Autor: Nelson Cárcamo Barrera profesor
Columnas de Opinión: El buen criterio y la responsabilidad se fueron de vacaciones: crónica de una imprudencia en Torres del Paine
Columnas de Opinión: El buen criterio y la responsabilidad se fueron de vacaciones: crónica de una imprudencia en Torres del Paine E I buen criterio y la responsabilidad parecen haberse ido de vacaciones a otra parte.
Al menos, no forman parte de la mochila ni del equipo de trekking de algunos visitantes que insisten en poner en peligro la biodiversidad de la "Octava Maravilla del Mundo". Casi cuarenta turistas han sido expulsados durante esta temporada por conductas de riesgo: acampar en lugares no habilitados, utilizar cocinillas en zonas prohibidas o encender cigarrillos en medio de un paisaje que, literalmente, puede arder con la chispa más mínima. Estas acciones desafían no solo las recomendaciones y el reglamento, sino también la lógica más básica que debería imperar cuando se visita una reserva de la biosfera de esta relevancia. A estas alturas del acceso a la información y la conciencia ambiental global, resulta increíble -e imperdonableobservar semejantes actos de soberbia y, por qué no decirlo, de desprecio por la vida. El pago de una entrada no otorga el derecho a poner en riesgo ecosistemas enteros. Debería significar, por el contrario, un pasaporte que obligue a custodiar y proteger el entorno natural que se supone, muchos vienen a contemplar desde tan lejos. Cómo olvidar la tragedia de 2011, cuando la negligencia de un solo visitante arrasó con más de 17 mil hectáreas del parque nacional. Ese fantasma sigue recorriendo la Patagonia cada vez que alguien enciende un fósforo donde no debe. La multa y la expulsión, siendo necesarias, resultan insuficientes. Son la última trinchera, la medida desesperada cuando todo lo demás falló. Probablemente estamos necesitando, con urgencia, una nueva mirada. Un nuevo enfoque en la comunicación de la prevención. Una verdadera alfabetización turística para espacios sensibles como Torres del Paine. Esto implica implementar procesos y requisitos de ingreso más exigentes: permisos de comportamiento, compromisos firmados o incluso certificaciones previas que acrediten que el visitante comprende el privilegio y la responsabilidad que implica pisar ese suelo. Ojalá que, al término de la temporada, no nos olvidemos de lo ocurrido y terminemos normalizando las noticias sobre una nueva expulsión. Mejorar y fortalecer los mecanismos de prevención, educación y sanción no es gratis; requieren recursos no siempre disponibles. Pero también -y sobre todonecesitamos promover un trabajo conjunto, reflexivo y colaborativo entre autoridades, operadores turísticos y comunidad. Solo así podremos facilitar la acción necesaria que demanda el cuidado de nuestro patrimonio natural. Porque Torres del Paine no es un set de filmación para influencers: es el corazón vivo de Magallanes. Autor: Nelson Cárcamo Barrera profesor.