62 Pymes de Tarapacá entran a etapa de elegibilidad del DFL-15 y solicitan bonificación por $1.478 millones
62 Pymes de Tarapacá entran a etapa de elegibilidad del DFL-15 y solicitan bonificación por $1.478 millones En plena temporada estival, cuando el movimiento económico en la región se acelera por el turismo, la logística y el comercio, Tarapacá sumó una nueva señal de dinamismo para las pequeñas y medianas empresas: 62 proyectos quedaron en etapa de elegibilidad en el proceso 2026 del concurso Bonificación a la Inversión en Zonas Extremas (DFL15). Las iniciativas, presentadas por pymes regionales, solicitaron una devolución total de $1.478 millones, cifra que equivale al 20% del monto global postulado, calculado en $7.389.458.192. La información fue confirmada por la directora regional de Corfo, Catalina Cortés, quien detalló que el concurso avanza ahora hacia un tramo clave del calendario técnico.
De acuerdo con lo informado por la autoridad, en los próximos días se realizará el análisis de pertinencia para aquellas propuestas que sean validadas de manera inicial, un paso que permite revisar el cumplimiento de 49 corresponden a la provincia de Iquique, requisitos y la coherencia entre la inversión declarada y el giro de la empresa. Con esa revisión concluida, se construirá un pre-ranking de proyectos recomendados para bonificación, el cual queda sujeto a la evaluación y validación del Comité Resolutivo del DFL15.
El cierre del proceso, con resultados definitivos de adjudicación, quedó programado para el 28 de febrero. lo que representa un 79%, mientras que 13 provienen de la provincia del Tamarugal, equivalente al 21%. En el detalle comunal, Iquique reúne 41 iniciativas (66,1% ), Alto Hospicio suma 10 (16,1% ), Pozo Almonte registra 8 (12,9% ), Huara contabiliza 2 (3,2%) y Pica aparece con 1 proyecto (1,6%). La fotografía confirma un patrón esperado en términos de densidad empresarial -con Más allá del número total de postulaciones, mayor concentración en el área urbana de el desglose territorial muestra dónde se Iquique y su zona de influencia inmediata-, concentra la demanda por este incentivo en pero también deja ver la persistencia de emTarapacá. De los 62 proyectos presentados, prendimientos y reinversiones en comunas del interior, donde la distancia y los costos asociados a operar en zonas extremas suelen pesar más en la estructura financiera de una pyme. En el ámbito sectorial, el mapa de postulaciones dialoga con el carácter productivo de Tarapacá y su condición estratégica como plataforma de servicios en el Norte Grande.
La mayor cantidad de proyectos se ubica en transporte, logística, almacenamiento y servicios conexos, con 16 propuestas, un segmento que suele crecer cuando se intensifican las cadenas de abastecimiento, el flujo portuario y los circuitos comerciales que conectan a la región con el resto del país y con economías vecinas.
A esa cifra se suman 9 proyectos en rubros no especificados y otros 9 vinculados a construcción e infraestructura, áreas donde la inversión en equipamiento, maquinaria y mejoras de instalaciones se transforma rápidamente en capacidad operativa y en empleo. El turismo aparece con 4 proyectos, reflejando un interés por fortalecer servicios en un periodo donde destinos como Iquique y el borde costero elevan su demanda. En tanto, el comercio reúne 3 iniciativas, y 2 propuestas se ubican en manufactura, otro 2 en telecomunicaciones y medios digitales, 2 en servicios empresariales y profesionales, y 2 en metalmecánica.
El listado incorpora además proyectos individuales en una variedad de sectores, desde actividades agrícolas y alimentos procesados hasta salud pública, educación y capacitación, además de minería metálica y no metálica, dando cuenta de postulaciones diversas que, aunque dispersas, permiten leer el DFL-15 como un instrumento transversal para financiar inversiones concretas y productivas. En términos simples, el DFL-15 actúa como una palanca para incentivar que empresas instaladas en zonas extremas ejecuten inversiones o reinversiones, reduciendo parte del costo a través de una bonificación. Según lo informado, el subsidio está destinado exclusivamente a apoyar desembolsos vinculados a construcción, maquinarias y equipos; animales finos para reproducción; pesca artesanal; y determinados tipos de vehículos incorporados como activo de la empresa. En el caso del transporte, por ejemplo, se consideran vehículos de carga con capacidad desde 2.500 kilos, además de transporte de pasajeros con capacidad desde 14 personas. También se contemplan vehículos para usos especializados, siempre que no correspondan al transporte propiamente tal.
