El impacto oculto del herpes zóster: aumenta en un 40% el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular
El impacto oculto del herpes zóster: aumenta en un 40% el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular En el contexto de la Semana de Concientización sobre el Herpes Zóster, especialistas de la salud advierten que esta afección no es solo una enfermedad caracterizada por dolor y lesiones en la piel.
Quienes han desarrollado herpes zóster suelen describir el dolor como una fuerte descarga eléctrica, donde el simple roce de la ropa, el contacto con el agua o los movimientos rutinarios de cada día resultan complejos de tolerar, llegando incluso a generar grandes dificultades para caminar y para llevar a cabo actividades cotidianas. El herpes zóster es causado por la reactivación del virus varicela-zóster (VVZ), que es exactamente el mismo agente patógeno que causa la varicela.
El principal problema, según revelan diversos estudios clínicos, es que este virus permanece latente en el sistema nervioso y puede tener complicaciones graves y duraderas, pudiendo reaparecer con el avance de la edad debido a que la respuesta del sistema inmunológico a las infecciones se debilita. Esto afecta especialmente a los mayores de 50 años o a aquellos vecinos de la región que viven con condiciones de salud crónicas, tales como enfermedades cardiovasculares, enfermedad renal crónica, diabetes, asma o EPOC. Cuando esta reactivación ocurre, la inflamación no solo se genera a nivel de los nervios, sino también en las paredes de los vasos sanguíneos, lo que podría explicar su peligrosa asociación con eventos cardiovasculares graves. Las cifras de investigación sobre el impacto de la enfermedad son alarmantes para las personas con problemas de salud subyacentes. Estudios clínicos han demostrado que las personas con enfermedades cardiovasculares tienen un riesgo un 34% mayor de desarrollar herpes zóster de forma severa.
Además, se ha comprobado que existe una asociación directa en pacientes con hipertensión arterial, cardiopatía isquémica o insuficiencia cardíaca, quienes presentan hasta un 30% más de riesgo de desarrollar el herpes zóster en comparación con pacientes sin estas comorbilidades.
Asimismo, la presencia del virus aumentó directamente los riesgos de una combinación de eventos cardiovasculares en un 41%, de accidente cerebrovascular en un 35% y de infarto de miocardio en un altísimo 59%. Al respecto, el inmunólogo Pablo Herrera detalla el mecanismo por el cual el virus genera estos episodios, advirtiendo que "la evidencia científica indica que el virus y la respuesta inflamatoria que induce puede afectar directamente el endotelio vascular, la capa interna de nuestros vasos sanguíneos, favoreciendo su inflamación que aumenta el riesgo de formación de coágulos y hemorragias.
Esta inflamación puede comprometer arterias clave, incluidas aquellas que irrigan el cerebro y el corazón, elevando el riesgo de trombosis, oclusión, infarto, aneurisma o hemorragia, complicaciones que también se asocian con la enfermedad cardiovascular". Frente a esta realidad, la detección y tratamiento oportuno asoman como factores vitales.
El cardio-geriatra Henry de las Salas enfatiza la necesidad de no minimizar la enfermedad: "Pasar por alto los primeros signos de esta condición puede derivar en consecuencias que afectan de manera significativa la salud y calidad de vida. Cuando no existe una evaluación y manejo oportuno, las complicaciones pueden avanzar con rapidez.
Tanto en Chile como en el mundo, donde las enfermedades cardiovasculares se mantienen como una de las principales causas de muerte, el herpes zóster puede marcar un periodo de mayor vulnerabilidad cardiovascular, especialmente en la población mayor de 50 años o en quienes viven con enfermedades crónicas como hipertensión, insuficiencia cardíaca o cardiopatía isquémica.
Comprender esta relación permite dimensionar su impacto más allá del episodio agudo". Finalmente, el especialista sostiene que la evaluación médica a tiempo es fundamental para resguardar la salud de los pacientes. "En la población mayor de 50 años, reconocer precozmente los síntomas y consultar oportunamente no solo reduce el riesgo de complicaciones neurológicas, sino que también puede ayudar a mitigar el aumento transitorio del riesgo de eventos como infarto o accidente cerebrovascular que se observa tras la infección.
Un diagnóstico tardío puede favorecer una evolución más compleja. ", concluye el doctor de las Salas.. En el marco de la Semana de Concientización sobre la enfermedad, especialistas hacen un llamado a la comunidad de la Región de Aysen a prestar atención a esta patología que, más allá de las dolorosas lesiones en la piel, eleva drásticamente las probabilidades de padecer infartos y eventos cerebrovasculares en pacientes con comorbilidades.