bautizo revolucionario regresó a Los Ángeles, pero para dedicarse a su verdadera pasión, el periodismo.
Su afilada y sarcástica pluma pronto se volvió célebre, primero como corresponsal de El Correo del Sur de Concepción, criticando con agudeza a las élites, y más tarde en el diario chileno más importante de aquel siglo, El Ferrocarril. Allí destacaron sus artículos referidos a la Frontera y el llamado "problema araucano", tema por entonces de gran preocupación pública. Involucrado en la revolución de 1859, Ruiz Aldea terminó encarcelado y más tarde exiliado en Estados Unidos. Dos años vivió en San Francisco, California, empapándose de nuevas y refrescantes ideas. A su regreso en 1862 fundaría el periódico satírico La Tarántula en Concepción y en 1864, en pleno avance militar sobre el territorio mapuche, los periódicos El Guía de Arauco y El Meteoro. Desde ambas tribunas defendió el derecho de los mapuche a su territorio y modo de vida, siendo un férreo opositor de Cornelio Saavedra y sus secuaces.
Duro fue Ruiz Aldea con algunas actuaciones de Saavedra, como cuando emplazó en las cercanías de Mulchén, el polémico Fuerte Cochento. "Levantó el fuerte para proteger las casas de su propia hacienda, pero el gobierno tuvo noticias de esta obra y mandó paralizarla.
Si no, don Cornelio habría construido un verdadero castillo feudal a expensas del erario público", denunció el 6 de marzo de 1869 Con el sucesor de Saavedra, el infame comandante José Manuel Pinto, tampoco tuvo miramientos. "Pinto se agarró los mejores terrenos del fisco; no tenía animales ni siembras, pero luego apareció con ellos. El general Pinto, con su insaciable codicia, fue el que motivó la guerra que estalló el año pasado [. .. ] Pinto debe retirarse como ya se lo hemos aconsejado a Saavedra. Estamos seguros de que no volviendo ninguno de ellos a la Frontera, la tierra se pacificará por sí misma", escribió el 1 de mayo de 1869. Ruiz Aldea fue un ferviente opositor de la guerra de pillaje que los mandos militares chilenos ejecutaban contra las jefaturas mapuche. Su posición, minoritaria como podrán sospechar, se basaba en el gran conocimiento que tenía de los mapuche: visitaba a los lonkos con regularidad, publicando íntegramente sus cartas y quejas.
Cierro con una recomendación: "Los Araucanos y sus costumbres", libro de su autoría disponible para descarga gratuita en el sitio "Memoria Chilena". Allí da a conocer "esta raza verdaderamente noble y hospitalaria, que algunos, extraviados en la opinión, se han complacido en tildar de bárbara y feroz". Es una verdadera joya del periodismo sureño. Autor: Pedro Cayuqueo, escritor y periodista. OPINIÓN