Autor: SOFÍA FARÍAS G.
“Al final es uno el que tiene que empezar a gastar”: ante problemas de inseguridad, vecinos de la RM describen cómo protegen sus casas
“Al final es uno el que tiene que empezar a gastar”: ante problemas de inseguridad, vecinos de la RM describen cómo protegen sus casas Fenómenos como los turbazos a casas en distintos puntos de la capital, la inusitada violencia en estos robos y la sensación de temor que no abandona a los chilenos, según encuestas como Enusc, han tenido como corolario el incremento de los gastos familiares en seguridad. La pública, a muchos vecinos de la Región Metropolitana (RM), no les parece suficiente. Algunos aseguran que en sus comunas los carabineros no dan abasto.
Hace solo unos días Paul Venturino (52) vecino de Las Condes, planteaba en una carta al director de “El Mercurio” que comunidades como la de él, han tenido que incrementar sus gastos mensuales destinados al ítem de la seguridad.
“Lo que yo quería reflexionar con la carta, es que supuestamente, la seguridad que es un tema que lo tienen que proveer las autoridades y las municipalidades, al final, es uno el que tiene que empezar a gastar”, comenta. “Tiene que ver con que uno se empieza a enterar de hechos, que pueden ser de diversa gravedad, que se empiezan a convertir en parte de la normalidad.
Entonces que antes uno decía ah sí, supe algo, qué pena, pero cuando empiezas a escuchar de los propios guardias municipales, hace una semana pasó algo acá, dos cuadras más abajo, evidentemente es mejor prevenir”, explica, al ser consultado sobre por qué en su condominio sumaron, por ejemplo, un nuevo conserje por las noches.
Pese a que en la comunidad en que reside Venturino en las cercanías de la Escuela Militar no ha sido víctima de asaltos violentos, sí han sufrido el robo de bicicletas u otros bienes que han sido dejados afuera de las casas. “También cuando uno le reclama a las municipalidades o a Carabineros, ellos mismos le dicen a los vecinos sabe, mejor, ponga cerco eléctrico, suba la pared, ponga cámaras”, añade. El relato de Venturino, no está alejado de la realidad. La noche del martes 13 de enero, por ejemplo, varios vecinos de la Las Condes fueron asaltados. Cerca de las 22:30 en calle Arroyo de Luz, cuando un matrimonio de adultos mayores estaba ingresando a su casa, fue asaltada por el grupo de ladrones con un cuchillo. Arrojaron al suelo al hombre de 82 años y le arrebataron sus pertenencias. Otro acontecimiento ocurrió a las 23:00.
Esta vez, en calle Río Guadiana a 10 minutos de distancia de la primera situación una pareja estaba guardando un vehículo en su patio delantero y, en esa oportunidad, inició un forcejeo entre el hombre y los atacantes quienes lo apuñalaron con el cuchillo en el antebrazo, sin lograr concretar el robo.
Finalmente, la banda fue deteZEABEPILEF nida y formalizada recientemente, pero el temor que infunden estos asaltantes es reconocido por los vecinos. n Los carabineros “no dan abasto”, dicen en algunas comunas Este medio, conversó con miembros de juntas de vecinos de distintos sectores de la capital, para saber si en otras comunas ocurría algo similar. Pedro Zamorano (72), es el presidente de la junta de vecinos de San Bernardo Centro, donde ha vivido desde siempre. Para él, sentirse seguro dado su edad es primordial, es por ello que decidió financiar de su propio bolsillo la instalación de cámaras de seguridad en su casa. Gastó cerca de $30 mil, dice.
“Se ha invertido en cámaras de vigilancia, uno por temas de imagen, que si pasa alguien y ve que hay cámaras, yo creo que de alguna manera eso disuade un poco las posibilidades de hacer alguna cosa. Y, por otra parte, en la eventualidad de que algo suceda, tener algún mecanismo probatorio para efectos de entregarle a la autoridad”, relata Zamorano. Dichas medidas además, a juicio del hombre, quien además es secretario de la Cámara de Comercio de San Bernardo, son relevantes dado que el personal de Carabineros “no da abasto” en la comuna. “En el lapso que hay de las 12 de la noche hasta las seis de la mañana, no hay vigilancia y no hay rondas. Y por otra parte, la dotación de Carabineros existente para las características y el tamaño de San Bernardo, se hace insuficiente, sin perjuicio que hacen los mayores esfuerzos. Nosotros contamos con dos comisarías, la 14 y la 62”, menciona. n Les han robado incluso implementos comprados para evitarlos El caso de Recoleta en el sector centro norte de la capital, resulta ser similar.
Cecilia Cofré (72), es tesorera de la junta de vecinos del Barrio Patronato y explica que, hace alrededor de seis meses, tomó la decisión de instalar una cámara de seguridad en su casa, dice que invirtió cerca de $65 mil. Sin embargo, duró poco, pues al poco tiempo fue robada desde la parte superior de su reja. Asimismo, indica que decidió añadir una reja a la puerta delantera de su casa, por otros $65 mil. Mientras que, junto a sus vecinos, hace cinco años decidieron cerrar el pasaje donde viven con un portón que, a su vez, les costó cerca de $300 mil. “Acá uno tiene que gastar de su bolsillo, para estar más segura, pero hay que hacerlo”, expresa. Mientras que desde la Junta de Vecinos de El Llano en San Miguel dijeron que con la nueva alcaldía habría una sensación de mayor seguridad. Aunque sostienen que desde el estallido ellos han decidido incorporar cámaras de monitoreo, hacer más altas las murallas e instalar cercos eléctricos. MEDIDAS Cercos eléctricos, cámaras de seguridad, o elevar las paredes, se sitúan como las medidas de seguridad más escogidas en las distintas zonas de la RM. Autor: SOFÍA FARÍAS G.. En los últimos años, dicen que han instalado cámaras —aunque a algunos ya se las robaron— y otros decidieron reforzar los ingresos a sus casas. “El Mercurio” conversó con residentes de Las Condes, San Bernardo, Recoleta y San Miguel.
Sienten que medidas públicas no son suficientes ante robos y otros delitos MEDIDAS Cercos eléctricos, cámaras de seguridad, o elevar las paredes, se sitúan como las medidas de seguridad más escogidas en las distintas zonas de la RM. SEGURIDAD. — Hace cinco años, los vecinos del barrio Patronato decidieron instalar un portón en su calle para evitar el paso de desconocidos. Su costo fue de alrededor de $300 mil, cuentan. INQUIETUD. — Paul Venturino (52), envió una carta a “El Mercurio”, expresando su inquietud frente al incremento de los gastos en materia de seguridad de las comunidades.