Autor: MANFRED WILHELMY Profesor de Relaciones Internacionales
Cartas: Dos columnas
Cartas: Dos columnas Señor Director: Dos importantes columnas en su edición de ayer, 4 de abril, abordan el complejo tema de la guerra en el Medio Oriente, el rol del Presidente Donald Trump y las opciones de Chile.
La síntesis que hace Hernán Felipe Errázuriz de las intervenciones de Estados Unidos en una serie de guerras desde Vietnam hasta Afganistán es excelente, y su apreciación de que la actual guerra “no es posible de ganar, a menos de profundizar el caos en que ha derivado”, se justifica plenamente, como también su estimación de que la reparación del daño tomará mucho tiempo. No menos severo es el enjuiciamiento que hace Francisco Covarrubias, quien subraya, entre otros aspectos, la ruptura de facto de la OTAN, base de la estabilidad estratégica entre las grandes potencias desde 1949.
Me permito, sin embargo, discrepar de su juicio de que Chile sería un país “lejano e irrelevante”, que solo podría mantener “prudente distancia del delirio”. Respecto de la lejanía, hay que preguntarse, ¿lejos de dónde? Un solo ejemplo, Tokio. Nos separan 10.666 kilómetros, pero esto es solo mil kilómetros más que la distancia entre Londres y esa ciudad. Y, si bien no somos gran potencia, Chile es un país mediano, miembro de la OCDE, uno de solo tres latinoamericanos en APEC, entre otros antecedentes.
Por eso es hora de que la Fundación Imagen de Chile corrija su sitio web que mantiene la caduca consigna de país “pequeño”, que está “al fin del mundo”. Y en lo de Irán, específicamente Ormuz, entre los latinoamericanos solo Chile y Panamá son firmantes de la declaración final de la reunión de más de 30 países convocada por el Reino Unido, instando a la urgente búsqueda de soluciones diplomáticas al grave conflicto bélico, que tanto nos afecta. Autor: MANFRED WILHELMY Profesor de Relaciones Internacionales.