Autor: Gabriela Velásquez F.
Cartas: Traspaso clave
Cartas: Traspaso clave Menos margen de acción ·Elalza del precio del petróleo -que ha superado los US$ 110 por barrilvuelve a evidenciar la vulnerabilidad de economías dependientes de factores externos como la chilena. Sin embargo, más que el shock externo, el problema es nuestra limitada capacidad de respuesta interna.
Según datos de la Dirección de Presupuestos (Dipres), los fondos soberanos alcanzaron cerca de US$ 14.197 millones en 2025, mientras que el déficit fiscal estructural llegó a 3,55% del PIB, muy por sobre la meta comprometida. Esto refleja un deterioro en las holguras fiscales y un menor margen de acción frente a escenarios adversos.
La incertidumbre externa exige responsabilidad interna de reconstruir espacio fiscal y de generar condiciones para la inversión. ·La aprobación del proyecto de ley que concreta el traspaso de Gendarmería al Ministerio de Seguridad constituye una decisión estratégica orientada a fortalecer la gobernanza y prevenir su captura por el crimen organizado. Si bien es una medida necesaria para resguardar al personal, consolidar el Estado de derecho y resguardar la calidad democrática resultan insuficientes sin reformas sistémicas complementarias. La evidencia comparada muestra que el control efectivo del sistema penitenciario incide directamente en la seguridad pública.
Un ejemplo es Ecuador: tras debilitar su institucionalidad penitenciaria (recortes presupuestarios y sustitución por control policial-militar), incrementó los homicidios de 1.200 (2015) a 7.000 (2024). Este contraste confirma que la capacidad estatal de controlar las cárceles es determinante para evitar que estas operen como centros de articulación delictual. Así, que Gendarmería tenga rango constitucional es una decisión correcta, pero debe profundizarse. El modelo de gestión penitenciaria también debe orientarse a reducir la reincidencia y promover la reinserción.
Christian Alveal Exdirector de Gendarmería, investigador Instituto Libertad Complejo arranque ·Másallá de que algunas medidas del gobierno del Presidente José Antonio Kast pudieran parecer, en principio, plausibles, lo cierto es que su puesta en marcha ha estado marcada por una llamativa cuota de improvisación, torpeza política y errores perfectamente evitables.
Resulta difícil no advertir la distancia entre el relato de autoridad, eficiencia y seriedad con que esta administración se presentó al país y la realidad de una gestión que, en sus primeras semanas, ya ha debido retroceder, matizar o relativizar anuncios que fueron comunicados con tono de verdad revelada. Lo que se ofrecía como convicción terminó, demasiadas veces, en rectificación. Y lo que se anunciaba como firmeza ha dado la impresión, más bien, de apresuramiento mal digerido. Llama también la atención el desempeño de algunos ministros, entre el desparpajo, la confusión conceptual y una liviandad preocupante al momento de explicar decisiones delicadas. Gobernar no consiste en hablar mucho ni en pontificar con suficiencia, sino en saber, informar bien y medir el alcance de cada anuncio. En eso, hasta ahora, varios personeros del Ejecutivo han parecido más aficionados al ensayo y error que a la responsabilidad de conducir un país. Es cierto: todo gobierno nuevo necesita un tiempo de ajuste. Ocurrió también con la administración de Gabriel Boric, que cometió tropiezos notorios en su instalación. Pero cuando el contraste entre la arrogancia del discurso inicial y la desorientación práctica resulta tan visible, el cuadro se vuelve especialmente ingrato. Porque una cosa es aprender gobernando y otra bastante distinta es hacerlo mientras se actúa como si ya se supiera todo. Al final, más que convicciones sólidas, lo que ha transmitido este arranque de gobierno es una incómoda mezcla de improvisación, soberbia y escasa fineza política.
Y cuando eso ocurre en una administración que prometía precisamente orden, claridad y rigor, no queda sino lamentar que, una vez más, el problema no sea sólo lo que se hace, sino la manera en que se hace. Mujeres y vivienda ·En Chile, las mujeres encabezan la intención de compra de vivienda. Según nuestros datos lideran las búsquedas con más del 60%. También son más disciplinadas financieramente: ahorran, planifican y priorizan la casa propia. Sin embargo, más del 80% no tiene propiedad y sólo la mitad cree posible acceder a un crédito. Si el esfuerzo está, ¿por qué el acceso no llega? Parte de las respuestas están fuera del mercado inmobiliario.
Según un estudio, Chile lidera la brecha salarial de género en la región, con un 17%. Menores ingresos, mayor informalidad y la falta de continuidad laboral conllevan a que, incluso haciendo "todo bien", muchas mujeres queden fuera del sistema financiero. Y esta realidad no se refleja en el diseño de las políticas habitacionales. Subsidios, tasas preferenciales o facilidades de acceso pueden ayudar, pero no corrigen un problema de base: la desigualdad en los ingresos y oportunidades. Seguir abordando el acceso a la vivienda sin incorporar esta dimensión es, en el fondo, seguir diseñando soluciones parciales. Porque cuando el sistema exige más a quienes tienen menos, no estamos frente a una brecha de mercado. Estamos frente a una brecha estructural. El Diario de Atacama invita a sus lectores a escribir sus cartas a esta sección. Los textos deben tener una extensión máxima de 1.000 caracteres e ir acompañados del nombre completo, cédula de identidad y número telefónico del remitente. La dirección se reserva el derecho de seleccionar, extraer, resumir y titular las misivas. Las cartas deben ser dirigidas a director@diarioatacama.cl. o a la dirección Atacama 725-A, Copiapó. C Cartas Rodrigo Reyes Sangermani Sergio Barros Director ejecutivo de Enlace Inmobiliario Autor: Gabriela Velásquez F.. C Cartas Rodrigo Reyes Sangermani Sergio Barros Director ejecutivo de Enlace Inmobiliario