EDITORIAL: El verdadero motor de la salmonicultura sostenible
EDITORIAL: El verdadero motor de la salmonicultura sostenible 1 a salmonícultura chilena atraviesa una etapa de transformación profunda. La digitalización digitalización de procesos, la automatización creciente, los sistemas de recirculación, las exigencias ambientales y los estándares sanitarios más estrictos están elevando el nivel de complejidad de cada operación. Sin embargo, en medio de esta sofisticación tecnológica hay una certeza que se mantiene: el principal activo de la industria siguen siendo las personas que la conforman. Hoy el desafío no es solo contar con más trabajadores, sino con mejores trayectorias formativas, perfiles pertinentes y capacidades alineadas con una actividad que evoluciona a gran velocidad. La brecha entre formación y necesidades productivas, especialmente donde se concentra la actividad, obliga a fortalecer la articulación entre educación técnico-profesional, instituciones de educación supeñor y las empresas. La pertinencia territobal adquiere un valor estratégico. La formación debe dialogar con la realidad productiva del sur de Chile, incorporando competencias en automatización, análisis de dafos, sostenibílidad, biosegurídad y gestión ambiental avanzada. Pero también debe desarrollar habilidades transversales: liderazgo, trabajo colaborativo, adaptación al cambio y comprensión integral de los impactos sociales y ambientales de la actividad. El verdadero motor de la EN años La sostenibilídad, entendida en su dimensión ambiental, social y de gobernanza, exige profesionales con mirada sistémíca. Ya no basta con dominar una especialidad técnica; se requiere comprender cómo cada decisión incide en la cadena productiva, en las comunidades y en el entorno natural. Junto con esta evolución técnica, la acuicultura chilena vive un proceso igualmente significafivo: la consolidación del liderazgo femenino en disfinfos niveles del secfor. Las mujeres cumplen un rol protagónico en áreas críticas como la inocuidad alimenfaria, el aseguramiento de calidad, la investigación científica y la gestión organizacional. Su presencia creciente en espacios de decisión amplía perspectivas, fortalece la innovación y aporta una mirada integradora que conecta producción, sostenibilidad y dimensión social. Reconocer y potenciar el talento femenino no es solo una cuestión de equidad, sino una estrategia de desarrollo. Una industria que aspira a consolidar su legitimidad social y su competitividad global necesita diversidad de miradas y oportunidades reales de liderazgo para mujeres en todos los eslabones de la cadena.
El futuro de la salmonicultura chilena dependerá en gran medida de su capacidad para anticipar los perfiles que requerirá en la próxima década: especialistas en economía circular, bienestar animal, automazacíón, relacionamíento terdtoríal y adaptación al cambio climático. Pero, más allá de las especialidades, dependerá de su capacidad para construir equipos comprometidos, formados y orgullosos de pertenecer a una actividad estratégica para el país..