En todos los casos, el criterio es el mismo: la inversión debe estar directamente relacionada con el giro y quedar incorporada al activo, de modo de fortalecer la productividad real del negocio y no un gasto de operación. Este punto es clave para comprender por qué el concurso suele ser observado con atención por las pymes regionales. En territorios como Tarapacá, donde la distancia respecto de centros de abastecimiento y servicios eleva costos logísticos, renovar maquinaria, habilitar infraestructura o sumar equipamiento puede significar la diferencia entre crecer o estancarse. En rubros como logística y transporte, por ejemplo, la inversión tiende a ser intensiva en activos y la disponibilidad de financiamiento puede condicionar la continuidad de contratos y la capacidad de competir. En construcción e infraestructura, en tanto, el acceso a maquinaria y equipos incide directamente en el ritmo de ejecución, los costos de obra y la posibilidad de asumir nuevos proyectos. Desde Corfo, el proceso 2026 se ha presentado como un camino con etapas definidas y con un componente de evaluación técnica que no se agota en la postulación inicial. La elegibilidad, en la práctica, es una primera puerta: deja a los proyectos en condición de ser revisados con mayor detalle, pero no constituye un resultado final. El análisis de pertinencia que viene a continuación se instala, entonces, como un filtro determinante para depurar postulaciones, resolver observaciones y establecer una base comparable de iniciativas. Con ese insumo, el pre-ranking ordena las propuestas recomendadas, aunque la última palabra -según lo informadorecae en el Comité Resolutivo del DFL15, instancia que revisa y valida antes de la adjudicación. El calendario anunciado, con resultados el 28 de febrero, también ordena expectativas en el mundo empresarial. Para muchas pymes, planificar una inversión implica coordinar compras, plazos de construcción, disponibilidad de proveedores y, en algunos casos, compromisos contractuales. En una región donde el factor tiempo se cruza con disponibilidad de stock y traslados, conocer la adjudicación se vuelve un hito para transformar la intención de inversión en ejecución concreta. En la mirada regional, el dato agregado de $7.389 millones postulados ofrece una señal de volumen en inversión privada, aun cuando parte de esa cifra esté sujeta a adjudicación y al cumplimiento de etapas. La solicitud de bonificación por $1.478 millones -equivalente al 20%entrega una dimensión del apoyo requerido por las empresas para materializar sus proyectos.
En tiempos donde el debate público suele girar en torno a empleo, reactivación y diversificación productiva, instrumentos como el DFL-15 operan en un espacio menos visible, pero altamente práctico: el de las decisiones de inversión y reinversión que empujan productividad, mejoran equipamiento, modernizan flotas y permiten ampliar servicios. También resulta relevante que, aunque Iquique concentra la mayoría de las postulaciones, el Tamarugal mantenga una participación significativa. El 21% de proyectos provenientes de esa provincia muestra que el incentivo sigue siendo pertinente en comunas donde sostener operaciones suele implicar mayores costos de conectividad y abastecimiento. En ese sentido, el DFL-15 no solo se lee como apoyo a la inversión, sino como un mecanismo para equilibrar condiciones territoriales y favorecer actividad económica fuera de los grandes núcleos urbanos. De aquí a fines de febrero, el proceso entra en su fase de definiciones. Para las empresas, el desafío será responder a eventuales observaciones, acreditar coherencia en los montos y sostener la trazabilidad de la inversión con el giro declarado. Para el aparato público, el reto pasa por asegurar una evaluación rigurosa y oportuna, que permita cumplir con el cronograma y entregar certezas al ecosistema productivo regional. Por ahora, la cifra ya instalada marca un punto: 62 proyectos en carrera, $7.389 millones en inversiones postuladas y una solicitud de bonificación que bordea los $1.478 millones.
En una Tarapacá donde conviven el dinamismo de la ciudad-puerto, el empuje comercial y los desafíos del interior, el DFL-15 vuelve a posicionarse como un termómetro de intención de inversión y una herramienta que, cuando se traduce en adjudicación y ejecución, puede convertirse en movimiento real en la economía regional.. Corfo regional informó que los proyectos postulan inversiones por $7.389 millones y que los resultados del concurso 2026 se conocerán el 28 de febrero.