Editorial: Filtros a la inversión extranjera
Editorial: Filtros a la inversión extranjera L a intención de un consorcio de empresas chinas de construir un cable submarino transoceánico entre Hong Kong y Valparaíso, las presiones de Estados Unidos para impedirlo, y la zigzagueante respuesta del gobierno del Presidente Boric ante el asunto, han alentado el primer desencuentro relevante entre la actual administración y la que asumirá el próximo 11 de marzo.
Sin embargo, y con independencia de las interpretaciones marcadas por la coyuntura política -no sólo en nuestro país, sino también en Washington-, la controversia ha dejado en evidencia la ausencia de una institucionalidad capaz de hacer una evaluación de iniciativas como esta no sólo desde el campo de la inversión sino también desde perspectivas más comprehensivas, como las de seguridad nacional, particularmente en el ámbito de la denominada infraestructura estratégica o crítica. "El tema no es desde el punto de vista de la discusión legal, sino sobre la falta de mirada de seguridad nacional y geopolítica en ciertas inversiones extranjeras.
Ahí Chile tiene una deuda y tiene un déficit como Estado que va más allá de un gobierno de turno", ha dicho del director del Centro de Estudios Internacionales UC, Jorge Sahd. "Lo que necesitamos en la región son evaluaciones rigurosas caso por caso, no retórica geopolítica", sostiene Francisco Martínez, director del Instituto Milenio sobre los Impactos de China en América Latina (ICLAC). Mecanismos de este tipo, conocidos también como screening de inversiones, han ido permeando desde la industria de la defensa hacia sectores como energía, materias primas e incluso seguridad alimentaria. De hecho, 34 de los 38 países de la OCDE utilizan herramientas de estas características. No se trata, ciertamente, de una cuestión inocua o sencilla de implementar.
Una pieza fundamental de la exitosa estrategia de integración al mundo y apertura comercial desplegada por Chile desde la recuperación de la democracia ha sido, justamente, el principio de no discriminación de la inversión extranjera. "Un screening puede entenderse como una herramienta de seguridad nacional o como un gesto de alineamiento político con Estados Unidos" repara Juan Pablo Sims, investigador del Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de la UDD. Desde luego, como ha advertido también el propio Sahd, este tipo de mecanismos, sobre todo si su diseño no es especialmente cuidadoso, pueden conllevar también riesgos adicionales de control o influencia política sobre las inversiones.
Con todo, el episodio del cable submarino, y eldaño causado a las relaciones de nuestro país con ambas potencias globales, es una prueba de aquel vacío institucional -como lo definió en estas páginas el exembajador ante la OEA Darío Payao, al menos, de falta de visión.
Como en otros casos, el país ha sido incapaz de anticipar, o de generar diseños y respuestas institucionales, para la disputa entre Estados Unidos y China: una realidad que nos condicionará y que no controlamos, pero que no podemos ignorar.
Improvisar reacciones de "unidad nacional", defensa de soberanía o independencia económica resultan frivolidades si, previamente, no hemos elaborado un pensamiento estratégico al respecto, e instrumentos institucionales para sostenerlo. "El país ha sido incapaz de anticipar, o de generar diseños y respuestas institucionales, para la disputa entre Estados Unidos y China".. "El país ha sido incapaz de anticipar, o de generar diseños y respuestas institucionales, para la disputa entre Estados Unidos y China".