"Veo la educación como una aventura; no se trata solo de sentarse en una sala y responder preguntas"
"Veo la educación como una aventura; no se trata solo de sentarse en una sala y responder preguntas" LUNES 11 DE MAYO DE 2026 A 9 Durante la Segunda Guerra Mundial, Collingwood-Selby, aquí en su casa en Santiago, fue enviado por su familia a EE.UU., donde entró en contacto con un sistema educativo menos rígido y más centrado en la autonomía en comparación con Inglaterra. Su pensamiento educativo hoy combina esta idea de rigor académico y libertad. CRISTIAN CARVALLO C incuenta años después de dejar el país que lo vio crecer, en junio de 2008 Richard Collingwood-Selby volvió a Inglaterra acompañado de su señora Julia, su hijo Benjamin y su nieta Amanda.
Una foto en el living de su casa en Las Condes --la misma en la que vive hace décadas-rememora el viaje: la familia aparece sonriendo en el Palacio de Buckingham mientras la niña sostiene algo en su mano. "Es la medalla de mi OBE", comenta Collingwood-Selby con orgullo y a propósito de su nombramiento como Oficial de la Orden del Imperio Británico, un prestigioso honor que entrega el Reino Unido por logros destacados.
En este caso, el rango le fue otorgado por el entonces príncipe Carlos "por sus servicios a la educación chilena". Formado en la U. de Oxford, Collingwood-Selby llegó al país en 1958, sin saber nada sobre Chile. "Por casualidad, mientras tomaba algo en un bar con unos amigos, uno de ellos me sugirió viajar al extranjero y trabajar como profesor de inglés en otro país. Tenía conocidos que lo habían hecho y parecían estar muy contentos, así que decidí hacerlo. Consideré la posibilidad de trabajar en Turquía, Suecia, e incluso China. Pero entonces se me ocurrió ir al British Council, donde me sugirieron Chile, un país del que no sabía absolutamente nada. La mujer que me entrevistó me enseñó la foto de un colegio con unas enormes montañas de fondo", comenta.
Ese colegio terminaría siendo el Grange School, donde trabajó por siete años. "Me convencí cuando la entrevistadora me dijo que le parecía raro que en la foto apareciera una pequeña nube, porque en Santiago no llovía casi nunca. Yo, que estaba un poco cansado de la lluvia en Inglaterra, pensé que eso era algo muy interesante", agrega riendo.
Pero, en sus memorias, Collingwood-Selby señala haber sido engañado respecto al clima capitalino. "En junio, la lluvia fue tan persistente que el agua llegó hasta las puertas del colegio y al pecho de los caballos de la policía montada", escribe en su autobiografía, titulada "A Part of the Main". El libro acaba de ser lanzado y coincide con los 60 años del Redland, el establecimiento educativo que terminaría fundando, junto a su esposa chilena, unos años después.
Enfocado en el futuro Al ser consultado respecto a qué le sorprendió del sistema educativo chileno cuando recién llegó al país, el docente --hoy de 92 años-responde: "Me tomó un tiempo entenderlo, porque parecía totalmente diferente a lo que siempre había estado acostumbrado en Gran Bretaña. Me parecía que el sistema educativo chileno estaba demasiado enfocado en mirar hacia el futuro y no en ocuparse del presente. En otras palabras, se enfocaba en lo que la gente iba a hacer con su vida, más que en lo que estaba haciendo", dice. La importancia de las notas también llamó su atención. "En Inglaterra no eran tan cruciales. No teníamos eso de sumar y dividir notas para obtener un promedio final; eso me parecía un poco exagerado", explica, comparando con el concepto de solo aprobar o reprobar un ramo. Fue entonces que decidió que, para aplicar lo que bajo su criterio era una mejor educación, debía fundar su propio establecimiento. Así, el Redland School nació bajo una idea que años después sigue siendo clave para su fundador: "Veo la educación como una aventura; los niños están aprendiendo y se están desarrollando. No se trata solo de sentarse en una sala de clases y responder preguntas o hacer exámenes. Es una aventura que debe ser integral, porque la educación se trata de desarrollar a las personas en todos los sentidos, no solo en el académico.
Ojalá se pudiera transmitir esto a Chile y a la educación en general", plantea, señalando que para él fue clave incorporar clases de teatro, música, artes y darle importancia a la educación física. "Escalar cerros es parte de las cosas que integré", ejemplifica. "Libertad y autonomía son buenas palabras, porque creo en darles a los niños espacio para que experimenten y aprendan sobre sí mismos, sin estar siempre encima de ellos, presionándolos. También creo en las relaciones; no soy un profesor autoritario. Creo en acercarme a ellos y no solo en pararme frente a los estudiantes dándoles órdenes.
Creo en descubrir qué les interesa realmente y motivar a que se interesen en su propia educación". En esa línea, es crítico con los colegios públicos, aunque reconoce que muchas veces hay problemas de recursos: "La educación pública chilena necesita muchos cambios.
No creo que sea el tipo de educación que necesitamos para el futuro; siento que necesitamos una educación que no solo se base en que los niños escuchen a alguien dictarles y luego se les hagan exámenes. Para mí, eso no es educación, y pienso que es algo que debe analizarse muy seriamente de cara al futuro.
Se necesita un tipo de educación con una mirada mucho más amplia". Medidas enérgicas Tras décadas ligado a la sala de clases --se retiró del colegio que fundó en 2004, pero desde entonces ha seguido participando activamente en ciertas actividades--, Collingwood-Selby dice que alcanzó a ser testigo de la llegada de nuevas tecnologías al aula, pero que no dimensionó lo mucho que crecería el uso de pantallas dentro y fuera de esta. "Pero hoy es bastante obvio que los celulares interfieren con la educación. Si los niños están constantemente mirándolos, queda claro que están pensando en algo ajeno a lo que hacemos en la escuela.
De ahí que, desde el punto de vista de la concentración, me parece correcto mantener los teléfonos lejos". Respecto a otras medidas que se discuten en el país actualmente, sobre la necesidad de frenar la violencia escolar, señala: "Es difícil. Soy muy consciente de que esta violencia está afectando a los establecimientos educativos chilenos en este momento. Y creo que es importante que se haga algo al respecto; lo veo como una necesidad práctica si se quiere mantener a los colegios libres de ese tipo de violencia. Por eso creo que es inevitable implementar algunas normas, como, por desgracia, revisar mochilas.
No me gusta decir esto, porque no tiene nada que ver con el ambiente que promuevo en las escuelas, que creo que es el ambiente adecuado para educar, pero siento que se deben tomar medidas enérgicas para que los colegios sigan siendo un lugar seguro". Richard Collingwood-Selby (92) llegó desde Inglaterra a enseñar al país en 1958: "Veo la educación como una aventura; no se trata solo de sentarse en una sala y responder preguntas" MARGHERITA CORDANO n Fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la educación chilena. Luego de décadas formando estudiantes, y tras fundar el Redland, cuestiona un modelo centrado en pruebas.
Además, critica la educación pública chilena: "No creo sea el tipo de educación que necesitamos para el futuro". Autobiografía En https://webook.cl/ es posible adquirir el libro "A Part of the Main". Parte de lo que se recaude con las ventas irá dirigido al Betterland School de Lo Barnechea, establecimiento particular subvencionado que la comunidad Redland ayudó a formar y que hoy ayuda a mantener. EDUCACIÓN educacion@mercurio.cl. - - - - -